39.

329 25 7
                                    

Ella estaba a un lado abrazándome, yo le acaricaba el brazo para así poderla calmar un poco, ya que los últimos minutos había estado llorando amargamente. Podría estar postrado en este incómodo sillón por horas, pero solo si vale la pena, y ahora lo vale. Mientras pensaba en lo bien que me sentía ahora, con Akadia por fin entre mis brazos, sentí su cuerpo relajarse, su mano ya no apretaba la mía, pero aún respiraba. Me deslicé lentamente lejos de ella, luego la levanté como una princesa y la llevé hasta mi cuarto en la planta de arriba, la acosté en mi cama y decidí mirarla por unos segundos mientras dormía tan pacíficamente. Era verdaderamente hermosa, por dentro y por fuera. Le di la espalda, ya que iría al baño a lavarme la cara, pero escuché el crujido de la cama y volteé para asegurarme que todo estaba bien.

-¿Ethan? -Frunció el ceño, sonreí divertido y asentí. -Es difícil saber si eres tú o el gemelo. -Bromeó con la voz ronca.

-Bueno, Grayson jamás intentaría algo contigo. -Me acerqué a la cama y me incline para besar su mejilla, ella sonrió.

-Quedate aquí. -Me susurró y tomó me mano, atrayéndome a la cama.

-Siempre. -Le respondí acostándome con ella.

Apenas y me había acostado cuando ella me atrapó en un apasionado beso. Sus manos recorrían cada centímetro de mi cabello y jugueteaba con él, las mías estaban en su pequeña cintura. Entonces ella se subió sobre mí sin dejar de besarme. Si esto seguía así, no sabría cómo parar, comenzaba a ponerme duro.

-Akadia. -Pude decir en el beso.

-Quiero hacerlo contigo, Ethan. -Respondió antes de que yo pudiera decir cualquier otra cosa.

-¿Estás segura? -Le dije, deteniéndola a su toqueteo.

-Por favor, no me hables como si fuera una virgen. -Respondió con cierta seriedad en el rostro.

Negué ligeramente con la cabeza y ella volvió a besarme, pero aoesar de que no me sentía del todo cómodo, seguí besándola y tocándola, hasta que ella decidió quitarse la blusa. Pero a pesar de que sus pechos desnudos, prácticamente estaban en mi cara, no podía dejar de mirar sus perfectos ojos...los de arriba, claro. Marqué su silueta con la yema de mis dedos delicadamente hasta llegar a sus pechos, y comencé a masajearlos, provocándole unos excitantes gemidos. Sentía mi sangre hervir como nunca, ver su cara llena de excitación me ponía como nunca, la quería tener debajo de mí ya.

Rápidamente me quité la playera y volví sus labios. Esta vez, el beso no solo era de pasión, era de un deseo carnal impresionante. Quería que fuera mía a la de ya. La puse debajo de mí, justo como quería, luego le quité los pantalones, acaricié sus piernas y lentamente lo hacía cuando estaba cerca de su zona rosa, ella gemía y pedía por mí. La desnudé por completo, comencé a frotar mis dedos sobre su delicado clítoris, y pronto, ya estaba empapada.

-¿Quieres que lo haga ya? -Le susurré a la oreja sin dejar de frotar mis dedos en ella.

-Sí, Ethan, hazlo ya. -Gimió, pero yo seguía frotando.

-Vamos, pide por mí. -Comencé a hacer movimientos rápidos, ella tenía y se retorcía de excitación.

-Ethan, por favor. -Suplicó entre gemidos.

-Llámame Daddy. -Susurré, y en ese momento estaba por llegar a su primer orgasmo en toda la noche.

-Daddy, dale a esta gatita lo que quiere, por favor. -Dijo con una voz más aguda de lo normal.

Entonces me quité los pantalones junto con mi ropa interior y de un solo golpe, introduje mi pene en ella. Volvió a temblar bajo de mí y seguía gimiendo con ese tipo de voz de niña pequeña. Me movía rápidamente, pero por ocasiones lo hacía lento, lo cual hacía que Akadia gimiera aún más despacio, y luego, cuando lo hacía más rápido y algo fuerte, gemía aún más fuerte. Cuando ambos llegamos al orgasmo (obviamente que tuve que venirme fuera ya que no estaba usando condón), decidimos tomar un poco de aire. Nuestros cuerpos sudorosos nos hacía ver más sexys, la verdad.

Luego de nuestro breve descanso, ella se posicionó sobre mis piernas y tomó mi miembro entre sus manos y comenzó a chuparlo. Al verla haciéndolo, no pude evitar pensar en que la boca que ahora está haciéndome un buen oral, ha hecho muchos otros por dinero, en cambio yo no le daré dinero (al menos no por esto), sino amor. Casi no podía disfrutarlo porque, pobre de mi Akadia, no imagino lo que es para ella hacer esto con diferentes hombres solo para recibir dinero a cambio, pero que obviamente no lo usa para su propio beneficio, sino para el de su madre también, lo cual me hace admirarla mucho. Mis piernas comenzaron a temblar y sentí un placentero cosquilleo en mi pene, gemi dándole la señal de que estaba por venirme, así que lo sacó de su boca y se alejó para que pudiera hechar mis mierdas sobre mi estómago. Me miró directamente a los ojos justo en la misma posición y se lamió loa labios, luego esbozó una tierna sonrisa, lo cual me excitó aún más. Aún tenía mucho para esta chica. Ella se deslizó hacia arriba y comenzó a besarme, se sentó sobre mi abdomen, pero yo quería que se sentará en otra cosa; con la mano, tomé mi pene y comencé a prepararlo, así que empuje un poco la cintura de Akadia para que pudiera sentirlo y hacer lo siguiente. Comenzó a moverse de adelante hacia atrás, aún estaba sentada sobre mí. Su cabello, que ahora era un poco más rubio, bailaba en la misma dirección en que su cuerpo se movía. Pronto estaríamos llegando a nuestro tercer orgasmo en casi dos horas.

Yo no sentía esto como solo sexo, yo estaba seguro de que estaba haciendo el amor. Nunca he visto a Akadia como un objeto sexual, yo la amo por lo que es y no por lo que hace.

Amo a Akadia Brady.

satyr «e.d.»Donde viven las historias. Descúbrelo ahora