Había dejado de atosigarla con el tema del dinero, le di de cenar y le preste algo de ropa para que pudiera dormir cómoda y no tan descubierta. Mientras ella se bañaba, pensé en por qué no la había pervertido, quiero decir, soy un adicto al sexo y ella vino con ropa pequeña a mi casa, estuvo en mi habitación e incluso se acostó en mi cama, pero nunca se me pasó por la mente en cómo sería su piel debajo de esa falda blanca, o cómo sería besarla o hacerla gemir de placer. No había pensado en eso hasta ahora.
—Muchas gracias por esto, Ethan. —Su voz interrumpió mi debate.
—De nada. —Me levanté. —Eh, para que estés más cómoda, duerme en mi cama, yo estaré justo aquí. —Señalé el mueble, frunció el ceño.
—¿No crees que es un poco pequeño para tu estatura? —Sonreí.
—Cuando mi hermano viene a casa a dormir, él se queda aquí. —Desplegué el mueble, convirtiéndolo en una cama color vino.
—No sabía que tenías un hermano.
—Y tampoco sabías que somos gemelos. —Sonreí, sabiendo perfectamente cómo sería su reacción.
—¿Gemelos? —Abrió los ojos como platos.
—Justo esa es la reacción que todos hacen. —Reí.
—Vaya, es que es increíble pensar que hay dos como tú. —Volvió a fruncir el ceño. —O sea, tú eres demasiado guapo, y hay otra persona idéntica, apuesto a que el cuerpo también lo tienen igual. —Asentí, abrió la boca.
—Hacemos todo juntos desde pequeños, así que decidimos ponernos en forma juntos. —Le sonreí, su mirada entristeció un poco.
—Ojalá pudiera hacer eso con Kyle. —Se acostó en la cama.
—¿Por qué no lo intentas? —Me senté a su lado.
—No le caigo muy bien, me quiere y me cuida, es un buen hermano mayor. —Sonrió débilmente. —Pero nunca quiere pasar tiempo conmigo, al menos no mucho.
—¿Por qué?
—No lo sé, me gustaría saberlo también. —Me miró.
Sus ojos miraban fijamente a los míos. Ella era diferente a todas las chicas que he tenido frente a frente, ella no miraba mis labios o mi cabello, ella me miraba a los ojos y sentía que así, podría descubrir todo acerca de mí. Me ponía nervioso, pero me gustaba que me mirara, ella lo hacía sentir diferente de alguna manera. En ese momento, la puerta se abrió, era mi padre.
—Oh. —Nos miró. —Lo siento.
—¿Por qué no tocaste? —Me levanté rápidamente de la cama y caminé hacia él.
—Es la una de la mañana, creí que estarías dormido. —Me susurró cuando estuve cerca.
—Oye, sé que parece extraño, pero te prometo que no es nada malo, solo se quedará esta noche. —Le dije rápido.
—Hijo, solo no quiero sorpresitas. —Levantó una veja.
—¿Qué? No. —Negué con la cabeza. —Y si te doy alguna sorpresita de esas, no será con ella. —Dije antes de cerrar la puerta con seguro.
Mientras volvía a la cama, quería sonreír, pero no podía, temía que ella pensara otra cosa, ya saben, a que la quiero seducir y eso.
—Siento que no puedo respirar, casi me cagué. —Dijo con los ojos completamente abiertos, reí por lo bajo.
—Tranquila, lo único que no quiere es sorpresitas. —Frunció el ceño. —Un embarazo y eso. —Especifiqué.
—Oh, no creo que deba preocuparse mucho de eso. —Se acostó de nuevo.
—Lo mismo le dije. —Sonreí.
Nos quedamos en silencio un rato, yo esperaba a que ella dijera algo pero no lo hacía. Era raro que una chica estuviese en mi cama, usando mi ropa, sin que la esté besando o tocando. Definitivamente algo estaba cambiando en mí y comenzaba a asustarme, ¿por qué no intentaba acostarme con ella? Más bien, ¿por qué estando con ella no pienso en acostarme con ella? He tenido oportunidades para hacerlo, pero nunca lo hago.
—Ethan, gracias por esto. —Dijo por fin.
—Está bien. —Sonreí, sentí que mi labio tembló.
—Y respecto al dinero...
—No quiero seguir discutiendo eso, ya le pedí a mi papá un aumento a mi mesada y aceptó sin chistar. —Dije rápido, ella sonrió y negó con la cabeza.
—Voy a intentarlo, pero si veo que tienes problemas por esto, no esperaré a que se arreglen y dejaré de recibir tu dinero. —Mi tormenta interna se detuvo al escuchar esas palabras.
Me levanté del sillón con una sonrisa en mi cara y la abracé. Sentí un cosquilleo en mi estómago, su cabello suave y húmedo rozaba mi cuello, olía delicioso.
—Hueles bien. —Le susurré.
—Por algo se le dice bañarse. —Respondió, alejándose de mí.
Tomé una almohada y una cobija, regresé al sofá-cama y me acosté, antes de que apagara las luces, ella habló:
—No la apagues. —Alejé mi mano del apagador.
—¿Por qué?
—Me asusta la oscuridad. —Dijo rápido. Vaya, eso me pareció ridículo, pero tierno, sonreí involuntariamente.
Me quedé mirando el techo, no podría dormir con la luz de la lámpara a centímetros de mi cara, así que esperaría a que ella se durmiera para apagarla y dormir también. Había traído una mochila con ropa adicional para mañana ir a la escuela, pero se le había olvidado meter una pijama, así que tuve que darle un pantalón de dormir y un de mis playeras. Reí por lo bajo ante mi pensamiento de que quizá no deba lavar esa muda, así su olor quedará impregnado y nunca olvidaría su increíble aroma.
—¿Me darás dinero a cambio de algo? —Su voz me hizo saltar del susto. Estaba muy concentrado, por eso.
—¿A qué te refieres?
—Soy prostituta, tú, un chico que me dará dinero, ¿qué es lo que quieres a cambio?
Eso me tomó por sorpresa. ¿Con eso se refería a que debo tener sexo con ella para merecer el dinero? No podía tener sexo con ella, definitivamente algo cambiaría en nuestra rara relación y no quería que cambiara, de alguna manera quería hacer bien las cosas con ella.
—Quiero que dejes eso para siempre. —Le dije.
—¿Solo eso? —Preguntó.
—Sí, Akadia. —Respondí.
Pero yo sabía que quería más.
★★★
Me siento un poco mal por haberlas dejado con el suspenso casi una semana, jejeox, así que aquí les dejo a Ethan haciendo de las suyas jejejjee not really xd sigan comentando y votando, a este paso llegaremos a las 1000 leídas pronto :') las amo ❤
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