SIGMUND
Los besos de Henryk me despertaron en la madrugada, perdí la cuenta de las veces que hicimos el amor en la noche, pero aún así no es suficiente, sus caricias ardientes me provocan y al mirarlo a los ojos todo el deseo y las ganas se encienden de nuevo aunque nuestros cuerpos esten cansados.
-Ahh...Henryk...¡Ah!-. Mis gemidos llenan nuestra habitación mientras el orgasmo invade mi cuerpo bañando el pecho de Henryk, nunca en mi vida pensé que pudiera sentir tanto placer, pero aquí estoy, sentado en su entrepierna moviéndome suavemente sobre su erección, él desde abajo aferra sus manos a mi cintura y también gime de placer, al principio tuve miedo debido a mi falta de experiencia pero ahora al estar en esta posición creo que los movimientos nacen de forma espontánea e instintiva.
Henryk tiene su cabeza hacia atras con los ojos fuertemente cerrados y una expresión de éxtasis en su rostro, quiero darle más placer y hacerlo llegar al climax cómo nadie lo ha hecho; no se que hora es, pero el alba se está asomando tímidamente y la luz se deja ver poco a poco en la oscuridad de la habitación, al recordar todo lo que me hizo anoche, con sus manos, sus dedos y su boca hace que mi lívido suba; quiero retribuirle todas esas intensas sensaciones.
-Uff...¡Sigmund! ¡Ah!-. Él aprieta mis gluteos con fuerza mientras se corre dentro de mí, tiene razón, el aceite facilita mucho las cosas, yo sigo moviéndome buscando prolongar más el placer mientras la sensación caliente de su amor fluye en lo más profundo de mi cuerpo.
Después de terminar me dejo caer sobre su pecho, Henryk me envuelve entre sus brazos y al rato me coloca a su lado tapándome con las sábanas; nos quedamos dormidos hasta tarde, por suerte hoy es su día libre y podemos darnos el lujo de estar todo el dia juntos sin hacer nada en especial.
Acaricié el cabello negro y liso de Henryk para ver si está despierto pero no, sigue profundamente dormido; decidí levantarme para tomar un buen baño, una vez limpio salgo y busco algo de ropa, la pijama azul está tirada en el piso y la guardo con una sonrisa, no me importa andar desnudo estando con mi amado aquí pero es invierno y la ropa es necesaria; después de una noche tan fogosa necesitamos recuperar energía así que preparo un buen desayuno, yo quería sorprender a Henryk pero antes de terminar de cocinar él me abrazo por la espalda así desnudo como lo dejé pero recién salido de la ducha.
-¡Henryk! ¿Por que te levantaste mi amor? Quería llevarte el desayuno a la cama-. Le regañe dulcemente mientras el besa mi nuca y muerde mi cuello, cómo si no hubiera dejado suficientes marcas anoche en mi piel; tomamos la comida y desayunamos en la cama, mientras comemos Henryk me contó sobre la aparición de Dominic ayer y también sobre intromisión en nuestro balcón anoche, eso me pareció perturbador.
No puedo creer que Dominic estuviera aquí anoche, sentí vergüenza pues ambos estábamos desnudos y le reclamé a Henryk por no avisarme, pero él me dijo que no permitió que viera nada, resolvió todo y no quiso arruinar nuestra noche especial, eso me tranquilizó un poco, el enojo se me pasó pero ahora soy yo quien resolverá esto de una vez por todas; Dominic no nos dejará en paz hasta que yo hable con él, siendo así lo haré y le dejaré muy en claro que no tiene nada que hacer insistiendo en buscarme.
Henryk y yo nos quedamos todo el día en la cama, pasamos el tiempo juntos y abrazados entre mimos y besos, amo estar así con él, pasamos tanto tiempo separados, tres largos años, pero al vernos de nuevo descubrimos que todos los sentimientos que tenemos el uno por el otro están intactos e incluso se incrementaron; yo beso su cabello negro mientras está recostado en mi pecho, sus ojos turquesa hacen contacto con los míos mientras él acaricia mi cabello que ahora es una maraña de rizos desiguales, pero dije que lo cortaría y Henryk me suplicó que no lo haga porque le encanta que lo tenga así.
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AMOR PRISIONERO
CasualeHenryk y Sigmund se conocieron en el peor momento y lugar posible, ambos estaban destinados a odiarse, pero a pesar de esta circunstancia entre los dos nace un amor imposible y una pasión desenfrenada; este amor prohibido los envuelve en una burbuja...
