Capítulo 13: Unidos por el Destino

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El silencio reinaba en el pasillo mientras Tanjiro y los demás avanzaban con cautela. Cada paso que daban los acercaba más a lo que podría ser el enfrentamiento final con la oscura verdad detrás del Proyecto Sombras. Pero ahora, con Kanae involucrada, todo se había vuelto más personal, especialmente para Shinobu.

—Debemos mantenernos unidos —dijo Tanjiro en voz baja—. No sabemos cuántos de esos "sujetos de prueba" pueden estar por aquí.

Zenitsu, visiblemente nervioso, susurró—. ¿"Sujetos de prueba"? ¡Esto cada vez suena peor! ¡Quiero salir de aquí!

Inosuke, siempre desafiante, lo empujó levemente—. ¡Deja de temblar! Si no quieres pelear, quédate atrás y deja que yo me encargue.

Nezuko observaba a su hermano con calma, como si compartiera sus pensamientos sin necesidad de palabras. Shinobu, por otro lado, caminaba al frente, tratando de mantener el control. Su mente seguía enfocada en su hermana. Tenía que salvarla, pero también sabía que enfrentarse a ella podría ser el reto más grande de su vida.

El grupo llegó a un patio abierto dentro del edificio, una especie de jardín que parecía fuera de lugar en medio de tanta oscuridad. Las flores florecían alrededor de una fuente central, pero había algo perturbador en el aire. Un silencio demasiado pesado, como si las flores mismas estuvieran observando.

De repente, una figura familiar emergió de las sombras: Iguro Obanai. Su mirada seria y calculadora indicaba que había estado vigilándolos.

—No esperaba encontrarlos aquí —dijo en su tono característico, mientras caminaba hacia ellos—. La situación se está descontrolando, y Mitsuri también está en peligro.

Tanjiro frunció el ceño. —¿Mitsuri? ¿Qué ha pasado?

Iguro miró a Tanjiro con una expresión llena de conflicto. Era evidente que algo lo perturbaba. —Mitsuri estaba investigando por su cuenta. No me dijo mucho, pero mencionó algo sobre estar más cerca de encontrar una pista importante. Desde entonces, no he podido contactarla.

El corazón de Tanjiro se aceleró. Mitsuri siempre había sido una persona llena de energía y optimismo, pero también sabía que su preocupación por los demás la llevaba a involucrarse en situaciones peligrosas.

—Debemos encontrarla —dijo Tanjiro, con una determinación renovada. Pero antes de que pudiera moverse, Iguro lo detuvo.

—Voy con ustedes. No puedo permitir que Mitsuri enfrente esto sola. Además... —miró a Shinobu—. Lo que sea que le haya sucedido a Kanae es parte de lo que Mitsuri intentaba detener.

Shinobu apretó los puños, luchando por mantener la calma. —Necesito saber qué le hicieron a mi hermana. Mitsuri puede estar en grave peligro si el Proyecto Sombras es tan oscuro como parece.

El grupo, ahora con Iguro a su lado, comenzó a avanzar nuevamente por el edificio. A medida que caminaban, los recuerdos de sus entrenamientos y batallas contra Muzan regresaban a sus mentes. Pero esto era diferente. Aquí, en este nuevo mundo, las reglas habían cambiado. Estaban luchando contra algo mucho más intangible: la corrupción del alma.

Mientras avanzaban, Nezuko de repente se detuvo, con los ojos entrecerrados, como si hubiera detectado algo. Todos la siguieron, alertados por su comportamiento.

—¿Qué sucede? —preguntó Zenitsu, mirando a su alrededor con nerviosismo.

Nezuko señaló hacia una puerta grande y pesada, a unos metros de distancia. La madera vieja crujía, y desde el otro lado, un leve murmullo podía escucharse, apenas audible.

Inosuke dio un paso al frente—. ¡Yo la abriré!

Pero antes de que pudiera hacerlo, la puerta se abrió sola, revelando a Mitsuri de pie en el umbral, con una expresión extrañamente tranquila. Detrás de ella, sombras danzaban en las paredes, como si algo oscuro y siniestro la rodeara.

—Mitsuri... —susurró Iguro, sorprendido.

Mitsuri dio un paso hacia adelante, sin apartar la mirada de ellos. —Pensé que vendrías, Obanai —dijo suavemente—. Lo supe desde el momento en que decidí entrar en este lugar.

Tanjiro dio un paso al frente—. Mitsuri, estamos aquí para ayudarte. Sabemos que algo extraño está ocurriendo, pero no tienes que enfrentarlo sola.

Mitsuri esbozó una leve sonrisa, pero había una tristeza en sus ojos. —Gracias, Tanjiro. Pero ya es demasiado tarde. El Proyecto Sombras... ya ha comenzado dentro de mí.

Shinobu se acercó, su mirada llena de determinación. —No puedes rendirte ahora, Mitsuri. No sabemos los efectos completos, pero aún hay tiempo para salvarte, al igual que a Kanae.

Iguro caminó hacia ella, su expresión decidida pero cargada de emociones. —Mitsuri... no importa lo que hayas hecho o lo que esté ocurriendo, no tienes que enfrentarlo sola. Yo... —sus palabras se quedaron atrapadas en su garganta, incapaz de expresar completamente lo que sentía.

Mitsuri miró a Iguro, su sonrisa se hizo más pronunciada. —Obanai, siempre has sido tan protector... pero esto no es algo que puedas solucionar por mí.

En ese momento, las sombras a su alrededor cobraron vida, retorciéndose como criaturas autónomas que la envolvían poco a poco. Tanjiro y los demás se prepararon para intervenir, pero Mitsuri levantó una mano, deteniéndolos.

—Voy a luchar contra esto —dijo con determinación—. Pero lo haré a mi manera. Solo necesito tiempo.

Iguro no pudo evitar dar un paso adelante, aunque sabía que Mitsuri estaba determinada a hacerlo sola. Shinobu asintió, entendiendo que la batalla de Mitsuri era tanto interna como externa.

—Estaremos aquí, listos para cuando nos necesites —dijo Tanjiro, con una mirada firme—. No te dejaremos caer.

Mitsuri asintió, pero antes de que pudiera responder, las sombras la envolvieron por completo, llevándola de regreso al interior del edificio, desapareciendo de su vista. El silencio volvió a llenar el lugar, mientras el grupo se quedaba de pie, con el peso de lo que acababan de presenciar.

Iguro cerró los puños, con una expresión de pura frustración. —No la perderemos. Lo juro.

Tanjiro lo miró con comprensión. Sabía que ahora tenían dos misiones: salvar a Kanae y liberar a Mitsuri de las garras del Proyecto Sombras.

El futuro parecía más incierto que nunca, pero la determinación del grupo los mantenía unidos. No había vuelta atrás.

Cicatrices del Corazón: Amor en la Edad ModernaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora