Side Story 2.7
—Hah... Ah...
El rostro de Cesare enrojeció mientras agarraba con fuerza la almohada, conteniéndose a duras penas. La mano de Zahir se dirigió entonces a la ingle de Cesare, donde la entrada trasera ya estaba húmeda. Zahir lo miró y sonrió satisfecho.
—Parece que nuestro Cesare se está volviendo más sensible. —comentó Zahir, deslizando los dedos en su interior mientras hacía chistes sucios. —¿Ya estás así de mojado sólo por morderte el pecho y la barriga.
—Es que... ngh...
—Ahora unos dedos no son suficientes, ¿verdad?
Dijo Zahir y añadió más dedos, girando los dedos índice y medio en su interior, haciendo que Cesare moviera las piernas y dejara escapar un leve gemido.
Sin embargo, el sonido bajo no significaba que Cesare no estuviera reaccionando bien. Pues su cuerpo era tan honesto que sus fluidos ya rezumaba por su puerta trasera y se acumulaba en la palma de la mano de Zahir.
Zahir al ver su mano empapaba, sonrió ampliamente y abrazó a Cesare con fuerza.
Luego le plantó besos en la cara y los labios enrojecidos, y cuando entrelazó sus lenguas, Cesare respondió activamente, abrazándolo con fuerza.
Las cálidas manos de Cesare se deslizaron bajo la camisa de Zahir, recorriendo su espalda empapada de sudor. Aunque no intercambiaron palabras, sabían lo que significaba.
Naturalmente, Zahir colocó su ingle entre las piernas de Cesare, presionando contra la húmeda entrada. Al deslizarse, la pared interior aflojada envolvió su miembro suavemente gracias a los preliminares, y Zahir sintió una oleada de éxtasis, como si su cuerpo se derritiera.
El eje lubricado penetró profundamente, golpeando un punto sensible, al sentirlo Cesare echó la cabeza hacia atrás, sollozando.
—¡Ah...Ahhh!
—Hah...
Zahir abrazó con fuerza la nuca de Cesare y dejó escapar un suspiro acalorado.
Momentos así le hacían desear impulsivamente hacer nudos. Sin embargo, contuvo sus deseos empujando con más agresividad, optando en su lugar por morder el cuello de Cesare.
Una pequeña marca roja floreció en la nuca de Cesare, y el olor del omega se hizo más fuerte. Zahir, en respuesta, liberó más feromonas Alfa mientras profundizaba en Cesare.
La sensación de los pliegues internos abrazándolo y el cálido calor corporal rodeándolo era tan dichosa que amenazaba con quemar su cordura.
Zahir apretó a Cesare, quien se aferró a él con fuerza, y empujó aún más rápido. Las zonas unidas hacían un ruido sordo al empaparse de líquido. Las piernas de Cesare temblaban con cada embestida profunda que golpeaba puntos sensibles.
El intenso placer le nubló la vista con un velo transparente, aunque no lloró. A Zahir le excitaban los ojos azules de Cesare, brillantes de humedad.
—Me vuelves loco cada vez, Cesare.
—Ugh... Si te vuelves más loco, no podré soportarlo... Hah.
—Si es así, haz algo al respecto. Estás demasiado apretado. Ah, ah...
Con la palabra "apretado", Zahir empujó hasta la empuñadura, y la pared interior lo apretó como una mordaza.
Conteniendo la respiración, Zahir abrazó con fuerza a Cesare y alcanzó el clímax. Al cabo de un momento, se relajó sobre Cesare, plantándole suaves besos en las mejillas y susurrándole dulcemente al oído.
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Etapa Crítica (ABO)
PoesíaEl galán internacional Cesare Caruso esconde un secreto: es un Omega dominante. Un día, su calor lo golpea inesperadamente en un baile de máscaras y se ve arrastrado a un apasionado encuentro con un misterioso Alfa. Cesare se consuela al saber que l...
