𝐂𝐚𝐦𝐩𝐨 𝐂𝐨𝐦𝐩𝐚𝐫𝐭𝐢𝐝𝐨; 𝗛𝗮𝗶𝗸𝘆𝘂𝘂!
¡Actualizaciones lentas!
PROHIBIDA LA COPIA O ADAPTACIÓN
Dónde Mally tiene un problema al reservar la cancha para el club de porrismo.
O dónde Mally llama la atención de todo Karasuno y unos cuántos...
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16. No está mal llorar, está mal guardar. Young—Vacations
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SHOYO
Ver el rostro entristecido de la chica que me gusta hace que mis sentidos se alarmen, mi cabeza no puede pensar en nada más que no sea correr a dónde ella lo hace, aunque el cielo comienza a nublarse decido hacerle caso a mis pensamientos y corrí bajo los gritos de mis amigos pidiéndome que me detenga.
—¡Volveré con ella! ¡Esperenme aquí!—gritoneonsin girar a verlos, apresuró mis pasos tratando de llegar a dónde ella está. Su cabello se mueve al compás de sus pasos, creando una danza frenética y pronto la lluvia cubre mi cuerpo.
La pierdo de vista una vez que la gente se aglomera en el centro de la ciudad, no sé dónde estoy, no sé a dónde he llegado, solo sé que debo encontrarla. No veo su cabello entre los colores tan normales de la gente, giró a todos lados, castaño, moca, negro, color incluso gris pero nunca ese rubio que yo conozco.
Mis sentidos se aceleran, la ropa ya se siente pegada hasta la médula y siento algo de desesperación por no encontrarla, quiero llorar, quiero gritar su nombre.
Y lo hago.
—¡MALLY! ¡Por favor regresa!—la gente se me queda viendo como si fuera un tarado, probablemente lo sea, no tengo problema en aceptar algo que ya me han dejado más que claro que soy. Pero en este preciso momento me interesa más Mally que la opinión que alguien me pueda dar sobre mi actitud.
La tristeza de no encontrarla me abruma, abrazo mi cuerpo queriendo encontrar un calor y me maldigo por correr sin tomar alguna medida o sin haber seguido al pie de todo el camino que seguía Mally. Me ofendo algunas veces más, buscando un alivio entre tantas golpizas que le he dado a la pared frente a mí.
No quiero estar preocupado por ella, quiero estar a su lado. Probablemente todo lo que sucedió hace unos días nos llevó a dejar de conversar como antes y tener una relación incluso más fría de lo que pensé tener con ella. La cabeza me martilla, culpandome de todo lo que sucedió ese día, si no hubiera insistido tanto con Kageyama, nada de eso hubiera sucedido.