1. Parte 3

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Side Story 1.3


«¿Podría ser verdad?»

En el momento en que ese pensamiento cruzó la mente de Zahir, sintió que su corazón se encogía. La idea de correr a ver a Rida cruzó su mente, pero con Cesare justo delante de él, no pudo contenerse más. Por lo que incluso en su urgencia, Zahir comprobó una vez más si la puerta estaba cerrada antes de empujar a Cesare contra la pared. Este, sorprendentemente complaciente, se apoyó en la pared del baño, dejando que Zahir hiciera lo que quisiera.

Zahir miró a su amado, tan nostálgico que podía llorar aunque estuvieran el uno frente al otro. El suave pelo rubio, los ojos azules, la piel firme, la frente ancha y los labios gruesos. Todo en él era lo bastante perfecto para excitar a Zahir.

Y así la mano de Zahir se empezó a deslizar por la espalda de Cesare, desabrochó apresuradamente la hebilla de sus pantalones, y luego deslizó nuevamente la mano hacia abajo hasta que de pronto sintió la humedad. Dudó un momento, pero luego curvó el dedo, rascando suavemente el interior. Cesare exhaló un suspiro caliente, entonces Zahir le mordisqueó la oreja y susurró:

—¿Estabas esperándome también, Cesare?

—Tal vez... también soy un mal padre, después de todo.

Al oír esto, Zahir agarró las nalgas de Cesare, apretando la parte inferior de sus cuerpos. El ruido de la puerta del cuarto de baño hizo que Cesare y Zahir se tensaran, pero al mismo tiempo Zahir, completamente excitado, se frotaba entre sus muslos y con el eje ardiente entre ellos, cerró los ojos con fuerza, susurrando impaciente como si no pudiera esperar más:

—Lo siento, no puedo ser amable. Tendrás que soportarlo.

Zahir deslizó su mano entre las nalgas de Cesare, abriéndolas. Entonces Cesare respondió cruzando una pierna sobre su pelvis, exponiéndose, y luego Zahir empezó a introducirle el pene, deslizándose suavemente dentro y fuera. Las pestañas de Cesare se agitaron con el movimiento.

—¡...! Nngh...

Zahir percibió la tensión de Cesare y lo besó a lo largo de la mandíbula, empujando más profundamente. Cesare trató de ahogar sus sonidos tapándose la boca con la muñeca y mordiéndose el labio. Sin embargo, no pudo ocultar su expresión de placer y sus piernas temblaron cuando Zahir derramó su aliento caliente sobre su nuca, presionando hacia dentro.

—Sólo... un poco... más suave... ¡Ah!

Pero a pesar de sus palabras, el cuerpo de Cesare respondía de otro modo. Pues con cada embestida, la resbalosidad aumentaba, y cada vez que Zahir penetraba profundamente, sus paredes internas se aferraban a su pene y se negaban a soltarlo.

No es que dejaran de intimar después del nacimiento de su hijo. Pero aún así, incluso pasando apenas una semana separados el uno del otro, Zahir se sumergía en puro éxtasis con sólo estar dentro de él de nuevo.

Zahir inhaló con fuerza y sacudió la cintura con urgencia. Era un lugar público, un baño, con una sola puerta que los separaba del mundo exterior. Era absurdo que estuviera haciendo algo tan íntimo con Cesare en un lugar así. Pero Zahir no pudo contenerse, ya que una extraña sensación de placer se apoderó de su mente mientras continuaban con el acto prohibido.

Entre el crujido de la ropa y el sonido de la piel húmeda empujándose la una contra la otra, Zahir intentó no hacer ruido, pero no pudo callar del todo el sonido de sus cuerpos al chocar.
Cada vez que sentía que el ruido se hacía demasiado fuerte, Zahir hacía una pausa y empujaba más hondo, sintiendo cómo las paredes internas palpitaban en respuesta de puro éxtasis.

Etapa Crítica (ABO)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora