Raisa Winslow
El penthouse está demasiado quieto. No el silencio normal, sino el que se siente después de un mal día. Me dejo caer en el sillón y dejo caer también el peso que traigo encima. No pienso explicarlo porque simplemente no me sale.
Hunter abre el refrigerador.
—No hay nada para comer aquí —dice, moviendo un envase con el dedo—. Esto ni los perros lo aceptarían. Necesitamos ir al supermercado.
—No tengo hambre —aclaro—.
—No te pregunté si tenías hambre.
Cierra el refrigerador con la cadera, abre el congelador y saca helado. Lo coloca en la barra.
—¿Qué haces? —pregunto.
—No tengo hermanas. Por si no lo sabías. —Lo miro, sin entender—. Pero —continúa—, sé que las mujeres tristes comen helado y ven películas. Lo he visto varias veces.
—Yo no hago eso.
—Pues hoy sí —dice, sacando dos cucharas—. Te callas y comes.
Me lanza una y la atrapo.
—No estoy triste.
—No dije que estuvieras triste. Dije que estás así —me señala con la cuchara—. Y cuando estás así, te vuelves insoportable.
—Gracias, eres muy amable. No se que haría sin tí —le sonrío.
—De nada. Siéntate bien que vamos a ver una película.
Se deja caer a mi lado y agarra el control.
—No quiero ver mierda romántica —aclaro antes de que empiece a sugerir títulos cursis.
—Por eso estoy yo aquí —dice—. Para impedir que te autodestruyas. A ver… —navega entre las opciones—. Interestelar.
Asiento. Él pone la película y abre el bote. Me pasa la mitad del helado sin mirar si quiero o no y empieza a comer como si esto fuera completamente normal. La película avanza unos minutos antes de que Hunter me lance otro comentario.
—Si te estás preguntando si el helado tiene algo raro, no. Lo compré yo.
—No estaba pensando eso.
Hago un gesto con los hombros. Él vuelve la vista a la pantalla. Un rato después su celular vibra. Una vibración larga, insistente y solo veo cómo cambia su expresión.
—¡Ah, qué mierda! —mira la pantalla—. Es el coordinador de la campaña de mi papá.
—Ve —digo.
—¿Segura? No quiero dejarte aquí con tu cara de —me señala el rostro— eso.
—Lárgate —respondo riendo.
Tomo el control y pauso la película. La voz de Hunter se pierde a medias. Todo suena a discusión política, dinero, horarios y más cosas que no me interesan.
Agarro mi celular. Lo desbloqueo y veo mis mensajes, entre ellos, un correo que no revisé.
Al parecer la FEMF me está haciendo una invitación para la conferencia Internacional en Hong Kong que se llevará a cabo el día de mañana. Solicitan mi presencia para exponer sobre Orphalina frente al equipo médico del Hospital Militar de Hong Kong.
Lo leo dos veces. Aunque no es algo que me esperaba, se siente bien que alguien pueda reconocer mi trabajo. No necesito procesarlo demasiado, acepto la invitación aunque en este preciso momento no tengo ánimos de nada.
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En las garras de la Bestia [Christopher Morgan] [Actualizaciones lentas]
FanfictionLa familia Winslow ha sido una de las familias más importantes de la FEMF y Raisa Winslow es la joya de la corona. Después de que Cristopher Morgan haya vuelto de Italia, el consejo decide eliminar su paso en la FEMF y para evitarlo, Alex Morgan de...
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