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Dean

La estación de bomberos siempre fue mi segundo hogar, los trajes pesados, las botas llenas de hollín y mis mejores amigos Zac y Dan, un par de hijos de puta que me hacían la vida más amena, además este lugar también incluye a mi mejor amigo Matt. ¿Qué más podría pedir? Pero la realidad es que se convirtió en la primera casa y no la segunda después de mi separación y le quitó completamente la magia. La paz que sentía aquí justo antes de la adrenalina, ha ido desapareciendo conforme más me hundo en la mierda.

Mi celular empezó a vibrar entre mis botas, es un lugar raro para tenerlo pero soy un bombero, todo es completamente raro en mi.

[Número desconocido]: ¿Sigues por aquí? Soy Jess.

Al parecer no botó mi número en la banqueta.

[Dean]: Sip, ¿Tú también?

Lo siguiente que recibí fue una fotografía de la estación por fuera, joder esta mujer es una stalker.

[Dean]: Voy afuera

Acomodé mi celular nuevamente en el espacio de las botas y me deslicé por el tubo que daba hacia la entrada como todo un cliché de Station 19. Salí pero no vi a Jess por ninguna parte, crucé la calle pensando que quizá me había tomado del pelo pero la música clásica resonó levemente en mi radio auditivo, provenía de un pequeño estudio de baile que jamás había notado, pero bueno tampoco es que llevara demasiado en esta ciudad.

Allí estaba Jess entre otras chicas, sobresalía entre ellas con un leotardo y unas mayas típicas de muñequita de porcelana y bailarina de ballet, sus piernas se extendían de forma prácticamente inhumana y se movía como si fuese llevada por el mismo viento, me maravillé del fuego y la pasión que estaba observando a través de sus pasos, me dejé llevar con la mirada por cada vuelta que daba, debió notarme ya que se detuvo y caminó hacia mí hasta salir del estudio.

—Hola, nena.

—Hola, guapo.

—Lindas botas.

—Lindas zapatillas.

—Todo lo mío es lindo.

—Pero tus ojos más —Sonreí.

Ella parpadeó coquetamente —La sensación de mi pueblo.

—Créeme que no lo dudo.

—Jessica Masterson —Nos interrumpió una esbelta mujer mayor con el ceño muy fruncido y el tono duro. —¿Crees que lograrás obtener el papel perdiendo el tiempo?

Jess se encogió en su espacio. —Nos vemos.

—¿Tienes tiempo después de salir de esto?

—¿No tienes que salvar el mundo o algo así?

—El mundo puede tener una pausa.

Curvó sus labios en una sonrisa que no pudo ser completada por el carraspeo de la anciana decrépita, se despidió con la mano y la instructora la siguió mientras hablaba de lo subidas de peso que están algunas chicas.

Ver a Jess bailar es como ver una película clásica de esas que tanto me gustan. Pero al parecer ese mundo es más de lo que pueda decir una película, no debería sorprenderme porque sea un poco mierda. Caminé de regreso a la estación. Nos interrumpieron, pero esa cita no tiene porque esperar más. Tomé mi celular nuevamente de mi bota.

[Dean]: Te espero afuera

Jess

Una vez terminada la clase fui rápidamente a los vestidores y me cambié. Me coloqué una chaqueta y fui en busca de Dean, él estaba frente a la estación parado a un lado de su camioneta, hombre que me rodeaba, hombre que ama las camionetas, me miró cruzar la calle y subió a su camioneta, subí del lado del copiloto.

Love on fireDonde viven las historias. Descúbrelo ahora