Tras la intensa batalla, el grupo decidió descansar en el jardín de la escuela. La noche era tranquila, iluminada por las estrellas que parecían brillar más de lo habitual, como si el universo mismo celebrara su victoria. Nezuko dormía plácidamente bajo la atenta mirada de Tanjiro, mientras el resto del equipo compartía un momento de paz después de tanto caos.
Tanjiro, aún preocupado por su hermana, se encontraba apartado del grupo, sentado bajo un árbol. Observaba el cielo, recordando las palabras de Shinobu sobre estar preparados para lo que estaba por venir.
—Sabes que ella estará bien, ¿verdad? —la voz suave de Shinobu lo sacó de sus pensamientos.
Tanjiro levantó la vista y la vio acercarse con esa calma característica suya, sus ojos serenos reflejando las estrellas.
—Lo sé, pero no puedo evitar preocuparme... —admitió Tanjiro, con una sonrisa tímida—. Nezuko siempre ha sido fuerte, pero cada vez que usa tanto poder, me asusta verla agotada.
Shinobu se sentó a su lado, su presencia tranquila llenando el espacio entre ambos.
—Entiendo cómo te sientes —dijo ella, mirando también hacia el cielo—. Siempre me preocupé por mi hermana de la misma manera.
Tanjiro asintió, recordando a Kanae, la hermana mayor de Shinobu, y lo mucho que la pérdida de ella había afectado a Shinobu.
—Pero, Tanjiro, tienes que confiar en los que te rodean —continuó Shinobu—. Eres un gran líder, pero no siempre puedes cargar con todo. Nezuko es más fuerte de lo que crees. Todos lo somos.
Tanjiro la miró, admirando la fortaleza que había en sus palabras y en su ser. Sin embargo, había algo más en el aire esa noche, una tensión suave pero innegable entre ellos. Una sensación que Tanjiro no había sentido antes, pero que ahora era imposible de ignorar.
—Shinobu, hay algo que he querido decirte desde hace tiempo... —comenzó Tanjiro, su corazón latiendo más rápido de lo normal.
Shinobu lo miró, esperando en silencio, con una pequeña sonrisa en los labios.
—Durante todo este tiempo, siempre he sentido que podía contar contigo, que tu presencia me da fuerza. Pero no es solo eso... —dudó un momento, su rostro enrojecido—. Tú eres... muy importante para mí. No solo como amiga o compañera de batalla... siento algo más.
El corazón de Shinobu dio un vuelco. Las palabras de Tanjiro resonaban en su pecho, algo que ella misma había estado negando durante mucho tiempo. Pero ahora, escucharlo de él, hacía que todo lo que había intentado ocultar saliera a la luz.
—Yo... también siento lo mismo —respondió ella en voz baja, apenas un susurro, pero lo suficientemente claro para que Tanjiro lo escuchara.
Ambos quedaron en silencio, sus corazones latiendo al unísono. El aire fresco de la noche envolvía el momento, mientras las estrellas parecían brillar aún más intensamente.
Sin decir una palabra más, Shinobu se inclinó ligeramente hacia Tanjiro. Sus miradas se encontraron de nuevo, y esta vez no había ninguna duda. Lentamente, cerraron los ojos y sus labios se rozaron en un beso suave, cargado de sentimientos que habían estado reprimiendo por mucho tiempo.
Cuando se separaron, sus rostros seguían sonrojados, pero una sonrisa sincera y ligera se formó en sus labios.
—Siempre estaré a tu lado, Tanjiro —susurró Shinobu, recostando su cabeza en su hombro.
Tanjiro sintió una calidez indescriptible en su pecho, y por primera vez en mucho tiempo, sintió que, a pesar de todas las dificultades, todo iba a estar bien.
Desde lejos, Mitsuri, quien había presenciado la escena, sintió una mezcla de tristeza y aceptación. Aunque su corazón aún latía por Tanjiro, se dio cuenta de que su amor por él no era correspondido de la misma manera. Pero al ver la felicidad en los ojos de Tanjiro y Shinobu, decidió que lo que más deseaba era que él fuera feliz, incluso si no era con ella.
—Supongo que esto era lo que tenía que pasar... —murmuró Mitsuri para sí misma, intentando contener las lágrimas que amenazaban con salir.
Al lado de ella, Iguro Obanai, quien había estado observando en silencio, sintió un pequeño rayo de esperanza. Aunque nunca se había atrevido a confesarle sus sentimientos a Mitsuri, quizás ahora, con el tiempo, él también tendría una oportunidad para ganarse su corazón.
La noche continuó, pero los corazones de todos los presentes habían cambiado. Tanjiro y Shinobu estaban más unidos que nunca, mientras que Mitsuri e Iguro comenzaban a trazar su propio camino.
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Cicatrices del Corazón: Amor en la Edad Moderna
RomanceEn un mundo alternativo donde la batalla contra Muzan ha quedado atrás, Tanjiro Kamado y sus amigos intentan adaptarse a la vida en una era moderna. Pero incluso en tiempos de paz, nuevos desafíos emergen. En una escuela secundaria, Tanjiro descubre...