Sacude la cabeza con lentitud. La desesperación vuelve a dibujarse en su cara.
—No sé quién es. Solo sé que existe. Antoni empezó a mover cosas... más grandes. Y ya no me deja ver sus cuentas. Solo recibo órdenes.
Un estruendo seco corta el aire. Luego otro, y otro. Tiros. Silencio, después gritos y más disparos. No tengo idea de que sucedió con Rachel, pero los disparos del otro lado de la puerta me dan una idea.
Me incorporo de golpe. Giro hacia Alí y me apresuro.
—¿Quieres que tu hija viva? —Su rostro se crispa—. Entonces me vas a conseguir ese nombre. El nombre del nuevo socio. Me vale una mierda lo que debas hacer, pero necesito que me entregues toda la información, cuando la tengas te comunicarás conmigo.
—No eres más que una estúpida niña rica, que piensa que tiene todo bajo control —me escupe en la cara.
Me inclino hasta quedar a la altura de sus ojos.
—Cuídate, Mahala. Porque no soy como el resto —advierto—. Trabajas conmigo en esto, o te aseguro que entregaré a tu hija con Antoni. Y adivina, estoy segura de que la matará asi como lo hio con tu familia, ¿o me equivoco?
Sus ojos se agrandan, como si no esperara que conociera tal información.
—¿Cómo lo sabes?
—Sé que mandó a matar a tu madre, a tus hermanos y es obvio que hará lo mismo con tu hija —sonrío, fingiendo terror—. ¿Quieres ver cono tú hija muere a manos de Antoni o prefieres ver como se pudre con el veneno qué le dieron? No soy tonta. Descubrí el mismo veneno que corre por la sangre de tu hija en otros cuerpos, y se de sobra que Antoni está detrás de eso.
El terror que refleja es real y profundo, aún cuando lucha por mantenerse sereno.
—¿Cómo... cómo te contacto?
Saco un pequeño chip y lo tiro al suelo junto a él.
—Colócalo en un celular libre de rastreo, no quiero que Antoni se una a nuestra fiesta antes de tiempo. Y más te vale no cometer una estupidez, porque te aseguro que volverás a ver a tu hija, pero muerta.
Apenas termino de hablar, la cerradura de la puerta comienza a moverse con violencia. Me apresuro a tomar el arma que le quité a Alí apenas entramos aquí. Con rapidez, lo amordazo nuevamente y con la mirada le advierto que no intente jugar conmigo. Me pongo de pie rápidamente y me aproximo a la puerta. Misma que se abre de golpe.
Un Halcón entra sin dudar. Su mirada va directo a Alí, atado y sangrando. Corre hacia él y yo aprovecho para lanzarme sobre su cuerpo. Mi hombro choca contra su torso y lo tumbo de lleno contra el suelo. Rodamos. Siento el metal de su chaleco presionando contra mí. Intento levantarme, pero él es rápido, me agarra del cabello y me tira hacia abajo.
—¡Perra de mierda! —gruñe entre dientes.
Lo pateo con fuerza en la ingle. Se queja, pero no lo suficiente. Me abalanzo encima, aprieto mis rodillas en sus costillas y lo golpeo con la culata de la Beretta en la mandíbula. Sangra e intenta morderme.
Disparo.
Fallo por centímetros. El tiro rebota en la pared, justo detrás de él. Me empuja y el arma cae. Intento alcanzarla, pero un segundo sujeto entra en ese momento. No hay tiempo para maldecir. Me agarra por la espalda, sus brazos envuelven mi cuello como una soga.
—¡Mierda! —suelto entre dientes.
Me zarandea, me estrella contra la pared y siento el aire salirse de mis pulmones. El primero se reincorpora, sangrando, y viene hacia mí. Su puño se estrella en mi estómago, causándome dolor.
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En las garras de la Bestia [Christopher Morgan] [Actualizaciones lentas]
Fan-FictionLa familia Winslow ha sido una de las familias más importantes de la FEMF y Raisa Winslow es la joya de la corona. Después de que Cristopher Morgan haya vuelto de Italia, el consejo decide eliminar su paso en la FEMF y para evitarlo, Alex Morgan de...
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