Side Story 2.4
[Pero no sé dónde estoy.]
Pensando que esto bastaría para calmar a Zahir, Cesare escondió su teléfono bajo el colchón antes de que Beatrice pudiera regresar.
Consideró brevemente la posibilidad de dominarla físicamente si volvía, pero decidió no hacerlo. El hecho de que fuera una mujer le preocupaba, sobre todo porque no parecía tener intención de hacerle daño. Si actuaba con agresividad, podría provocarla.
También se preguntó si estaba siendo demasiado optimista sobre la situación, pero pensó que podría salir sin peligro durante el día. Así que no quiso recurrir a la violencia. Teniendo en cuenta lo en serio que se estaba tomando este acto, tal vez sólo tenía algunos problemas de salud mental.
Como era de esperar, la mujer no tardó en entrar en la habitación con un vaso de agua en la mano derecha y una botella de cristal recién rociada en la izquierda, probablemente retrasada por haberla llenado de agua. Cesare agradeció el retraso, pues le hizo ganar tiempo.
Después la mujer llenó el vaso de agua y se lo entregó a a él. Cesare lo aceptó con una sonrisa amable, aunque no estaba de humor para ello.
—Gracias.
—Tu felicidad es mi felicidad, Ronnie.
A pesar de lo espeluznante de la situación, Cesare trató de convencerse de que sólo estaba actuando en un entorno más realista.
No le gustaba especialmente el agua fría, así que se la pasó por la boca para calentarla antes de tragarla lentamente.
Beber el vaso de agua facilitó un poco la respiración. El aire de la casa estaba un poco cargado, quizás porque no estaba bien ventilada. Puede que la ansiedad también le jugara una mala pasada, pero no podía quitarse esa sensación de encima.
«Ahora que encendí mi teléfono, Zahir sería capaz de encontrarme, ¿verdad?»
Adivinar cuánto tardaría no tenía sentido, ya que Cesare ni siquiera sabía dónde estaba este lugar. Pero seguía creyendo que Zahir llegaría en menos de una hora. Nadie era más rápido que él cuando se trataba de asuntos relacionados con Cesare. De eso estaba seguro.
Tras pedir otra copa a Beatrice, Cesare se terminó el vaso, preguntándose qué pedir a continuación para ganar más tiempo. Luego dijo que tenía hambre, y la sorprendentemente descuidada secuestradora se puso a cocinar.
—Sólo espera un poco, Amore Mio.
— ...Estoy deseando que cocines.
Animada por la respuesta de Cesare, estaba decidida a hacerlo lo mejor posible.
Cesare, que no esperaba que se fuera realmente a cocinar, se preguntó si podría escapar. Revisó la ventana, pero la encontró cerrada con cinta adhesiva. Eso explicaba el aire sofacante.
Luego reflexionó sobre si esa meticulosidad era innecesaria o... por alguna otra razón, pero luego dejó de pensar en ello al sentir un escalofrío que le recorría la nuca.
Sospechaba que la puerta principal podría estar mal asegurada, pero no podía descartar la posibilidad de que la mujer le descubriera. Así que decidió ponerse en contacto de nuevo con Zahir, sacando su teléfono. Mientras tanto, le había llegado una respuesta de este:
[Espera un poco más, estaré allí pronto. No te asustes demasiado. Te amo].
El mensaje transmitía una sensación de grave seriedad. A pesar de ello, Cesare se sintió aliviado, pues como dijo que vendría pronto, no debería tardar mucho, y pensó que seguramente encontraría el camino más rápido hasta aquí. Por lo tanto, Cesare también pensó que sería mejor sentarse en silencio y esperar, en lugar de causar algún alboroto.
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Etapa Crítica (ABO)
PoetryEl galán internacional Cesare Caruso esconde un secreto: es un Omega dominante. Un día, su calor lo golpea inesperadamente en un baile de máscaras y se ve arrastrado a un apasionado encuentro con un misterioso Alfa. Cesare se consuela al saber que l...
