Sofía entró en la sala, hermosa como siempre, con su pelo negro ondulando, suelto sobre los hombros, llevaba una camisa blanca que fluye sobre un top amarillo y una falda marrón, su color favorito, ya estaba a punto de salir, cuando su madre se acercó a ella.
"Sofía"
"Si mamá"
"¿A dónde vas?"
"Voy a Houston. ¿Por qué? ¿Necesitas que te traiga algo?"
"No, no necesito nada, pero quería hablar contigo"
"Pues dime"
"Estoy preocupada por ti hija y con tu matrimonio, no has dado la atención que tu marido se merece"
"Mamá tú sabes muy bien que mi matrimonio con Leonardo nunca funcionó, me casé con él porque tú prácticamente me obligaste y yo he dicho mil veces que quiero el divorcio y es él el que no quiere aceptarlo"
"Hija, trata de entender, que él te ama y no quiere separarse de ti, escucha, yo te daré un consejo, trata de arreglar las cosas con él, resolver sus diferencias, él es un hombre maravilloso y está muy enamorado de ti"
"Yo no lo veo así mamá, yo no lo quiero y no puedo fingir algo que no siento y lo sabes muy bien, y no quiero hablar de eso más, ya sabes mi posición"
"Pero hija tienes que superar lo que sucedió, eso ocurrió hace mucho tiempo..."
"Pues fíjate que para mí es como si fuera sido ayer y por favor mamá, no insistas, tengo que irme, más tarde nos vemos" - dijo dándole un beso en la mejilla y se fue.
Sofía estaba molesta, una vez más su madre estaba de parte de su marido, si supiera que todo lo que hace es maltratarla y no había pedido el divorcio aún, por respeto a su familia, pero ya estaba llegando a su límite.
Al llegar a la ciudad fue hacer unas vueltas sobre algunos gastos del rancho. Después de eso decidió ir a un centro comercial, tal vez comprar algo le haría bien para su autoestima, ya que se sentía algo cansada y solitaria.
Había entrado en varias tiendas y no le había gustado nada, pero vio entonces una tienda de ropa y accesorios de vaquero y decidió entrar.
Estaba mirando los accesorios para mujeres cuando oyó una voz que le llamó la atención, parecía que la había oído antes y se volvió para ver a quién pertenecía, al hacerlo se sorprendió al ver al hombre que la salvo de una mala caída hablando con uno de los vendedores de la tienda. Había pasado una semana desde aquel día y de alguna manera no se había olvidado de él, y al igual que la primera vez, su presencia le hizo sentir la misma atracción extraña de ese dia.
El vendedor le mostraba un sombrero negro y parecía que le había gustado, observaba en silencio, su presencia fue sorprendente, sensual, cada musculo le hacía volar, "Dios, como era varonil" - dijo en pensamiento - "que tonterías Sofía, eres una mujer casada" - se auto reprochó en el pensamiento - "pero si mirar no hace daño y ante semejante ejemplar ¿Por qué, no?" - se retractó y pensó un poco atrevida.
Estaba atenta a cada movimiento que el hacía y esa voz, tan hermosa y profunda...
"¿Señora?" Señora...?
"¿Sí?" - Sofía respondió como si saliera de un trance.
"¿Le gusta esta 'red belt'? Es muy hermoso, es de una nueva colección..."
La mujer habló a Sofía, pero parecía que su voz estaba muy lejos, sus sentidos estaban en ese hombre, alto, guapo, con un sombrero en la mano.
Se vio obligada a prestar atención a la mujer por un buen rato, pero al final decidió que no iba a tomar el cinturón, ya estaba bueno y necesitaba salir de allí.
Ya casi estaba llegando a la puerta cuando tropezó con alguien y dejó caer la bolsa que llevaba.
