Capítulo 27
Así, Cesare miró a Zahir en silencio con ojos profundos. Mientras, este último, de pie frente a Cesare, tragó saliva con nerviosismo y su nuez de Adán se balanceó visiblemente a través del cuello de la camisa desaliñada que se había puesto a toda prisa.
Las lágrimas volvieron a brotar de sus ojos oscuros, todavía húmedos. Zahir no intentó contenerlas. En lugar de eso, parpadeó, dejando que las lágrimas cayeran sobre sus mejillas.
Cesare lo observó y se reprendió a sí mismo por pensar que se veía lindo mientras lloraba con un rostro tan delicado y hermoso.
Estaba claro que los pensamientos en su cabeza estaban completamente enredados y desordenados, ya que incluso la voz sollozante de Zahir le parecía algo atractiva.
—Pensé que no recordarías nada de mí...
Zahir interrumpió su oración y sacó un objeto cuadrado del bolsillo de su chaqueta. Era la carta que Cesare había dejado junto a su cama. A Cesare le resultó sumamente satisfactorio ver cómo temblaba la mano de Zahir al sostenerla.
—¿Te emocionaste porque me acordé?
—Lo estaba. Pensar que aún tenías esa carta, es demasiado. ¿Sabes lo avergonzado que me sentí cuando la abrí?
Por supuesto que debería sentirse avergonzado. Si tuviera ojos, se daría cuenta de que la carta que escribió como estudiante universitario era mucho peor que algo que pudiera escribir un niño de primaria.
Cesare se alegró de su reacción. Sin embargo, la innecesaria incorporación de Zahir borró en un instante la débil sonrisa de sus labios.
—Ya ni siquiera recuerdo el contenido de esta carta.
Diciendo eso y tragándose los sollozos, Zahir, al notar el ligero endurecimiento de la expresión de Cesare, se acercó al escritorio donde éste estaba sentado. Sus ojos felinos, húmedos y oscuros, miraron los de Cesare y le llamó:
—¿Cesare?
«Ni siquiera recuerda el contenido de la carta?»
Las palabras de Zahir hirieron momentáneamente su orgullo, entonces Cesare cayó en la cuenta de algo nuevo: Él tampoco había olvidado aquellos tiempos, al igual que Zahir.
La frase de agradecimiento por "haber nacido", profundamente grabada en la memoria de Cesare, ¿no fue más que una expresión casual de afecto por parte de Zahir?
Fue una verdad impactante para Cesare, quien se sintió como si le hubieran dado un fuerte golpe en la nuca, por lo que fue incapaz de hablar durante un rato. Entonces, al notar la mano de Zahir, apoyada en el escritorio, cerrándose en un puño por el nerviosismo, Cesare dejó escapar una risita. Aunque era una realidad dolorosa, la verdad revelada después de años no tenía ningún poder en aquel momento.
—Bueno, eso es bastante desafortunado. Porque no olvidé el contenido de tu carta. —murmuró Cesare, sonando casi como un suspiro, lo que hizo que Zahir abriera los ojos con total sorpresa e inocencia infantil.
—¿En serio?
—¿Y tú, quien escribiste esa carta, ni siquiera puedes recordar lo que escribiste? —replicó Cesare con un deje de sarcasmo, haciendo que Zahir frunciera el ceño, avergonzado. Sin embargo, su mirada era inquebrantable.
—Pero lo que está claro es que ahora te quiero más que en ese entonces, Cesare.
La declaración de Zahir, a pesar de haber olvidado el contenido de la carta, fue sorprendentemente segura. Mientras hablaba, alargó la mano, acarició la mejilla blanca de Cesare y se inclinó como si fuera a besarlo, pero se detuvo para susurrarle en voz baja:
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Etapa Crítica (ABO)
PoetryEl galán internacional Cesare Caruso esconde un secreto: es un Omega dominante. Un día, su calor lo golpea inesperadamente en un baile de máscaras y se ve arrastrado a un apasionado encuentro con un misterioso Alfa. Cesare se consuela al saber que l...
