DOLOR EN EL CAMINO

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SIGMUND

Hacer las maletas es sencillo cuando no tienes mucho, sólo llevo algunas prendas de ropa, útiles de higiene, dos pares de zapatos y listo, todo lo demás ya estaba aquí cuando Henryk llegó a vivir al departamento; la decisión de adelantar el viaje es lo mejor, la forma en que se enteraron de lo nuestro no es nada buena y podría ser peligroso si nos quedamos.

Henryk está furioso, al principio no quise contarle lo que pasó con esa chica pero cambié de opinión porque tomar una amenaza en serio es vital para llevar ventaja; Elisa Bauman todavía es una niña inmadura y caprichosa, me di cuenta de inmediato, la forma en que entró a nuestra casa fue muy desagradable.

Yo me encontraba cocinando y ya estaba preparando el postre, en una bandeja tenía rollos de canela que a Henryk le encantan y yo quería que quedaran perfectos para que él los disfrutara; de la nada la puerta principal se abrió, yo vi la hora y me percaté de que era muy temprano para que Henryk llegara, la muchacha entró cómo si nada y pasó directo a la cocina, se quedó parada sólo mirándome por unos segundos de arriba a abajo detallandome, yo estaba tan consternado que en el primer momento no supe cómo reaccionar pero después empecé a interrogarla.

-¿Quien eres y porqué entras de esta forma? Quien te dió llave?-. Ella sólo se quedó parada mirándome, llevaba un vestido de muselina color lila claro, el largo y liso cabello negro suelto contrastaba con su piel clara y sus grandes ojos negros le daban un aire de muñeca, pero de inmediato supe que su apariencia era sólo eso una fachada, pues me sonrió de una forma un poco tétrica.

-Entonces tú eres el hombre que vive con Henryk; cuando escuché a mi padre hablando sobre de que él está viviendo de forma amorosa con un hombre no quería creerlo, por eso vine y le exigí al casero las llaves de este departamento, cómo mi padre es el dueño no hubo problemas, dime algo...¿Lo que están diciendo sobre Henryk y tú es cierto?-. Yo me quedé helado con sus palabras, alguien hizo pública nuestra relación, por mi mente se me pasaron muchas posibilidades en un segundo, pero sólo una me parece la más lógica, Dominic, él tuvo algo que ver, pues además de nosotros él es el único que sabe de nuestra relación.

-Creo que tu silencio dice más que mil palabras, esto es increíble, ustedes dos son unos descarados, venir a vivir aquí juntos, cómo una pareja, eso absurdo...¿No te da vergüenza? Henryk es un hombre que necesita una familia e integrarse a su comunidad, tener una relación amorosa con otro hombre no tiene ningún sentido-. Ella me empezó a atacar con esas horribles palabras y yo traté se responderle pero fué en vano porque enseguida empezó a hablar aunque tampoco me quedé callado.

-Tu no entiendes nada así que...-. Literalmente no pude terminar de hablar, porque me abofeteó y empezó a gritarme, sus palabras de desprecio me dejaron atónito pues ni en la guerra escuché tantas frases cargadas de un odio tan genuino.

-¡Callate! Eres un sodomita, tu eres el culpable de que Henryk este haciendo ésta abominación, si tu no estuvieras en medio él sería sensato y buscaría una esposa, pero en cambio está desperdiciando su tiempo contigo en una relación inapropiada y sin futuro-. Ella exclamaba con rabia mientras yo la miraba estufacto, en toda mi vida nunca me había enfrentado a una mujer de esa forma, no sabía cómo reaccionar.

-Mírate nada más...no se que pretendes jugando a la casita con Henryk, pero te digo que eso no es suficiente, tu no puedes casarte con él, tampoco darle hijos, es que ni siquiera puede presentarte cómo lo haría con una esposa por que los despreciarían, entiendelo debes ser sensato y apartarte del camino por el bien de Henryk-. Sus palabras me hieren, no pude evitar que un par de lágrimas de rabia y frustración se me escaparan, toda mi vida fui educado para respetar a las mujeres y quizás eso ahora me impide defenderme de esta muchacha, pero no voy a caer en su juego, la dejaré cometer este error y que ella misma se hunda ante los ojos de Henryk.

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