Capítulo 289

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Pobre Shen Xin

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—Ven conmigo, trataremos tu herida primero, no será bueno si se infecta. —Shen Ruo quería tomar su mano, pero esa manita estaba llena de heridas y temía lastimarlo, así que sujetó con suavidad su brazo y lo llevó a la carreta.

Al notar sus movimientos vacilantes, Shen Ruo lo murió.

Solo entonces se dio cuenta de que Shen Xin había estado mirando el tronco que había arrastrado desde la montaña.

—No importa si se cura mi herida, ya no podré tirar del tronco, todo será en vano —dijo Shen Xin y regresó para seguir tirando del tronco.

A Shen Ruo le dolió el corazón, no sabe que le ha pasado a este niño, pero sus manos están llenas de ampollas y heridas, ahora que lo había visto, no podía ignorarlo.

—Espera, lo moveré por ti.

Este tronco de madera es largo y pesado, Shen Xin tiró de él todo el camino hacia abajo de la montaña, y aunque el camino es cuesta abajo, eso no quita que haya algunos escombros y tocones. Shen Ruo no se atrevió a pensar en cómo le hizo Shen Xin para traer este tronco.

Gu Yun, cargando a Xiao Wonton, presionó la mano de Shen Ruo.

—Esposo, yo lo muevo, tú ayuda a Shen Xin.

Shen Ruo asintió, después de todo, mover el tronco en la carreta será fácil y para nada agotador.

—Entonces subiremos primero. —Shen Ruo miró profundamente a Gu Yun.

Gu Yun asintió con la cabeza sin dejar rastro, miró a Shen Xin con una mirada tranquilizadora y luego sacó una cuerda de cáñamo.

Shen Ruo cargó en un brazo a Xiao Wonton y tomó la manita de Shen Xin con la otra mano, pero al ver como su bracito temblaba ligeramente, temió haber tocado su herida.

Gu Yun seguramente les preguntará a la gente del pueblo en la montaña sobre lo que pasó, Shen Ruo ahora lo que tiene que hacer es apresurarse a darle medicina a Shen Xin.

Los ojitos de Shen Xin están rojos como los de un conejito, le agradeció a Gu Yun y siguió a Shen Ruo.

Shen Ruo no se apresuró a preguntarle, primero entraron a la casa y llamó a su suegra para que esta cuidara a Xiao Wonton.

En cuanto Liu Lanxiang salió, vio a Shen Xin con el cuerpo sucio y lleno de heridas, lo que la sobresaltó.

—¿Qué pasó?

Shen Ruo le tocó la cabeza y lo tranquilizó.

—Madre, cuida a Xiao Wonton por un momento, yo limpiaré la herida de Xin ge’er.

Cuando Liu Lanxiang vio lo abatido que estaba, su corazón se sintió herido, y después de abrazar a Xiao Wonton, dijo:

—Hay agua calentándose en la estufa, si hay algo que necesites usar, si me llamas, te lo traeré.

—Ngh. —Shen Ruo le dirigió una mirada tranquilizadora.

Aunque no quería salir de los brazos de su papá, sabía que su padre tenía algo de hacer y que su hermano –que le parecía extraño y conocido a la vez, se sentía mal– por lo que no hizo un alboroto y miró a Shen Ruo desde los brazos de su abuela.

Liu Lanxiang no podía quedarse quieta y aunque está abrazando a Xiao Wonton, decidió hacer algo y comenzó a llenar una cubeta con agua tibia.

Dejó la cubeta en el suelo y salió con Xiao Wonton, notando que Shen Ruo y Shen Xin tenían algo que hablar.

CDGDZQYZZ [2]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora