Capítulo 10
Cesare le había dicho claramente que se quedara en su habitación, y sin embargo aquí estaba, afuera. Y estaba empezando un extraño punto de discordia: Cesare no le había sonreído a la mujer de arriba. Por lo que ignoró las tonterías de Zahir y sin más se dio la vuelta.
Por supuesto, Zahir no era de los que se rinden fácilmente. Así que rápidamente alcanzó a Cesare y empezó a hacerle preguntas:
—¿Cuál fue la conversación privada que tuviste con el jefe de tu agencia? Mencionaste traer a un abogado. ¿Hubo algún problema?
—No es asunto tuyo.
Aunque esto implicaba profundamente a Zahir, Cesare mintió sin vacilar y sin sentir ningún remordimiento de conciencia.
—Oí hablar de un Omega antes de entrar. Descubrí que eras uno hace poco; ¿cómo es que él está al tanto?
—Sólo me di cuenta de que eras un Alfa hace tres meses. Estamos a mano, así que no hay necesidad de este interrogatorio.
Cesare respondía a todas las preguntas de Zahir mientras se acercaba al mar que se extendía ante ellos. Había levantado un muro, pero Zahir no estaba disgustado ni cansado. En lugar de eso, se inclinó de repente.
—¿Te arrepientes de haber hecho el amor conmigo?
Cesare se detuvo en seco en medio de la playa de arena. Volviéndose hacia el hombre detrás de él, escapándosele una risita involuntaria.
—Bueno, definitivamente no vi venir eso. —Comentó Cesare con una sonrisa sardónica en su rostro.
—Lo que discutiste con el director general de tu agencia es algo que puedo averiguar por mi cuenta. Responde a la pregunta. ¿Te arrepientes de esa noche?
—Sí, me arrepiento.
La respuesta de Cesare fue inmediata y, para enfatizar, agregó: —Me arrepiento profundamente.
Aquella noche que pasó con Zahir no había traído más que desastres a su vida. ¿Así que quién en su sano juicio apreciaría una tormenta que ni deseaba ni preveía? No, no fue sólo una tormenta. Lo que esa noche descuidada trajo era un huracán en toda regla.
Tal vez, una que podría hacer volar por los aires toda su vida.
Zahir, captando el final de su pensamiento, cerró la boca y se le quedó mirando. Por un momento, sólo se oyó el sonido de las olas y el viento entre ellos. Quedándose ambos a una pequeña distancia y mirándose en silencio.
En algún momento, al encontrarse con la mirada de Zahir, Cesare se encontró midiendo sin querer la reacción del otro.
«¿Le había hecho daño?»
No, no era eso. Sólo necesitaba tiempo para procesarlo.
Cuando la brisa marina alborotó el oscuro cabello de Zahir, este se lo apartó con una mano, como si estuviera molesto, y luego asintió en señal de comprensión:
—Lo entiendo. Toda esta repentina propuesta de matrimonio debe parecer ridícula.
Para ser justos, "ridículo" era quedarse corto. Si bien podía descartar el matrimonio como tal, la existencia del niño en su interior era una historia completamente diferente.
—He sido soltero por elección, ya sabes.
Cesare se encogió de hombros con ligereza, fingiendo que era un casual comentario. Pero Zahir pareció tomarlo como una excusa.
—¿Es algún tipo de broma? No tiene mucha gracia.
—Lamentablemente, no es ninguna broma.
Cesare tenía una desconfiaba profundamente arraigada hacia las familias. Pues desde el momento en que su padre le abandonó, dejándole sólo un abogado para la transferencia de su patrimonio, se había prometido no enredarse nunca en ese lío llamado familia. Ya que para él, las familias no eran más que entidades que se ataban y herían mutuamente.
ESTÁS LEYENDO
Etapa Crítica (ABO)
PoezjaEl galán internacional Cesare Caruso esconde un secreto: es un Omega dominante. Un día, su calor lo golpea inesperadamente en un baile de máscaras y se ve arrastrado a un apasionado encuentro con un misterioso Alfa. Cesare se consuela al saber que l...