"Mira por donde caminas...." paró de hablar cuando vio a la persona que había tropezado
"Tú..." - murmuró
"Tenga cuidado señorita!! Parece que tiene problemas al caminar, ¿no? ..." - dijo con una sonrisa - "y que sonrisa" - pensó Sofía
"Ah... sí "-dijo Sofía con una mueca torcida- lo siento, me distraje" - dijo.
Él se acercó y cogió la bolsa que aún yacía en el piso de la tienda.
"Aquí está"
"Gracias"
Sofía tomó la bolsa en sus manos y salió de ahí lo más rápido que pudo, el la ponía realmente nerviosa.
Arturo la observó irse y hasta parecía que estuviera huyendo, pero bueno, tenía mucho que hacer aún y no podía estar pensando en otras cosas, debido a los problemas con la casa y ahora con su hermana embarazada, así que siguió camino al estacionamiento.
Ya estaba llegando cuando la vio de nuevo, aquella mujer que lo había desvelado más de una noche, tratando de abrir la puerta de su coche, algo le estaba pasando pues no lo estaba logrando.
Arturo sin querer, sintió sus pies moverse hacia donde estaba ella: sintiéndose débil otra vez ante ella
"¿Necesita ayuda?"
La pregunta la asustó y ella se volvió hacia él.
"Es la llave...no sé qué pasa, no puedo abrir la puerta"
"Déjeme a mi intentarlo"
Arturo cubrió su mano a la de ella, sintió un leve roce entre sus manos, pero tan pequeño que lo hizo sentir en lo alto, su mano cogió las llaves enredadas en ella y lo incorporo en la puerta del carro logrando abrirla con facilidad.
"Gracias " - por Dios, cuantas veces ya le había dado las gracias, se preguntó aún más nerviosa. Ese toque sobre ella, fue perturbador, sus piernas parecían gelatina y si no se iba antes se iba a bajo de nuevo.
Sofía ya estaba a punto de entrar en el coche cuando la llave se escapó de sus manos - "¿Ash ...Que pasa conmigo, Sofía?"- se dijo ya enojada.
Cuando iba recuperarla vio que él ya estaba recogiéndola y al levantarse sus ojos y bocas chocaron uno en frente del otro.
Él le entregó la llave y Sofía se echó contra la puerta tratando de mantener la distancia.
Arturo ya sentía que ella lo tenía en su poder, y no podía aguantarse con solo mirarla. Hizo lo que menos pensó haber hecho en días de problemas. Se dejó llevar y apenas pudo se acercó y puso sus labios en los de ella. Sofía no hizo movimiento alguno al estar sorprendida de aquel beso robado, "él la estaba besando". Sintió sus labios moverse a una velocidad realmente apasionada, que no pudo resistirse más y empezó a corresponderle de la misma manera. Y solo ahí fue, en el aquel preciso momento, solo existían los dos en el mundo.
Sus bocas, sus lenguas, hacían movimientos, reconociéndose así mismo el gusto de uno y del otro, sintiéndose un fuerte deseo de ambos hasta tal punto de chocar sus cuerpos uno contra el otro, olvidando el lugar en donde estaban
Parecía que el beso había durado una eternidad pero solo había pasado unos pocos minutos. Cuando sus labios se apartaron por un segundo, los dos se miraron, sorprendidos uno con el otro y antes de que uno de ellos pudiera decir algo, sus bocas se encontraron de nuevo, hambrientos desde hacía mucho tiempo.... y volvió el tiempo a detenerse.
Instantes después, Arturo se separó un poco y levantó la cabeza para mirarla, sintió su mano levantarse y le corrió el mechón detrás de la oreja, en ese momento Sofía aprovechó y se adentró en el auto, dando fin a ese esplendoroso momento sin decir nada.
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Los Susurradores
FanfictionEn las llanuras abiertas del gran estado de la estrella solitaria nació un amor que va a cuestionar los valores y prejuicios de una das familias más ricas y poderosas del estado. Arturo - Es el mayor de cuatro hermanos, hombre sencillo, honesto y tr...