CAPÍTULO V

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ANTONETT

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ANTONETT

En un momento llegará Valentina para cambiarte.

—¿Para qué? —bajo la vista hacia mi vestido para no encontrar mancha alguna.

—Para salir. Vamos a conocer la ciudad que dudo mucho que la conozcas con tales condiciones que te tenían.

—Entiendo.

Suena el timbre por lo que pienso que tal vez es Valentina y estaba en lo cierto, pero no espera que le abran la puerta cuando pasa siendo empujada por André.

—Llego la sensación de sus vidas.

—O sea, yo —culmina André.

Solté una leve sonrisa, de verdad a veces creo que son pareja.

—Venga Antonett, vamos a cambiarte.

—¿Qué tiene de malo mi vestido?

—Además de que es anticuado, está un poco machando por la sangre de los latigazos y.... —interrumpen a André.

—¡Los latigazos! —suelta dramáticamente las bosas que tenía Valentina para acercarse a mí y subirle la manga de mi vestido para ver mi brazo, pero se sorprende al ver que los golpes fueron tratados.

Bueno no fue la única que se sorprendió, de lo que yo recuerde nadie me había curado y si, los latigazos fueron fuertes, pero estaba tan acostumbrada al dolor que no sentí ardor ninguno por eso le resté importancia.

—¿Te curaron? —pregunta la castaña.

—Al parecer ¿Pero ¿quién? —pregunto.

Escucho como Maxim carraspea haciendo llamar la atención hacia él —¿Gracias?

—Gracias Maxim —le dedico una leve sonrisa

—A la orden.

Los dos castaños se quedan por un según en silencio. Un segundo dónde para mí fue eterno entre miradas de Maxim y mías, los castaños eran los espectadores de las conexiones que se enviaban a través de nuestras miradas.

—André está pasando. Por fin Maxim está cambiando ¡Y es por una chica! —le susurra Valentina, pero alcanzo a oírla.

Pensé que fui la única en escucharla, pero me percato de que él pelinegro también la escuchó y se tensó al oír lo que por su boca salió.

Mejor prefiero ignorar. Con tal esto es muy rápido y según lo que me han enseñado esto del romance lleva su proceso, es raro que Maxim antes me trataba distante y ahora me trata tan dulce.

¿Sera...?

¿Será que sintió lastima por mi cuando me vio en el sótano del castillo?

De solo pensar eso mi estómago se revolvió, pero esta vez fue un sentimiento amargo, tristeza tal vez, creí tener la esperanza de que alguien se enamorara de mi pero no por lastima.

ANTONETTDonde viven las historias. Descúbrelo ahora