Saltan al interior y nos disparan sin aviso. Balas rompen paredes, silban junto a mi cabeza, destrozan muebles, vidrios y cuerpos. Me lanzo al suelo, arrastro a Rachel conmigo y nos cubrimos detrás del pesado escritorio volcado. Los disparos no cesan. Me asomo apenas y devuelvo dos tiros. Uno cae. Otro se agacha y responde con una ráfaga.
-¡¿A qué hora llegan los putos refuerzos?! -grito para el intercomunicador.
Sobre nosotros, el helicóptero sigue girando. Antoni corre hacia la cuerda. Salta y la toma con agilidad para mpezar a subir.
-¡Bernardo! -grita desde arriba. Su primo sigue tirado, sujetándose la pierna ensangrentada. Apenas puede arrastrarse. Las balas silban a su alrededor y se cubre la cabeza con los brazos-. ¡Maledizione! -brama Antoni
Salta de la cuerda. Aterriza con fuerza y corre hacia él. Lo toma del brazo y lo intenta levantar.
No.
No, no se los voy a dejar.
Disparo dos veces. Una bala roza el hombro de Antoni y la otra pega cerca del pie de Bernardo.
-¡No vas a ganar! -gruño.
Rachel intenta cubrirme, disparando en contrade los hombre de Antoni. Me levanto a medias y avanzo entre los restos de pared. Disparo otra vez, pero la pistola tiembla en mi mano herida. Me arde el brazo, la sangre gotea, pero no me detengo.
Más disparos aparecen, derribando a los delincuentes. La habitación se llena de más cuerpos, que visten uniformes negros y chalecos antibalas. Son soldados de la FEMF.
-¡Al suelo! -grita uno de ellos.
Los soldados entran con fuerza brutal y avanzan en formación. El sonido de sus rifles corta el aire. Los antonegras caen uno por uno, dos intentan huir pero no lo logran.
-¡Fratello, vete! ¡Vete ahora! -Bernardo grita.
Antoni duda un segundo. Cae otra ráfaga y finalmente retrocede. Se aferra a la cuerda antes de que el helicóptero ascienda.
-¡Nos vemos en el infierno, bastardo! -le grito desde el balcón. No contesta. Intenta huir, pero la FEMF suelta un misil que atraviesa el vidrio y se lleva las aspas del helicóptero, que cae al vacío.
Los últimos antonegras caen. Algunos se rinden. Las manos en alto. Gritan algo que no escucho.
Bernardo queda solo, herido y jadeando. Camino hacia él, paso sobre restos, sangre, fuego y le apunto sin temblar.
-Bernardo Mascherano -digo con voz ronca-. Quedas arrestado por complicidad con la mafiaItaliana, terrorismo, tentativa de homicidio y por ser un cabrón de mierda.
Él ríe. Le sangran los dientes.
-Qué placer verte otra vez, Raisa -susurra.
No contesto. Lo golpeo con la culata de la pistola y cae inconsciente.
-¡Necesito apoyo! -grita uno de los soldados.
Entonces alguien se acerca y me toma del hombro. Me giro instintivamente, lista para atacar, pero es Patrick. Su expresión cambia cuando me ve. Me abraza. Su cuerpo tiembla, o quizá es el mío.
-Perdón por tardar tanto -dice, y me besa la frente con suavidad. Miro mi brazo. La sangre brota con fuerza. Patrick lo ve también. Sin pensarlo, arranca un trozo de su camiseta. Lo enrolla, lo aprieta sobre la herida, me ata un torniquete improvisado.
-Sí muero, Roman te corta las bolas.
-Ni que lo digas -suspira.
Simon, que estaba atendiendo a Rachel, se acerca a nosotros y me abraza.
-Hiciste un excelente trabajo. -susurra-. Nos diste tiempo suficiente. Sin tí los halcones habrían matado a Rachel.
-Hice lo que pude.
-Y te lo agradezco. -Se asegura de que esté bien.
Afuera todo es un caos, lo que era un lujoso casino ahora es una pila de escombros, vidrios rotos, sangre, mesas y sillas perforadas por las balas.
La FEMF está interrogando a las prostitutas y al personal.
Al otro lado están todos los prisioneros que serán trasladados a Londres, entre ellos un cabecilla de los Halcones, Tanya está en el escenario con un tiro en la cabeza, provocándome una punzada en el pecho.
-¿Qué sucedió? -le pregunto al soldado más cercano.
-Se pegó un tiro -explica-. Tomó la salida fácil.
Apenas asiento. No tengo energía para preguntar más.
Desvío la mirada. A unos metros, esposado a lo que queda de la barra del bar, Alessandro recibe atención médica. Una enfermera le limpia la herida de bala que tiene en el brazo.
-Un criminal más en mi currículo. -Laila, Rachel y otra soldado se paran a mi lado. Se ven peor que yo con los vestidos rotos y el cabello cubierto de cenizas-. Me divertí con el italianito.
-¿Sabes que cuando salga nos matará? -pregunta Rachel, refiriéndose a Alessandro, quien nos mira fijamente.
-Es imposible que salga -Valeria se tensa.
La enfermera acaba y dos agentes se lo llevan, sin embargo, no aparta la vista de mi compañera.
-Es imposible que salga, ¿verdad?
-Yo que tú no estaría tan confiada -dice Laila.
Me alejo del grupo de mujeres y acepto el cigarro que un soldado me ofrece.
-Malas noticias -Patrick se acerca furioso-, Antoni escapó.
-No me sorprende -suelto el humo por la boca-. Me va a matar en cuanto tenga oportunidad. Pero no lo tendrá tan fácil.
-Debemos salir de aquí ahora -me arrebata el cigarro antes de tirarlo al suelo-. Christopher sabe que estás aquí y ordenó que vuelva contigo a Londres.
-Entonces hay que darnos prisa.
¿Les gustó el cap?
Déjenme sus teorías, veamos si adivinan.😘😶🌫️
Como les dije al inicio de la parte 1, tengo problemas con Wattpad, así que opté por dividir el capítulo, espero solucionar esto pronto.
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En las garras de la Bestia [Christopher Morgan] [Actualizaciones lentas]
FanfictionLa familia Winslow ha sido una de las familias más importantes de la FEMF y Raisa Winslow es la joya de la corona. Después de que Cristopher Morgan haya vuelto de Italia, el consejo decide eliminar su paso en la FEMF y para evitarlo, Alex Morgan de...
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