3. Parte 3.4 FIN

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Side Story 3.4

Cesare ya se había convertido en multimillonario con la fortuna que había ganado por sí mismo. Sin embargo, incluso sin eso, como príncipe consorte de la familia real Kazar, tenía riqueza suficiente para darse el lujo de vivir en la opulencia durante toda su vida. Por lo que también su continuidad en la actuación fue únicamente para su propia satisfacción.

A Zahir le preocupaba que Cesare pudiera resultar herido en el proceso, pero respetaba el deseo de éste de hacer algo fuera de palacio. Al fin y al cabo, actuar formaba parte de la identidad de Cesare.

—Realmente no me importa en absoluto, así que no tienes que preocuparte. —añadió Cesare, dándose la vuelta como si fuera a salir de la habitación.

Zahir le siguió rápidamente, sorprendido por su repentina intención de marcharse.

—¿Cesare?

—Necesito ir a ver a los niños. Salí con prisa cuando oí que te habías desmayado…

—Cesare.

Justo cuando Cesare estaba a punto de salir de la habitación, Zahir le agarró de la muñeca y lo jaló hacia atrás con fuerza. Luego cuando sujetó los hombros de Cesare y quedaron frente a frente, Zahir se dio cuenta de la sutil disonancia que había estado sintiendo, y arrugó la frente.

Cesare siempre parecía vivir sin mostrar muchos cambios emocionales, pero ahora Zahir, que era quien mejor le conocía en el mundo, podía ver dentro de su corazón: Su vida interior y su naturaleza eran mucho más complejas de lo que parecían. Incluso Cesare, quien a menudo parecía fingir ser frío y distante, tenía sus puntos vulnerables. Su padre era su mayor debilidad. Cesare lo negaría, pero a veces sus sentimientos heridos causados por su padre eran inconfundiblemente visibles, tal como en este momento.

Zahir, mirando a los ojos abatidos de Cesare, empezó a hablar lentamente:

—Al menos puedes ser honesto conmigo, Cesare.

— …

—Dime, estás molesto, ¿cierto?

Presionado por Zahir, Cesare cerró los ojos con fuerza y luego inclinó ligeramente la cabeza, dejando escapar un suave suspiro. Al ver esta reacción de resignación, Zahir sintió una punzada de dolor en el corazón.

—Cesare…

En cuanto Zahir vio al abogado enviado por el padre de Cesare, sintió un inmenso conflicto. Y ya con el peso de sus propios problemas abrumándolo, no podía imaginar hasta qué punto esta noticia sacudiría a Cesare.

—¿Cuándo llegaste a conocerme tan bien?

—Siempre te he estado observando. Incluso desde lejos, siempre estoy pensando en ti.

—Ajá.

Cesare soltó una suave risita y, de repente, agarró a Zahir por el cuello de la camisa y tiró de él para acercarlo. Sus labios casi se tocaban cuando Cesare murmuró:

—De acuerdo, ahí me atrapaste. Pero le estabas diciendo a Sara que eres mi «único Alfa», ¿no?

Zahir se preguntó brevemente si realmente había dicho eso, pero teniendo en cuenta que si Sara lo había mencionado, de seguro debía haberlo hecho. Aun así, no había nada de malo en decir eso… ¿O sí?

Etapa Crítica (ABO)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora