Raisa Winslow.
—¿Ya terminaste? —me cruzo de brazos mientras observo a mi hermano alejarse rápidamente de mi bolso.
—En mi defensa, estaba buscando una pluma —Roman levanta las manos y me muestra la pluma azul qué encontró en mis pertenencias—. Aunque yo debería preguntar ¿por qué estás invadiendo mi oficina?
—Por que quiero —sonrío y niega—. Cambiando de tema, ¿has visto a Christopher? Se supone que nos veríamos aquí, pero no responde a mis llamadas y tengo más de una hora buscándolo.
—¿No lo sabes? —niego—. El Ministro y él se encerraron por horas durante la mañana, discutieron y Alex terminó enviándolo a Colombia. Según me dijo Patrick, hay un asunto con un capo que está amenazando a los habitantes del país, las cosas se salieron de control y el ejército no pudo combatir tantas balas.
—No había escuchado nada al respecto.
—El gobierno quiere ocultarlo, ya sabes. —Toma asiento en el sofá y deja caer los brazos a su costado—. Ven, quiero platicar contigo —palmea el lugar a su lado—. ¿Estás segura de que irás a Moscú? Porque Rachel James marchó desde ayer —es cauteloso, midiendo sus palabras para que no pueda malinterpretarlas—. Podría hablar con mis contactos y hacer que una de las infiltradas tenga un percance, un par de costillas rotas o algo por el estilo.
—No es necesario, tengo todo listo —aclaro—. Leí el informe que me enviaste, el sujeto está en la mira y cuando lo tenga frente a mí, te prometo que le haremos pagar la muerte de papá.
—Lo sé —suspira, rodeando mis hombros con su brazo. Nos mantenemos así por varios minutos, hasta que el teléfono de la oficina comienza a sonar. Lo escucho gruñir y de mala gana se pone de pie para responder—. ¿Sí? —alguien responde del otro lado de la línea—. Está en mi oficina... perfecto.
—¿Quién era? —pregunto antes de que termine la llamada.
—Patrick. Quiere verte en la oficina del Ministro.
—¿Te dijo qué quiere?
—No, pero apúrate. —Me obliga a ponerme de pie, aún cuando intento resistirme. Entre risas y empujones logra sacarme de su oficina, me arroja el bolso al pecho antes de cerrarme la puerta en la cara.
Una vez en el pasillo, lo primero que hago es dirigirme al elevador. Aprieto el botón con el mismo fastidio con el que cargo el bolso y me quedo esperando con los brazos cruzados, ignorando a todos los que pasan. Cuando las puertas se abren, entro sin decir nada.
Al llegar al último piso, me recibe la secretaria del Ministro, que apenas levanta la vista de la pantalla.
—El Ministro la está esperando. Puede pasar, sargento Morgan.
—Gracias —pronuncio al pasar por su lado.
Cuando me ubico frente a la puerta, golpeo dos veces y, sin esperar respuesta, entro.
Alex Morgan está de pie junto a su escritorio, mientras sostiene unos documentos y me come con los ojos, molesto por la libertad que me tomo para entrar y salir de su oficina cada que se me da la gana.
Que agradezca que toqué.
Patrick está unos pasos detrás, portando el uniforme. Tiene el ceño fruncido, pero me sonríe en cuanto me mira entrar a la oficina del Ministro.
—Ministro —saludo—. ¿Necesita algo?
—Toma asiento —responde Alex, sin apartar la vista de los papeles. Por unos segundo, nos mantenemos en silencio, esperando a que el padre de Christopher se digne a hablar.
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En las garras de la Bestia [Christopher Morgan] [Actualizaciones lentas]
FanfictionLa familia Winslow ha sido una de las familias más importantes de la FEMF y Raisa Winslow es la joya de la corona. Después de que Cristopher Morgan haya vuelto de Italia, el consejo decide eliminar su paso en la FEMF y para evitarlo, Alex Morgan de...
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