El resto del día estuvo teñido por una tensión silenciosa que Gala no podía ignorar. A donde fuera, parecía que las dos cirujanas se encontraban cerca, compartiendo risas, bromas privadas y miradas que hablaban de años de complicidad. Aunque intentaba concentrarse en su trabajo, Gala no podía evitar que su atención vagara hacia ellas, especialmente hacia Karime, cuya expresión relajada y sonrisa genuina eran un contraste desconcertante con la imagen severa y profesional que siempre proyectaba.
Cassandra, con su carisma desbordante parecía encajar perfectamente al lado de Karime. Su cabello rubio cenizo enmarcaba un rostro impecable, y su porte seguro robaba miradas dondequiera que iba. La conexión entre ambas era evidente, y aunque Gala no quería admitirlo, un nudo de incomodidad comenzaba a formarse en su estómago cada vez que las veía juntas.
Caminaba por el pasillo cerca de recepción, sosteniendo una carpeta de casos mientras mantenía la mirada fija al frente. Se repetía mentalmente que no tenía razón para mirar hacia donde sabía que Karime y Cassandra estaban. Podía escuchar sus risas desde allí, una melodía que parecía incrustarse en sus pensamientos.
Sin embargo, cuando la cirujana notó a Gala, su sonrisa se desvaneció momentáneamente, reemplazada por una expresión de atención plena.
—¡Montes! —llamó, su tono lo suficientemente firme como para hacer que Gala se detuviera a regañadientes.
Cerrando los ojos por un instante mientras tomaba aire, se giró lentamente, ajustando su expresión para que no delatara nada de lo que sentía.
—Doctora Pindter —dijo Gala con voz controlada, sin mirarla directamente.
Karime tenía un expediente en la mano, pero no se lo ofreció de inmediato. En su lugar, la observó con una intensidad que hizo que Gala deseara que el suelo se abriera bajo sus pies. Cuando finalmente extendió la tabla hacia ella, sus dedos rozaron deliberadamente los de Gala, manteniendo el contacto más tiempo del necesario.
Gala sintió el calor de la mano de Karime contra la suya, un gesto que parecía insignificante pero que, bajo su escrutinio, adquiría un peso imposible de ignorar. Levantó la mirada por un breve instante, solo para encontrarse con los ojos de Karime. Eran profundos, inquisitivos, como si buscaran desesperadamente algún tipo de reacción en ella.
—Quiero que trabajes en este caso conmigo. —La voz de Karime sonaba firme, pero Cassandra quien permanecía a su lado, percibió un leve temblor en su tono, algo que desmentía su habitual control. —Es una histerectomía laparoscópica compleja. Está programada para mañana temprano.
—Claro, doctora —Sus palabras salieron cortantes, sin mirarla a los ojos.
Sin esperar una respuesta, la mas alta tomando la tabla, giró sobre sus talones y se alejó por el pasillo, sintiendo que cada paso era más pesado que el anterior. Su corazón latía desbocado, pero su expresión permanecía rígida, negándose a permitir que nada se desbordara.
Karime la siguió con la mirada, sus labios ligeramente entreabiertos, como si quisiera decir algo más pero no encontrara las palabras. Su ceño se frunció apenas, desconcertada por la actitud de Gala, tan distante y fría.
—Y ella es... —Cassandra rompió el silencio, observando a la residente alejarse con una mezcla de curiosidad y diversión.
Karime desvió la mirada hacia la rubia, como si apenas recordara que estaba allí. Se aclaró la garganta, enderezándose. —Es una alumna mía. Gala Montes.
Cassandra arqueó una ceja, una pequeña sonrisa jugueteando en sus labios. —Interesante.
Karime no respondió de inmediato, aún con la mente distraída, pero Cassandra retomó la conversación con su tono ligero y juguetón.
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Anatomy Of Two | Garime
Fanfiction"La anatomía de dos personas se revela no solo en sus cuerpos, sino en los silencios, las miradas y las emociones que comparten."
