𝐂𝐚𝐦𝐩𝐨 𝐂𝐨𝐦𝐩𝐚𝐫𝐭𝐢𝐝𝐨; 𝗛𝗮𝗶𝗸𝘆𝘂𝘂!
¡Actualizaciones lentas!
PROHIBIDA LA COPIA O ADAPTACIÓN
Dónde Mally tiene un problema al reservar la cancha para el club de porrismo.
O dónde Mally llama la atención de todo Karasuno y unos cuántos...
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
17. La casa invita. Oh Love—Green Day
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
SHOYO
—En serio, no se preocupe, nos encontramos bien—responde Mally hacia una señora de mayor edad quien se encuentra frente a nosotros con la duda bañando su mirada.
La mujer nos toma a ambos de las manos con una sonrisa en su rostro—. Tengo nietos de su edad, no me gustaria que si estuvieran bajo la lluvia y sin conocer nada del lugar, los dejaran a la deriva. Por favor pasen, la casa invita.
Estuvimos caminando tal vez media hora, buscando un carro o alguien que nos pudiera ayudar. Nuestro aspecto era el de una persona realmente desamparados, Mally tenia su ropa de practica realmente humedecida igual que yo, nuestros zapatos terriblemente mojados y del cabello caian montones de gotas por la lluvia.
Al momento de encontrarnos con tan amable señora nos ha invitado a comer en su negocio, pero le negamos las primera ocasiones. Mally insistio en nuestro bienestar pero realemnte era todo lo contrario, yo la veia incluso temblar y su nariz se notaba enrojecida, probablemente por el frio que estaba haciendo. Tokio si que era un lugar de completa bipolaridad.
Dentro del local, nos indicaron donde tomar asiento, me provoco algo de gracia el hecho de estar con el agua escurriendo por nuestros cuerpos y ellos no tenian alguna mirada que no fuera de sonrisa. Seguimos con algo de inseguridad hasta que nos dijeron donde debiamos sentarnos.
Una vez ahi mismo nos sirvieron unos platillos de curry, los dejaron delante de nosotros. Note como Mally tragaba duro, probablemente ella tabien tenia hambre y se estaba negando a comer por la vergüenza.—Anda, coman—señalo los platillos la señora, agradecimos el gesto.
Yo di el primer bocado, el sabor en mi paladar lleno todos mis sentidos y segui comiendo mas que a gusto. Ni siquiera note a Mally comer, estaba mas enfrascado en mi propio alimento y en el sabor agridulce que caía en mi lengua hasta llegar a mi interior.
Satisfactoriamente suspiré hondo, estaba demasiado deliciosa está comida, me supongo por ser la primera que yo probaba desde el almuerzo de en la mañana.