Raisa Winslow
La cafetería del hospital parece más el lobby de un hotel de lujo que un sitio donde la gente viene a comer después de una guardia de veinte horas. Techos altos, paredes de cristal, plantas enormes que separan las mesas como si fueran biombos naturales y una terraza abierta. Hay una fuente ridículamente enorme en medio del lugar.
Hunter deja un dispositivo, casi del tamaño de una pieza de ajedrez, sobre la mesa.
—¿Qué es eso?
Empuja el dispositivo hacia mí y luego desbloquea la pantalla. Hay una interfaz completamente negra con apenas unas líneas de código moviéndose abajo.
—Es un software espejo —me mira orgulloso—. Antes de que preguntes,tengo que explicarte que esto clona celulares completos. Llamadas, mensajes, correos, fotos, archivos, ubicación, historial, copias de seguridad. Todo lo que entra o sale del teléfono donde pongas el programa pasa también por este dispositivo.
Muerdo otro pedazo del sándwich sin dejar de verlo.
—¿Y funciona de verdad o me vas a explotar el teléfono como esos videos rusos raros?
Suelta una risa corta.
—Raisa, yo diseñé el programa.
Me cubro la boca con la servilleta mientras termino de masticar.
—Explícame cómo se usa.
Toma el dispositivo y lo levanta entre los dedos.
—Lo conectas al celular objetivo, inmediatamente se enlaza al sistema principal y se puede sincronizar ambos equipos. En segundos, el programa empieza a duplicar todo automáticamente —responde emocionado—. Puedes confiar que vive escondido en segundo plano, pero hay un problema.
—¿Cuál? —preguntó antes de llevarme la taza a los labios.
—Solo conseguí estabilizar dos conexiones simultáneas antes de que el sistema empezara a saturarse, y cada una tiene un lapso de setenta días —palmea la mesa y muevo los pies—. Después el software se elimina solo, como si nunca hubiera existido.
—Gracias —soy sincera—. Sé que pasaste un par de noches creando esto para mí. No sé qué haría sin tí.
Deslizo el dispositivo hacia mí y lo guardo dentro del bolso.
—No tienes que agradecerme cada vez que cometo delitos por ti.
Hunter me observa un segundo por encima del vaso de café, me inclino sobre la mesa y le tomo la cara con una mano antes de besarle la mejilla. Suelta una risa inmediata.
—Raisa.
—¿Qué? —No lo suelto enseguida. Le aprieto la mandíbula entre los dedos, todavía inclinada hacia él—. Nada, solo estoy agradecida.
—Sí, bueno, agradece con menos cariño porque me estás destruyendo la reputación.
Eso me hace reír. Intenta apartarse y yo lo sigo apenas un segundo más solo para molestarlo, dándole otro beso rápido cerca de la mandíbula antes de dejarlo ir.
—Dios mío —murmura él entre risas—. Parecemos recién casados.
—Habla por ti. Yo jamás elegiría un hombre que usa chalecos acolchados.
Hunter baja la vista a su ropa.
—Este chaleco cuesta más que tu auto.
—Mi auto tiene armas integradas. Gana mi auto.
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En las garras de la Bestia [Christopher Morgan] [Actualizaciones lentas]
FanfictionLa familia Winslow ha sido una de las familias más importantes de la FEMF y Raisa Winslow es la joya de la corona. Después de que Cristopher Morgan haya vuelto de Italia, el consejo decide eliminar su paso en la FEMF y para evitarlo, Alex Morgan de...
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