El pasillo de cirugía vibraba con la actividad de la mañana. Pindter avanzaba con su característico porte imponente, una mezcla de autoridad natural y elegancia que la hacía destacar donde quiera que estuviera. Su uniforme médico, esta vez en un color rosa salmón, contrastaba perfectamente con su oscura cabellera ondulada, que caía con aparente descuido calculado sobre sus hombros.
Enfermeros, residentes y hasta algunos cirujanos no podían evitar mirarla.
—Buenos días doctora —. Algunos murmuraban un cortés saludo, mientras que otros más tímidos, simplemente sonreían al verla pasar.
Karime respondía con leves asentimientos, manteniendo su expresión serena pero distante. Sabía el efecto que provocaba, pero no solía detenerse en ello, no si ese efecto no era en una residente en específico.
Al llegar al final del pasillo, se frenó frente al ascensor y presionó el botón. La pequeña luz del indicador se iluminó, señalando que pronto llegaría. Cruzó los brazos dejando que su mirada vagara brevemente por los alrededores, aunque su postura seguía irrefutablemente recta y segura.
Cuando las puertas del ascensor finalmente se abrieron, varios residentes salieron apresurados, saludándola con gestos nerviosos. Entre ellos, Micky que avanzaba se detuvo un momento y miró hacia adentro, donde Montes estaba inmóvil, aparentemente perdida en la personalidad frente a ella.
Micky levantó una ceja, haciéndole una seña a su amiga, preguntando con el rostro si no iba a salir. Gala negó apenas con un movimiento de cabeza, incapaz de apartar la vista de la cirujana, quien había entrado al ascensor con su habitual seguridad. El castaño, con una media sonrisa cargada de complicidad y muchas suposiciones, salió y dejó que las puertas se cerraran, encerrándolas a ambas en el reducido espacio.
Por unos segundos el silencio en el ascensor fue denso, cargado de una tensión palpable que parecía ocupar cada rincón.
Karime apenas giró el rostro hacia ella, con la mirada calculadora que siempre parecía desentrañar los pensamientos de cualquiera. Antes de que pudiera decir algo, las carpetas que Gala llevaba en las manos resbalaron de repente y cayeron al suelo con un golpe seco.
En un movimiento casi sincronizado, ambas cerraron la distancia que las separaba.
Los labios de Gala encontraron los de Karime con una intensidad que hacía parecer que hubieran estado años sin contacto, como si su último beso no hubiera sido esa misma mañana antes de que la pelirroja saliera del departamento de la mayor.
Karime dejó escapar un leve suspiro, sorprendida pero rendida a la emoción del instante. Llevó ambas manos al rostro de Gala, sosteniéndola como si temiera que algo pudiera interrumpir aquel contacto. Por su parte ella tampoco se contuvo. Con el brazo rodeó la espalda baja de la pelinegra pegándola contra su propio cuerpo mientras la levantaba ligeramente del suelo. Karime, a pesar de su habitual control, se dejó llevar, dejando que la empujara suavemente contra la pared del ascensor.
El beso era urgente, marcado por una necesidad que ignoraba completamente los riesgos. Las manos de Karime se deslizaban hacia el cuello de Gala, tratando de mantenerla cerca, mientras el sonido apenas audible de la respiración de ambas y el choque de sus labios llenaba el espacio.
Entonces, un suave "ding" anunció que habían llegado al piso indicado, ambas se separaron abruptamente con sus respiraciones agitadas llenando el silencio.
La cirujana se llevó una mano al cabello, arreglándolo con un gesto rápido y controlado, mientras usaba la otra para alisar los pliegues de su uniforme. Su rostro intentaba recuperar la calma, pero su mirada seguía siendo un poco más oscura, más cargada, algo casi imperceptible para cualquiera que no la conociera.
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Anatomy Of Two | Garime
Фанфикшн"La anatomía de dos personas se revela no solo en sus cuerpos, sino en los silencios, las miradas y las emociones que comparten."
