SIGMUND
1950 Llegó, una nueva decada es un nuevo comienzo y una mejor forma de dejar atrás los años de guerra, cuatro años han pasado desde que nos mudamos a Grecia, Henryk y yo vivimos muy felices en nuestra casa frente al mar; él logró abrir su taller mecánico y ahora es independiente, es bastante famoso entre los conductores por la calidad de su trabajo y además se volvió un buen entrenador de boxeo, le enseña a los jóvenes que tienen potencial para las competencias internacionales.
En cuanto a mí soy feliz enseñando música, me he topado con alumnos muy talentosos y estoy seguro que varios de ellos estaran muy pronto en la filarmonica nacional de Grecia; también soy muy feliz en el hogar que Henryk y yo hemos construido, cada rincón de nuestra casa es perfecto y esta lleno de amor, estos años nos hemos amado mucho y de todas las formas posibles; él me hace sentir seguro y querido, nuestra vida después de la guerra ha sido grata porque estamos juntos.
Las noticias de mis amigos llegan de vez en cuando, Ivonne siempre me envía cartas, Vincent fué liberado el año pasado y ahora viven un feliz matrimonio en el lado Aliado de Berlín, ella está embarazada ahora y pronto dará a luz; Alemania sigue dividida en dos, me da tristeza saber que la cuidad que me vió nacer ahora se levanta de las ruinas débilmente como una leon herido que se recupera lentamente. Estoy feliz por Ivonne, ella me dice que Vincent ha cambiado mucho y esta muy entusiasmado con su paternidad, él ya no es militar, ahora trabaja en una empresa de bienes raíces, al parecer las casas y edificios en reconstrucción son un buen negocio en Berlín, de seguro les irá bien a los dos; al pensar en una famila no puedo evitar sentirme nostálgico, mi amado y yo perdimos todo por la guerra, pero entre los dos tenemos un hogar a pesar de todo.
Henryk es un hombre de verdad bondadoso, él no tiene nada de su familia excepto el collar que me dió, su madre y su padre viven en su memoria al igual que su abuelo; mi amado fué un niño solitario a pesar de tener muchos amigos, pues cuando llegaba a casa no tenía una madre cariñosa esperándolo con algo rico para comer, tampoco un padre del cual aprender, su abuelo a su manera lo crió y le dió el poco afecto que pudo, pero le enseñó valores y le dió herramientas para la vida.
Por eso yo le doy tanto amor a Henryk, porque sé que su deseo de tener un hogar propio viene de esa carencia, yo tejí nuestro nido para que él tenga eso que le hizo falta de niño, que al llegar a casa sea recibido por un ambiente agradable, su comida favorita y yo con los brazos abiertos listo para ser suyo; he adornado nuestra casa, la he llenado de miles de detalles y hasta sembré arboles frutales alrededor, todo esto para que mi Henryk y yo tengamos nuestro pequeño paraíso aquí.
En estos años a veces he sabido de personas que jamás creí volver a ver, por ejemplo nos sorprendió saber de Dina, ella ya no vive en Europa, emigró muy lejos y ahora es una mujer casada; una mañana estábamos leyendo el periódico y en la sección internacional apareció la foto de ella con un hombre, en el encabezado del título especificaba que se trataba de un empresario Judío de Cuba llamado Tobías Rosengway y su señora esposa Dina de Rosengway que estaban de visita política aquí en Grecia con el gobernante de esa nación Fulgencio Batista y él era su Ministro de Comercio Exterior; Henryk y yo nos quedamos realmente sorprendidos, yo le pedí que le escribiera aprovechando que estaba en el hotel "KING GEORGE" de Atenas y él aunque dudó al principio al final lo hizo, a los pocos días recibió una carta.
Ella no le dió muchos detalles pero al parecer cuando la guerra terminó ella regresó a la destruida Varsovia, pero ahí todo estaba literalmente en ruinas, una organización judía internacional les ofreció a todo el que quisiera un boleto de barco para los Judíos que desearan irse, ella acepto y al subir al barco el propio Tobias les dió la bienvenida, se iban a vivir a Cuba, ellos se enamoraron en ese viaje y según sus propias palabras era una mujer muy feliz y llevaba tres años casada, vive con su conyungue en la Habana, tiene una niña recién nacida y un esposo que la ama; según ella el país es muy hermoso y con una vida muy prospera, así que tiene mucha tranquilidad ahora y no hay nada que pueda parecer una amenaza en ese paraíso cómo ella lo ha llamado en su carta.
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AMOR PRISIONERO
RandomHenryk y Sigmund se conocieron en el peor momento y lugar posible, ambos estaban destinados a odiarse, pero a pesar de esta circunstancia entre los dos nace un amor imposible y una pasión desenfrenada; este amor prohibido los envuelve en una burbuja...
