Raisa Winslow
Tengo la garganta seca, la cabeza me palpita como si estuviera a punto de reventar y siento que todo a mi alrededor gira. El cuello me arde, como si la droga que me inyectaron me haya quemado la piel.
Debo parpadear varias veces para acostumbrarme a la luz del sol que se cuela por las ventanas rotas de la casa. El frío matutino me eriza la piel, aún cuando la chimenea lucha por mantenerse prendida.
No tengo idea de donde estoy. Todo lo que veo es una habitación, hay muchas colillas de cigarro tiradas sobre el suelo y en el sofá está repleto de basura. Intento moverme pero es inútil, tengo los brazos y las piernas atadas a una silla de metal, reúno todas las fuerzas que tengo para mover la silla pero es imposible, está atornillada al suelo del lugar.
-No te desgastes, nada de lo que hagas te servirá para salir de aquí -una voz profunda se escucha en el interior de la habitación. El hombre está parado bajo el marco de la puerta, la playera blanca se le pega al torso y sus tatuajes son visibles a través de ella-. ¿Cómo te sientes?
Pregunta acercándose a mí. Su rostro se mantiene a unos centímetros del mío. El cabello negro y las cejas pobladas hacen juego con los tatuajes que tiene en el cuello.
Mi saliva golpea directamente su mejilla cuando escupo, pero lejos de molestarse ríe mientras se limpia con el cuello de la playera.
-Un pendejo me clavó una aguja en el cuello ¿Cómo debería sentirme? -pregunto.
-Supongo que no estás acostumbrada a la amabilidad de las personas, pero no te preocupes, -se aleja por unos segundos para volver con otra silla igual a la mía-. No tengo tiempo para dramas.
-¿Qué quieres? -pregunto molesta.
Dejo caer la cabeza hacia atrás, intentando encontrar una posición para aminorar la jaqueca. El hombre me toma del cuello, obligándome a mirarlo. El toque me parece familiar, pero no entiendo por qué.
-¿Acaso no me recuerdas? -pregunta. Quita su asquerosa mano de mi cuello. Busca en el bolsillo delantero de sus pantalones y me extiende el brazo, dejando caer el relicario qué Alia me dió en Londres.
Todo cae por su propio peso y su confesión a medias es el fuego que enciende la pólvora en la que me he convertido desde ayer por la noche. Intento patalear pero es imposible, las cadenas aprisionan mis extremidades, son demasiado cortas para poder permitir el más mínimo movimiento.
-¡Juro que te voy a matar! -grito sacudiendome en la silla, misma que no se mueve ni un solo milímetro-. ¡Suéltame hijo de puta!
El tipo suelta una carcajada, como si se divirtieras conmigo, verlo de ese modo me hace hervir la sangre. Se inclina ligeramente hacia adelante, disfrutando verme así.
-Ah, veo que no olvidaste del todo -juega con el relicario en sus dedos.
Mis manos luchan contra las cadenas, tirando con toda la fuerza que puedo reunir, aún cuando el metal me corta la piel. Mi respiración se acelera, mi pecho sube y baja con violencia.
-¡Eres un maldito cobarde! -exijo, con la voz rasgada por el esfuerzo. Lagrimas de frustración arden en mis ojos. El metal de las cadenas corta mis muñecas, pero este dolor no se compara con el que siento desde ayer-. ¡Voy a matarte! ¡A tí y a toda tu estúpida familia!
Su pesada mano impacta contra mi mejilla, haciendo girar el rostro y probar mi propia sangre cuando me revienta el labio. El ardor me invade la mejilla y me mantengo estática, maldiciendo una y otra vez.
-Tienes suerte de seguir respirando -me toma del cabello, obligándome a mirarlo-. Parece que aún no entiendes tu lugar aquí.
-Te escucho -escupo la sangre al suelo.
ESTÁS LEYENDO
En las garras de la Bestia [Christopher Morgan] [Actualizaciones lentas]
FanfictionLa familia Winslow ha sido una de las familias más importantes de la FEMF y Raisa Winslow es la joya de la corona. Después de que Cristopher Morgan haya vuelto de Italia, el consejo decide eliminar su paso en la FEMF y para evitarlo, Alex Morgan de...
![En las garras de la Bestia [Christopher Morgan] [Actualizaciones lentas]](https://img.wattpad.com/cover/346527861-64-k156464.jpg)