He estado observando el techo de mi sala la última media hora.
La alfombra bajo mi peso se sentía bastante acolchonada, así que estaba cómoda.
Cualquiera que me viera ahora probablemente pensaría que estoy loca.
Aún estaba sopesando la opción de ir a la "fiesta" en casa de mi madre. No tengo ánimos como para ir y fingir que todo está bien.
Sé que probablemente es una buena excusa para que todos se calmen un poco, que piensen en algo más que no sean los problemas de la agencia.
Pero desde hace años odio festejar mi cumpleaños. No lo hago desde que mi padre murió.
He recibido mensajes en todo el día, de personas que están dentro y fuera de la agencia; Algunos clientes enviaron regalos con hermosas tarjetas, y los periodistas inundaron los portales de noticias publicando cosas al respecto.
Aunque no fui a trabajar, todos se encargaron de saludarme igualmente.
El timbre de mi casa no ha dejado de sonar y mi teléfono tampoco.
Escucho el sonido de unas llaves y luego la puerta principal se abre.
-Ah, ahí estás.
-Solamente quería disfrutar de este día a solas. -respondo vagamente.
-Soy tu mejor amigo, jamás voy a despegarme de tu lado. -inquiere, acostándose a mi lado.
Yo suelto un sonoro suspiro.
-En el pasillo hay regalos. -me informa.
-No los quiero.
-Y en tu oficina también. -añade. -Me tomé el atrevimiento de agarrar algunos bombones, estaban deliciosos.
-¿Tendré que limpiar todo? -me quejo.
-En su mayoría los regalos han sido arreglos florales. -inquiere, poniendo sus manos sobre su abdomen.
-Y yo que amo eso. -digo con sarcasmo.
Escucho su risa a mi lado.
-He venido a buscarte para que vayas a la fiesta. -murmura.
-No quiero ir. -niego. -Habrá mucha gente, y yo no tengo energía para socializar.
-Están todos allá, no seas egoísta. Intenta despejar un poco tu mente. Tómalo como una pequeña diversión.
Giro mi rostro para observarlo.
-Estamos todos en un barco, al cual está entrando mucha agua, ¿te das cuenta? -le pregunto. -Hacemos todo lo posible por repararlo, pero en algún momento vamos a hundirnos. Podemos fingir que todo está bien, pero no ayudará.
-Sé que esto apesta, créeme que lo tengo presente. -señala su rostro. -Cuando me miro al espejo recuerdo lo que hizo Gregory... Estoy enojado, no te imaginas cuánto. Pero saldremos adelante porque somos un equipo.
-Yo no quiero seguir con esto. -murmuro. -No quiero estar al mando de la empresa, pero tampoco puedo irme y dejarle todo a otra persona. -suspiro. -El abogado me dijo que Gisèle quiere comprar las acciones de mi madre, ¿puedes creerlo? Yo no puedo permitir que ella se quede con nuestra agencia.
-Sé que harás lo correcto. -me alienta. -Esa mujer no obtendrá lo que quiere.
-Lo correcto, en este caso, no es lo que yo quiero. -añado. -Pero es lo que debo hacer.
-Sé que tienes mucha carga sobre tus hombros. No es sencillo estar en tus zapatos, pero tú debes tener presente que no tienes que transitar por este camino sola. -me regala una sincera sonrisa. -Recuerda que somos un equipo.
-Hélène morirá, y aún no se lo digo a mi hermana.
Me levanto del suelo y tomo asiento. Bastien hace lo mismo.
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150 Días
RomanceEncontrar el amor, de por sí resulta muy complicado. Ahora imagínate si a eso le sumas que tienes un plazo de 150 días para encontrarlo... Es una misión prácticamente imposible. Pues, mi madre parece que no es consciente de lo descabellado que suen...
