Jess
La vida con Dean se había convertido en una maravillosa rutina de pareja. Yo iba diario al estudio, él a la estación. Cuando ocurrían incendios lo esperaba fuera de la estación sin importar la hora, le servía la cena y después a la cama, las cosas mejoraban cada día más, pero mientras las semanas pasaban más difícil se volvía convivir con Holland.
Los fines de semana eran el punto de quiebre en nuestra relación, supongo Holland pensó que esto solo sería algo de un fin de semana, pero mientras más tiempo pasaba en casa, más ocurrencias tenía y se convertía en un jodido diablillo.
Y aún así era un jodido diablillo del que me quería ganar su confianza y quizás en un futuro, su aprecio.
Para Holland era la madrastra que le daría la manzana envenenada, para Hada era el hada madrina que la llenaba de vestidos brillantes.
El primer recital de Hada sería la última semana del verano, así que este fin de semana no vino con nosotros porque la siguiente semana la tendríamos más días por aquí.
Dean le sirvió el desayuno a Holland. —Come bien, no volveremos al departamento hasta tarde.
—No quiero salir con esa —Dean empujó su plato lejos de él.
—No te pregunté —se lo regresó mientras comía su propio desayuno.
Me sequé el sudor de las manos bajo la mesa, esta era mi gran oportunidad y estaba jodidamente nerviosa, Dean no sabía demasiado de lo que nos esperaba porque si salía bien, sería una sorpresa también para él.
Después de un par de discusiones más logramos terminar de desayunar y subir a la camioneta, conduciendo hacia nuestro destino sorpresa.
—¿En serio iremos ahí? —Dean rompió el silencio cuando supongo reconoció el camino.
—Sí, te lo platiqué un poco hace unas semanas pero, es un hecho.
—Te estás luciendo.
—Es mi última carta —le dediqué una sonrisa nerviosa y conduje hasta el estadio Snapdragon.
Al llegar al estadio, Holland se acercó a la ventana. —¿Qué hacemos aquí?
—Ya verás —bajamos de la camioneta y ahí se encontraba Cameron con sus shorts y medias deportivas.
Nos saludamos pero su atención se centró en Holland. —Carajo, eres enorme —volvió a Dean y después a Holland —¿Tenía 3 cuando lo conocí?
Holland lo evaluó. —No eres tan alto.
—¿Disculpa? Soy casi del tamaño de tu papá —entrecerró los ojos mientras lo miraba— Tampoco eres tan alto.
—Cameron —lo interrumpí, era capaz de discutir con un niño, Dean se limitó a reír.
—Lo siento, me dijeron que te gusta el fútbol Holland y que estás en el equipo de Colorado.
—Algo así.
—Síganme —Cam caminó por los pasillos laterales que dan acceso a la cancha— Mañana hay un partido, ¿Sabes qué pasa antes de los grandes partidos?
—Los entrenamientos —Holland corrió un par de pasos para ir a la par de Cam.
Tomé la mano de Dean y este la besó. —Tranquila, haces mucho más de lo que debes preciosa —besó mi coronilla.
Cam asintió. —Espero que tu papá o Teresa te hayan traído tus tenis porque vas a correr mucho. Es tu momento de demostrar que estás listo para jugar en una selección.
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Love on fire
Teen FictionJessica Masterson cree que está en la peor etapa de su vida, divorciada y viviendo en casa de su hermano, Cameron Masterson. Sus días se resumen en trabajar, comer helado y deprimirse, hasta que conoce a Dean Hemsworth, un guapo bombero amigo de su...
