Roman Winslow
El motor del Aston Martin V12 Vantage retumba al entrar al estacionamiento del hospital militar. No es un auto para cualquiera, pero es perfecto para mí.
Me tardo más de la cuenta dando vueltas por el estacionamiento. Supongo que los fines de semana siempre están igual, llenos de visitas y sin un solo espacio libre. Al final termino metiéndome al estacionamiento para trabajadores. Mi hermana trabaja aquí, así que es como si yo también trabajara en este lugar.
Bajo del auto y lo cierro. Las enfermeras en la entrada sonríen y hablan entre ellas cuando paso a su lado. No intento ocultarlo; dejo que vean lo que quieran.
Camino hacia la puerta sin bajar el ritmo. Hunter está esperándome afuera, el iPhone pegado a la oreja, discutiendo con alguien.
-El candidato no se encuentra disponible. Creí que ese asunto ya había quedado resuelto... -lo escucho gruñir-. Haz tu puto trabajo, que para eso te estoy pagando... No vuelvas a llamar hasta que quede resuelto lo del debate.
Cuelga.
-Tienes cara de querer matar a alguien -comento mientras me acerco.
-Es el estúpido asesor de campaña de mi padre. Lleva semanas ignorando mis órdenes y está empeñado en que el candidato haga público su estado de salud -sacude la cabeza-. Pero eso no importa ahora. ¿Trajiste el auto?
Le muestro las llaves del coche de Raisa.
-Lo dejé en el estacionamiento de tu edificio -aclaro-. ¿Dónde está mi hermana?
-Adentro. -Me hace un gesto con la cabeza y lo sigo-. Te estábamos esperando.
Hunter Brown no es un tipo cualquiera. Antes me parecía uno más, de esos que intentan caer bien sin molestar. Pero eso cambió cuando entendí que protege a Raisa con el mismo instinto que yo. No es familia, pero actúa como si lo fuera. Y eso, en este mundo, vale más que la sangre.
El ala donde está Raisa queda al fondo del hospital, lejos del ruido y de la gente que no debería estar aquí. Casi nadie sabe qué hace exactamente mi hermana en esta parte del edificio, así que el pasillo está desierto. Las luces son más frías, los monitores especializados, y el silencio parece un aviso para quien no tenga permiso de cruzar.
Hunter abre la puerta sin anunciarse.
Adentro, el olor a desinfectante es más fuerte. Lo primero que veo es a Alia, acostada en la cama, conectada a medio hospital. Está pálida, con los párpados morados por la sedación. Me recuerda a Raisa cuando tenía su edad, a pesar de ser tan bella, no se puede ocultar el torbellino que es.
A la izquierda, Mark Brown está desplomado en un sofá. Tiene ojeras profundas y una delgadez que no le conocía. Parece que si lo toco se quiebra.
-Candidato -lo saludo con un gesto de cabeza. Él intenta incorporarse, pero apenas logra enderezarse unos centímetros.
-Roman... -me saluda-. Es un gusto verte.
La esposa de Mark, luce igual de destruida que él. Me acerco, la tomo del brazo y le doy un beso en la mejilla.
-Señora Brown.
Ella asiente, con los ojos rojos pero sin lágrimas.
Raisa está de pie junto a la cama de Alia, sin quitarle la vista de encima. Se gira cuando nos oye entrar. No necesito mucho para entender cómo está, se ve tensa, agotada y por primera vez noto el miedo en sus ojos.
La abrazo sin decir nada. Ella corresponde y nos mantenemos en esa posición por varios segundos. Antes de separame de ella, beso su frente y le acaricio el cabello. Le paso las llaves de su coche.
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En las garras de la Bestia [Christopher Morgan] [Actualizaciones lentas]
FanfictionLa familia Winslow ha sido una de las familias más importantes de la FEMF y Raisa Winslow es la joya de la corona. Después de que Cristopher Morgan haya vuelto de Italia, el consejo decide eliminar su paso en la FEMF y para evitarlo, Alex Morgan de...
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