𝐂𝐚𝐦𝐩𝐨 𝐂𝐨𝐦𝐩𝐚𝐫𝐭𝐢𝐝𝐨; 𝗛𝗮𝗶𝗸𝘆𝘂𝘂!
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PROHIBIDA LA COPIA O ADAPTACIÓN
Dónde Mally tiene un problema al reservar la cancha para el club de porrismo.
O dónde Mally llama la atención de todo Karasuno y unos cuántos...
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28. ¿Piercings? Sex In Paris—Nikki Idol
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KEI
Es tan de imprevisto todo esto que me vuelve loco, su cuerpo encima del mío, su mano trás de mi nuca y mi mano derecha está sobre su cadera. Siento como se remueve entusiasmada con la sola idea de tener sexo y a mí ni para que negarlo, también me emociona pensar que podríamos estar teniendo sexo.
Está a pocos pasos de estar completamente desnuda, ambos nos retiramos las prendas superiores y ella pasa su mano libre por todo mi torso dejándome un camino de escalofríos por los leves rasguños que no ha dejado marcados pero que se siente bien. Suelto un jadeo y ella lo ahoga en sus labios. ¿Está chica ya tuvo su primera vez? Pareciera que no pero tengo el pensar que sí.
—No podemos hacer ruido. —Susurra contra mis labios y su voz remueve cosas en mí. Tentado a tomarla por completo hasta escucharla gritar mi nombre dejó ir mi mano hacía su trasero, adentrando la misma en su pijama y siento la falta de su ropa interior. Ella gime bajamente. —Kei...
Lo confirmó de nueva cuenta, su voz me vuelve loco. Sé que está vez no es un sueño, ella está encima de mí solo en su sostén, estoy a punto de quitárselo como ella vuelva a soltar un maldito jadeo. Su cabello hace algo de cosquillas en mis brazos pero ella no deja de besarme, yo no evito el masaje en sus nalgas, son como dos perfectas almohadillas en las que quiero recostar mi rostro.
Su cabeza se echa hacía atrás en el instante que mi dedo medio entra de a poco en su intimidad. Sus paredes se abren solo un poco, está caliente al igual que el resto de su piel, no llevamos ni siquiera cinco minutos en esto cuándo ambos estamos hirviendo en nuestros cuerpos. Terminó por bajar rápida y ágilmente su pijama hasta que desaparece de sus piernas dejándola en el suelo, dejó su rostro en la curvatura de mi cuello y con esa inclinación soy capaz de ver el gran tamaño del trasero que he fantaseado tantas veces. Hoy lo tengo frente a mí y es todo un honor contemplarlo desde mi lugar.
Mi dedo medio sigue en su interior, sus gemidos son bajos y se escuchan claramente en mis oídos, timbrando en su garganta. Sigo con mi labor y siento de a poco como se va chorreando de sus fluidos, se escabulle entre sus piernas. Aprovecho ese instante para meter un segundo dedo y está vez es el anular que entra en ella para hacerle compañía, sus paredes se sienten burbujeantes y a como puedo con mi mano libre desabrochó su sostén. Esto definitivamente es tan fortuito pero tan candente.