2.1 - Calidez

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Jonathan, el padre de Mark, trabajaba como ingeniero de alto rango en el departamento de investigación y desarrollo de la compañía. Era conocido por su integridad y habilidades técnicas, y se encargaba de supervisar algunos de los proyectos más ambiciosos de la empresa. Siempre se había sentido orgulloso de ser parte de algo tan grande, algo que según él, estaba "cambiando el mundo para mejor". A pesar de su dedicación al trabajo, Jonathan siempre priorizaba a su familia. Cada mañana, antes de ir a la oficina, se sentaba a desayunar con su esposa Amelia y su hijo Mark.

Amelia, profesora de física cuántica en la Universidad de Nova, apoyaba completamente a su esposo. A pesar de no estar directamente involucrada en los proyectos de Hydronova, comprendía la magnitud del trabajo que Jonathan realizaba. Con un carácter amable pero firme, Amelia era el pilar emocional de la familia. Su pasión por la ciencia y el conocimiento la hacía una profesora respetada, y a menudo traía conversaciones científicas a la mesa, donde Mark, aunque cansado por sus estudios, siempre se mostraba interesado.

Mark, por su parte, era un joven disciplinado de 23 años, dedicado a sus estudios de Ingeniería Aeroespacial en la Universidad de Nova, una de las ramas más complejas y avanzadas que se podían estudiar en su universidad. Este campo de la ingeniería se centraba en el diseño, desarrollo y manejo de tecnologías relacionadas con la exploración y colonización del espacio, combinando las disciplinas de la astrofísica, la mecánica cuántica y la ingeniería aeroespacial. Desde pequeño, Mark había sido moldeado por las estrictas normas educativas de sus padres. Creció con la presión de destacarse en todo lo que hacía, lo que le llevó a ser serio, meticuloso y algo frío. Sin embargo, a pesar de su rigidez, Mark mantenía una conexión fuerte con su familia y sus amigos, especialmente con su compañero de estudios Alex, y con su novia Emma, quienes también estudiaban Ingeniería Aeroespacial.

Alex, siempre el bromista del grupo, aportaba ligereza a las conversaciones técnicas que a menudo se tornaban densas por la complejidad de su campo de estudio. Sin embargo, bajo esa fachada despreocupada, Alex era igual de brillante y comprometido que sus amigos. Emma, por su parte, era el equilibrio entre los dos. Con una mente analítica y una determinación envidiable, Emma se destacaba tanto en lo académico como en su vida personal, y su apoyo constante hacía que Mark y Alex mantuvieran los pies en la tierra.

A pesar de la carga académica y las exigencias de su carrera, el trío encontraba momentos para relajarse, hablar de sus proyectos y soñar con un futuro donde sus conocimientos revolucionaran la exploración espacial. Juntos formaban un equipo imparable. Su ambición, inteligencia y la profunda amistad que los unía les daban la confianza de que podían superar cualquier desafío que se interpusiera en su camino.

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