17. Moscú, parte 2.

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Rachel James.

La mujer ronda los cincuenta años, es alta, rubia y caderona. Es un asco de persona: ha sido una criminal desde que tiene uso de razón y si colabora es para negociar su pena de muerte en prisión. A esta mujer no le queda mucho tiempo de servicio en el mundo de los burdeles.

—Supongo que ella es el reemplazo de la agente que fracasó —comenta resaltando el acento ruso.
Me evalúa.

—Así es —Simon se aparta ofreciéndome la mano para que me acerque—, Karla Hill.

—¿Y esta muñeca? —pregunta, pero pasa de largo y se detiene frente a Raisa.

Mi estómago se tensa. Tanya y Raisa se han visto antes, aunque solo una vez. Lo suficiente como para arruinar todo.

Tanya se planta frente a ella. La evalúa como si midiera su precio. Raisa no pestañea.

La tensión se espesa. Patrick y Simon se mantienen en silencio. Yo intento respirar normal. A Raisa ni siquiera se le mueve un músculo. Sabe cómo sostener la mirada sin que parezca un reto.

Tanya ladea la cabeza, arruga el ceño, frunce los labios. Y luego sonríe.

—Nunca había visto a una mujer tan sexy —dice.

Raisa mantiene esa expresión neutra que le sale tan natural. Yo me obligo a no soltar el aire. Todo sigue en marcha.

—Su nombre es Helena Rider —Simón se aclara la garganta y continúa—, será la distracción para los Halcones. ¿Te parece?

—Es perfecta —asegura—. Acompáñenme, deben integrarse con las otras mujeres.






Raisa Winslow

—¿Estás segura de esto? —Hunter me pregunta por tercera vez consecutiva—. Entiendo que te preocupas demasiado, pero podemos buscar otra solución. Los médicos están trabajando, y aunque no hay ningún avance significativo, ambos están estables.

—No podemos perder más tiempo —respondo, ajustándome la falda de cuero negro.

Después de darle vueltas al asunto, llego a la conclusión de que puedo hacer esto sola. Si bien confío en mis capacidades, no puedo arriesgarme a jugar con la vida del padre de Hunter y mucho menos con la de Alia.

Anoche, Rachel tomó mi celular, cuando lo recuperé, vi que había estado a punto de abrir mis correos. Justo tenía un correo reciente de Hunter, mismo que tenía como asunto la palaba "URGENTE ". Sin demorar demasiado lo abrí y desde entonces he sentido un nudo en el estómago.

Era un informe clínico; Mark Brown. Cincuenta y dos años. Diagnosticado con un síndrome neurometabólico progresivo de etiología desconocida.

El documento resaltó el cuadro clínico; fatiga crónica severa, dolor muscular, rigidez articular en aumento. También se registraron episodios de desorientación y alteraciones en el lenguaje: momentos de incapacidad para articular palabras seguidos de una recuperación espontánea.

Pero lo más inquietante son las alteraciones de regeneración tisular. Las heridas que ha sufrido en los últimos meses no han cicatrizado de forma normal. En lugar de tejido de granulación y regeneración adecuada, se está formando un tejido denso, fibroso, con un patrón de depósito completamente irregular. Eso sin contar que la formación anómala no se limita a la piel; en el correo se adjuntaron las pruebas de imagen que revelan un engrosamiento irregular en la fascia y en algunas regiones del endotelio. Eso explicaría las arritmias recientes.

Y lo más importante fueron las notas de toxicología.

El grupo médico identificó la presencia de un compuesto no registrado en bases de datos toxicológicas. Una estructura molecular desconocida para el mundo, excepto para mí.

En las garras de la Bestia [Christopher Morgan] [Actualizaciones lentas]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora