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El día había sido largo, pero Gala sabía que su cansancio no venía del trabajo en el hospital. Desde lo ocurrido con la nueva amiga de Karime, cada minuto de silencio entre ellas era como una soga apretando su pecho. Intentaba justificarse con lógica: no tenía derecho a exigir nada, no había promesas, ni compromisos. Pero la realidad era que no podía seguir esquivando lo que sentía, ni el torbellino de emociones que Karime provocaba en ella.

Finalmente, después de darle vueltas al asunto por horas, supo que no podía seguir postergando la confrontación. "Es ahora o nunca" se dijo, aunque el nudo en su estómago parecía contradecir su decisión.

El camino hasta el consultorio de la cirujana se sintió eterno. Cada paso venía acompañado de preguntas que no tenían respuestas claras. ¿Qué quería de ella? ¿Qué quería ella misma? Su corazón martilleaba con fuerza mientras su mente repasaba las palabras que había practicado, aunque sabía que en el momento todo podría desmoronarse.

Cuando Gala levantó la mano para tocar la puerta, esta se abrió repentinamente, y allí estaba Cassandra Sanchez, deteniéndose en seco al verla. La mujer la analizó de pies a cabeza con una sonrisa llena de curiosidad, como si estuviera evaluando cada detalle, pero Gala no retrocedió ni desvió la mirada.

Cassandra sonrió aún más, claramente entretenida por la reacción firme de la residente. Lo que esta última no sabía era que esa mirada inquisitiva no tenía malas intenciones; Cassandra no llevaba ni un día en el hospital y ya había notado lo que era evidente: Gala tenía a Karime completamente fascinada.

—Buenas tardes —dijo finalmente Cassandra, con un tono suave pero cargado de intención. Luego, sin perder tiempo, se giró hacia Karime, quien permanecía detrás de ella, y le lanzó una mirada divertida, como si compartieran algún tipo de broma privada.

Karime no respondió a la mirada de Cassandra, pero algo en la rigidez de su postura traicionó el impacto que la escena tenía en ella.

—Nos vemos luego, Karime —Cassandra, satisfecha, simplemente se dio la vuelta y se marchó, dejando a ambas a solas en el umbral de la puerta.

—Pasa —dijo con esa voz firme pero calmada que siempre usaba.

Gala entró al consultorio sintiéndose como una olla de emociones a punto de explotar. Karime cerró la puerta tras ellas y se giró lentamente, el consultorio estaba en silencio, salvo por el leve zumbido del aire acondicionado. Todo en el ambiente parecía cargado de una tensión invisible, algo que ninguna de las dos parecía dispuesta a romper.

—¿Quieres decirme qué ocurre? —preguntó Karime finalmente, cruzándose de brazos. Su tono no era de reproche, sino de genuina preocupación.

—Quiero saber qué pasa entre Cassandra y tú —soltó, directa, sorprendiendo incluso a sí misma.

Karime parpadeó asombrada. Por un instante, su rostro mostró una emoción que rara vez dejaba ver: vulnerabilidad. Luego, como si la sorpresa se transformara en algo más ligero, dejó escapar una pequeña risa.

—¿Cassandra? —repitió, como si necesitara asegurarse de haber escuchado bien. —¿Eso es lo que te tiene así?

—No es gracioso, Karime. —La voz de Gala temblaba ligeramente, pero mantenía la mirada fija en la de la otra mujer. —Se que no tendría porque pedirte explicaciones, pero...

Karime dejó caer los brazos, dando un paso hacia ella. Había algo en su mirada que hizo que Gala quisiera retroceder, pero no lo hizo.

—Cassandra es solo mi amiga, Gala. Nada más — interrumpió. Su tono era calmado, pero había una intensidad en sus palabras que desarmaba cualquier duda.

Anatomy Of Two | GarimeHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora