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ANTONETT
—Corre Maxim, ¡corre! —lo tomo de la mano.
Tengo miedo, me tiemblan las manos y solo quiero seguir respirando, pero el humo lo evita. Mi visión cada vez se hace más borrosa solo puedo captar el fuego cada vez acercándose a nosotros.
—Antonett, por allá —señala la puerta principal y yo lo sigo.
Solo quiero que alguien me despierte y me diga que fue una pesadilla, pero la adrenalina, el susto, mis instintos; me dicen que es la realidad.
El castillo cada vez es más consumido por el fuego y eso solo hace que grandes pedazos de éste, amenace con caernos encima.
—Ya estamos cerca osita —dice con una pequeña sonrisa sin dejar de lado la voz ronca por falta de agua.
Sonrío al escucharlo, su mano, su voz, esos momentos en que me brindó su mano cuando nadie más lo hizo, jamás los podría olvidar.
De repente siento como respirar ya es una carga y me detengo para intentar agarrar una un poco de aire.
«Grave error»
Me dejo caer en el piso intentando con todas mis fuerzas respirar. Para estas alturas la voz de Maxim la escucho como si fuera de lejos.
—¿Antonett? —se gira y al verme en el piso entra en pánico —ven osita, yo te cargaré —se agacha para levantarme tipo princesa.
Por instinto miro hacia arriba y veo como el candelabro de oro y cristal amenaza con caernos encima y después de eso mis instintos fallan.
Se escucha un estadillo
—¡¡NOOO!!
Me despierto con la respiración agitada.
Tuve otra vez ese sueño.
Ya perdí la cuenta de las veces que he soñado con esa perdida.
Si tan solo yo... hubiera hecho algo, hubiera... no se...me hubiera puesto debajo del candelabro... solo tal vez...
Él estuviera vivo.
Como ya se hizo costumbre, empiezo a llorar otra vez una hora para luego hacer mi rutina de la mañana. Tenía que ir a la estación de policía a ver qué era lo que me iba a informar y luego de eso tengo que ver una prensa porque salió a la luz con pruebas y todo que la futura heredera de la corona no era mi hermana sino yo.
La princesa que algún día el rey mintió de mi muerte.
Será un caso muy divertido, el ver como mi padre se hunde en sus propias mentiras, lo malo es que se tuvo que sacrificar vidas para que abrieran un caso de esta magnitud.
Tenía que morir él para que investigasen y se descubriese todo el infierno que yo pasé, no por mi color de piel, sino por mi condición.
A veces los humanos somos tan detestables que... y solo que... entiendo cuando en la biblia dice Dios que se arrepiente de crear al hombre porque en este hayo maldad. Solo cuando nos pasan cosas malas provocadas por alguien más es cuando nos damos cuenta de lo podrido que esta este mundo repleto de ignorantes, mentirosos e hipócritas.