Capitulo 25 La profecia 📜

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Dumbledore llega a Hogwarts al atardecer, el viento agitando su túnica mientras avanza hacia su despacho, donde con cuidado escribe un mensaje en un pergamino a Hermione, una lechuza mensajera se posa en su ventana y emprende el vuelo hacia la biblioteca donde Hermione estaba estudiando.

Mientras Hermione está concentrada en sus libros, la lechuza llega con el mensaje de Dumbledore. Sin embargo, antes de que pueda reaccionar, se da cuenta de que Tom Riddle está presente también. Con astucia, Hermione disimula su sorpresa, toma la carta y con naturalidad le dice a Tom que tiene que revisar algo en la biblioteca, logrando así alejarse sin levantar sospechas.


Tom observa a Hermione recogiendo sus cosas y se acerca sigilosamente al verla tan decidida.

-"¿Qué sucede, Hermione? ¿Adónde tan apresurada te diriges?"

-"Hola, Tom. Solo voy a la habitación, necesito descansar un poco."

-"¿Quieres que te acompañe?"

-"No, Tom. Puedo ir sola, ya soy mayorcita."

En ese momento, Tom le agarra del brazo.

-"¿Por qué te pones a la defensiva, Hermione? ¿Por qué no confías en mí?"

Hermione intenta liberarse -"¿Para qué, Tom? Si planeas traicionarme como a todos los demás, no necesito tu interés... Así que agradecería que me soltaras y me dejases marchar a mi habitación, por favor."

Tom la mira intensamente, su mandíbula tensa, y la suelta bruscamente.

Sin decir una palabra más, Hermione se retira.

Tom la observa alejarse en silencio desde la biblioteca, viendo cómo su melena ondea, y murmura casi en un susurro -"Estás equivocada, Hermione..."

                      ****************

Hermione camina por los pasillos con paso decidido hasta llegar al despacho de Dumbledore. Alcanza la puerta y con determinación, llama.

Desde el interior, una voz cálida y familiar le indica que puede entrar.

Al abrir la puerta, Hermione se encuentra con un despacho acogedor y repleto de libros antiguos. Destacan los retratos de antiguos directores de Hogwarts adornando las paredes.

Dumbledore, con su característica barba no tan poblada como en su época , si no más corta y de color pelirrojo la mira con esos ojos brillantes, la recibe con una sonrisa amable y le ofrece un asiento con cortesía.

Extendiendo una caja de caramelos de limón hacia Hermione, Dumbledore le ofrece uno con gentileza, pero ella lo rechaza con una sonrisa agradecida.

Sentada frente a Dumbledore, Hermione escucha atentamente.


-"Hermione te hize llamar por qué hoy tuve una conversación con Grindelwald..."

Hermione se sorprendió.

- "Señor? ¿Sigue en contacto con él? Creía que ya no quería saber nada..."

- "Intenté convencerlo, señorita Granger, pero creo que todos los esfuerzos que hice fueron en vano. Dijo que estaba reclutando a Tom, Hermione, ¿sabes si Tom te comentó algo sobre eso?"

Hermione se puso tensa y empezó a híper ventilar. Empezó a retorcer las manos nerviosa bajo la mesa, con la mirada fija en Dumbledore, quien la observaba con sus características gafas de media luna.

- "Querida, hay algo importante que deberías saber... "- comenzó Dumbledore con calma.

La joven brujita miraba al director de Hogwarts con una mezcla de ansiedad y confusión en su rostro.

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