Capítulo 29: La Revelación

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El enfrentamiento en las antiguas instalaciones subterráneas dejó a Tanjiro y su grupo más inquietos que nunca. Sabían que estaban a punto de descubrir algo grande, algo que cambiaría todo lo que creían saber. El enemigo que habían enfrentado no era simplemente alguien poderoso; era un peón de un juego mucho más profundo, manejado por las sombras de una organización secreta.

Shinobu, todavía con la mente ocupada en la desaparición de Kanae, se encontraba junto a Tanjiro analizando lo sucedido.

—¿Por qué no atacó a fondo? —preguntó Shinobu, su voz baja y llena de duda—. Podría habernos derrotado si lo hubiera querido. Siento que nos estaban probando.

—Tal vez —respondió Tanjiro, mirando el horizonte con preocupación—. Pero creo que hay algo más. Esto no se trata solo del proyecto Sombras, hay algo más que estamos pasando por alto.

En ese momento, Inosuke entró corriendo en la sala, con una expresión de preocupación poco habitual en él.

—¡Hay noticias! —gritó, su voz sonando alarmada—. Han encontrado algo... y parece que está relacionado con Kanae.

Todos se reunieron rápidamente en la sala donde Zenitsu estaba mostrando una serie de documentos antiguos que había descubierto en su última investigación. Los papeles estaban desgastados por el tiempo, pero eran legibles.

—Miren esto —dijo Zenitsu, señalando un documento en particular—. Es una lista de personas involucradas en el proyecto Sombras... y el nombre de Kanae está aquí.

El aire en la sala se volvió pesado mientras Shinobu se acercaba lentamente para ver el documento con sus propios ojos.

—¿Cómo es posible? —murmuró Shinobu—. Kanae no habría tenido nada que ver con esto... a menos que...

Tanjiro miró a Shinobu, sabiendo que su hermana estaba en conflicto. Pero antes de que pudieran discutir más, Iguro, quien había estado analizando otros papeles, habló.

—Esto no es todo —dijo, mirando al grupo—. También encontré un diario que pertenece a uno de los investigadores. Aquí se menciona un "sujeto especial" dentro del proyecto... alguien que fue clave para sus experimentos. Parece que... ese sujeto es Kanae.

El impacto de las palabras de Iguro cayó como una losa en el grupo. Shinobu dio un paso atrás, incapaz de procesar lo que estaba escuchando. ¿Había estado su hermana involucrada en todo esto desde el principio? Y de ser así, ¿por qué?

—Esto no tiene sentido —murmuró Tanjiro, tratando de mantener la calma—. Si Kanae era parte de esto, ¿por qué nadie lo sabía? ¿Por qué ni siquiera tú lo sabías, Shinobu?

Shinobu cerró los ojos por un momento, tratando de calmar su mente, pero la confusión era demasiada. Nada de lo que sabían hasta ese momento encajaba.

—Hay solo una manera de saber la verdad —dijo Shinobu, con determinación en la voz—. Tenemos que encontrar a Kanae. Ella es la clave de todo esto.

El grupo decidió que debían regresar a las instalaciones subterráneas. Ahora tenían más pistas, y sabían que el proyecto Sombras tenía un propósito mucho más oscuro de lo que habían imaginado. Si Kanae estaba involucrada de alguna manera, entonces necesitaban descubrir qué papel jugaba en todo esto.

Ya en las instalaciones subterráneas, el ambiente se tornó más denso a medida que avanzaban hacia lo profundo de la estructura abandonada. Cada paso que daban resonaba en los muros de concreto, y la tensión entre ellos aumentaba.

De repente, escucharon un sonido. Era una risa, suave pero llena de malicia, que reverberaba en los pasillos oscuros.

—Así que han llegado hasta aquí... —una voz fría y burlona los recibió desde las sombras.

La figura que salió de la penumbra era una mujer alta y delgada, con una presencia imponente. Su cabello oscuro caía en cascada por sus hombros, y sus ojos brillaban con un fulgor inquietante.

—¿Quién eres? —preguntó Tanjiro, poniéndose en guardia.

La mujer sonrió, una sonrisa que no llegaba a sus ojos.

—Me llamo Natsuki, soy la mano derecha del proyecto Sombras... y he estado esperando por ustedes.

El grupo se tensó. Shinobu, con una mezcla de furia y desesperación en su voz, dio un paso al frente.

—¿Dónde está Kanae? —exigió, sus ojos llenos de determinación.

Natsuki soltó una carcajada baja.

—¿Realmente creen que están cerca de la verdad? Apenas han arañado la superficie... Kanae es solo una pieza del rompecabezas, pero les prometo que lo que descubrirán al final será mucho más devastador de lo que imaginan.

Antes de que pudieran reaccionar, Natsuki levantó una mano y una ola de energía oscura envolvió la sala. Tanjiro y los demás intentaron moverse, pero era como si una fuerza invisible los mantuviera en su lugar.

—Este es solo el comienzo —susurró Natsuki, mientras su figura comenzaba a desvanecerse—. La verdadera oscuridad aún no ha despertado.

Y con eso, la sala quedó en completo silencio. La energía que los había mantenido inmóviles desapareció, dejándolos confundidos y sin aliento.

Shinobu apretó los puños, sus ojos brillando con furia.

—No importa lo que ocurra —murmuró—, encontraré a Kanae... y descubriré la verdad.

Cicatrices del Corazón: Amor en la Edad ModernaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora