En la noche, le llamé a mi hermano.
-Oye, necesito un consejo de gemelo. -Le dije apenas contestó mi llamada.
-¿Qué pasa?
-Es sobre Akadia, creo que me gusta más de lo que creía, pero no sé cómo decirle, es extraño, lo sé. -Dije rápido, él rió del otro lado de la bocina.
-Amigo, es porque ella en serio te gusta, no solo quieres coger y ya, quieres más que eso, y es bueno, quizá con ella dejarás de correr riesgos de que se te caiga el pene por meterlo en las vaginas equivocadas. -Lo bueno de tener un hermano es que no tiene pudor.
-Ve directo al punto, por favor, estoy algo desesperado. -Dike ignorando por completo lo gracioso que había sido lo que había dicho sobre mi pene en el suelo.
-Bien. -Rió. -Los gemelos Dolan nos caracterizamos por ser muy tiernos, pero no empalagosos, ¿cierto? -Asentí, a pesar de que no podía verme. -Entonces debes hacerlo de una manera especial, pero sin exagerar, tal vez esa chica nunca ha tenido una declaración bonita. -Asentí de nuevo.
-¿Qué tienes en mente? -Gruñó del otro lado.
-No sé, ni siquiera la conozco como para poder decirte qué hacer. -Gritó.
-Ni siquiera yo. -Me sentí desesperado.
-¿Qué? -Me quedé callado. -¿Y por qué mierda no la has conocido más de lo que ya sabes? Eres un tonto. -Reí, pero con desesperación.
-Es lo que haré, pero por ahora no.
-¿Y por qué no?
-Estoy ignorándola. -Dije casi como pregunta, me alcé de hombros sabiendo que Grayson me reclamaría.
-Eres el rey de los tontos, Ethan, dale gracias al cielo que hay un gemelo inteligente en este absurdo caso. -Gritó, quería reír porque era cierto, pero me quedé callado para evitar la fatiga.
-Ya lo sé, gracias. -Dije cansado.
-Hablale, no seas estúpido, así nunca sabrás cuándo sera el momento de decirle. -Siguió gritando, esta vez sonreí.
-De acuerdo, mañana le hablaré. -Escuché un gruñido.
-No mañana, hoy, ahora. -Abrí los ojos como platos ante su orden.
-Eres el menor, ¿por qué habría de hacerte caso?
-Porque gracias a mí podrás hablarle a esa chica, imbécil. -Gritó, me sentí intimidado.
-¿Cómo puedes asustarme sin siquiera estar aquí? -Fruncí el ceño.
-Ya te dije, gemelo inteligente. -Pude escuchar su sonrisa.
-Sí, bueno, gracias. -Rodé los ojos.
-En serio, Ethan, hablale ahora. -Asentí.
-Lo haré.
-Le diré a Jake que te golpee mañana, ¿eh? -Rodé los ojos de nuevo.
-Nos vemos el viernes, Baely. -Le dije antes de cortar la llamada.
Me quede mirando la pantalla de mi iPhone durante varios segundos. Entonces vai en la cuenta de que yo no tenia el numero de Akadia, ella ya tenía mi número gracias a Jake pero yo no tenía su numero gracias a nadie. Me sentí tranquilo, no tendría que mandarle nada a nadie porque no tenía el número, por lo tanto no me sentiría culpable por decir que haría algo y que al final no haría.
Jake: Amigo, tengo una corazonada y creo que te servirá de algo esto
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