Todos ahora me miraban como si fuera la persona más infeliz de la vida. Lo cierto es que no estaba en lo más mínimo triste por la típica respuesta de Akadia a algo bastante serio, solo estaba confundido. Obviamente la seguí, ella estaba en las escaleras de la entrada de la escuela. Podía oírla sollozar, pero no podía verla, su cara estaba escondida en sus manos y su cabello. La parte buena de esto es que no la podía ver llorar, pero la escuchaba y eso me seguía partiendo el alma. Me acerqué lentamente a ella, luego me senté a su lado y evité mirarla. Los autos pasaban desapercibidos de lo que estaba pasando, algunas personas que caminaban por aquí tiraban mirada chismosas, pero ignoraba cada una de las cosas que estaban pasando a nuestro alrededor.
—¿Akadia? —Susurré sin mirarla, ella siguió llorando. —Akadia, por favor. —Bajé la mirada.
—Ethan, ¿qué demonios fue eso? —Sentí su mirada sobre mí, así que no tuve más remedio que mirarla.
—No llores más, odio verte así. —Sus ojos estaban rojos al igual que toda su cara.
—Entonces no me hagas hacerlo. —Gritó, se levantó pero evité que huyera de nuevo.
—Respondeme. —No la solté, pero trataba de no apretar mi agarre.
—Dejame ir, Ethan. —No me miró.
—Akadia, acabo de decirte cosas que nunca te había dicho, ¿y lo único que quieres hacer es huir de mí? —Dejó de luchar, asintió. —¿Por qué? —Me miró, su cara estaba mojada.
—Porque me dueles, Ethan. —Dijo dura. —No sabes cuánto deseaba escuchar esas palabras venir de tu voz. —Sonrió. —Pero no quería que fuera de esta manera para que te dieras cuenta de todo eso. —Sus lágrimas volvieron a salir.
—Akadia... —Me dio la espalda.
—Deja de solo repetir mi nombre, habla de una maldita vez. —Dijo con las lágrimas saliendo cada vez más.
—¿Qué quieres que te diga? —La solté. —Todo lo que tenía que decirte lo hice allá adentro, pero solo huiste. —Señalé hacia el comedor.
—Lo siento por eso. —Dijo limpiándose la cara con las mangas de su suéter.
—Akadia, por favor. —Dije con un hilo de voz, la desesperación se estaba apoderando de mi cuerpo y mis emociones. —Te quiero muchísimo, de verdad. —Me acerqué un poco. —Mi único propósito ahora es demostrarte lo mucho que lo siento. —Tomé su mano, extrañamente no la alejó de mí.
Me miró directamente a los ojos, sus labios temblaban y sus lágrimas ahora caían lenta y moderadamente. Sus dedos estaban fríos, y cada centímetro de mi cuerpo quería abrazarla y jamás soltarla. Su toque me hacía sentir vivo, verla simplemente respirar me mantenía a mí respirando, al igual que el amor que sentía por ella. No quise hacer ningún otro movimiento, prefería solo tener tomar su mano a que no la estuviera tocando. Justo en el momento que quería decir algo, Akadia se abalanzó sobre mí y rodeó sus brazos en mi cuello, comenzó a sollozar y acercarme cada vez más a ella. Obviamente la abracé de vuelta, mis brazos rodeaban su cintura y la levanté unos cuantos centímetros del suelo, la escuché reír por lo bajo. Permanecimos un rato así, luego ella me soltó y me miró, su cara ya estaba seca, así que supuse que mi playera le había sido de gran ayuda como pañuelo para sus mocos.
—¿Y bien? —Volví a tomar su mano y sonreí.
—Creo que tomaré la terrible decisión de perdonarte, y confiar en ti de nuevo. —Se acercó a mí y se paró sobre mis pies, sonreí ante su gesto y la abracé por la cintura de nuevo.
—Te juro que estaba tentado a hacer el ridículo si decías que no me perdonabas. —Admiti, ella rió.
—Entonces no te perdono. —No podía dejar de ver su sonrisa, en serio quería besarla.
—Lo siento, la oferta ya expiró cuando dijiste “te perdono”. —Besé su mejilla y enterré mi cabeza entre su cuello y su hombro.
Cuando me alejé nuevamente, ella no dudó en besarme. Dios, esto sabía a gloria...además de sándwich de pollo. La miré por unos segundos directo a los ojos, luego coloqué mis manos a ambos lados de su cara y la besé de vuelta. Los corredores comenzaron a llenarse de rechinidos de zapatos y caras curiosas, el descanso estaba por terminar y todos estaban volviendo a sus respectivas aulas. Besé su frente y luego su mejilla, se escuchó un gran “uh” en todo el pasillo, ese había sido Jake, quien ahora se acercaba a nosotros rápidamente. Nos abrazó a ambos y luego se puso entre nosotros, pasó sus brazos sobre nuestros hombros y comenzamos a caminar.
—Me alegra que hayan arreglado todo, chicos. —Dijo con una sonrisa triunfadora, no evité poner la misma sonrisa. —Hey, fue mi idea eso de la humillación, ¿eh? —Le dijo.
Esto me parecía de lo más lindo, mi mejor amigo a mi lado y a Akadia Brady al otro extremo. No podía pedir más, solo que las cosas se mantuvieran justo como están ahora.
***
Aunque Akadia y yo estuviéramos besándonos justo ahora, no podía quitarme de la cabeza que seguramente solo me “perdonó” para no dejarme en ridículo, sin embargo, estaba disfrutando de este momento. Juntos, debajo de aquel árbol donde entablamos una conversación real por primera vez, tomaba su cintura entre mis manos y la acercaba a mí lentamente cada determinado tiempo. Los besos eran apasionados y tan buscados que rara la vez tomábamos aire. Estaba más que excitado. Atrapé un gemido en mi garganta, luego ella gimió de vuelta, lo que me puso más duro.
—Ethan, no hagas eso ahora, no aquí. —Me susurró.
—¿Y por qué no? —Dije, tratando de recolectar todo el oxígeno que pudiera.
—Éste no es un buen lugar. —Besó mi cuello, mi cuerpo tembló ante su afecto.
Creía saber qué significaba eso, pero no quería hacerme falsas ilusiones o hacerla sentir incómoda. Así que seguí besándola y sintiéndola hasta que la campana de la escuela sonó, alertándonos que el descanso había terminado.
★★★
Solo les digo que no se emocionen mucho xD gracias por sus votos y comentarios :')
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