17 años atrás.
Londres.
Narrador omnisciente.
Las clases en la academia de la FEMF comienzan después de un largo periodo vacacional. La mañana está llena de risas y pasos apurados. Los niños llegan felices, ansiosos por reencontrarse con sus amigos, contarse aventuras y compartir los obsequios que compraron durante sus viajes a otras ciudades. Todos están felices de volver, todos excepto alguien.
En la puerta de la casa Winslow la camioneta está lista para llevar a los mellizos a la academia, pero la pequeña niña rubia no quiere subir. Llora en silencio, aferrada a la mano de su padre, mientras él la mira con paciencia y se debate si es necesario que su hija asista a clases.
—¿Por qué no quieres ir, corazoncito? —pregunta el capitán Ryan con voz suave, agachándose hasta quedar a la altura de su pequeña hija de seis años.
Raisa se encoge de hombros, enojada pero es demasiado orgullosa para decir la verdad.
—No quiero... no quiero... es aburrido y nadie me entiende.
El capitán insiste, calmado.
—¿Qué es lo que no te gusta? Dímelo.
Roman, al lado, cruza los brazos y suelta sin querer.
—Porque no hizo el experimento para la feria de ciencias.
—¡No es cierto! —Raisa interrumpe rápido—. Si lo hice, mamá me ayudó antes de irse.
—¿Entonces?
La niña suelta un suspiro y prefiere mentir antes de decir la verdad. Verdad que ni su mellizo conoce.
—Es que no me siento lista —susurra muy bajo, cubriéndose la cara con las manos—. Me siento muy, pero muy nerviosa.
El capitán le sonríe con ternura y le acaricia la cabeza.
—No pasa nada, todos tenemos momentos difíciles. Tú puedes hacerlo, y tu hermano estará ahí para apoyarte.
Raisa niega. No quiere ir y hará todo lo que esté en sus pequeñas manos para quedarse en casa.
—Quiero que mamá me lleve... —saca el último truco que le queda.
—Mamá está en Mónaco —su hermano vuelve a interrumpir—. No puede venir porque está en una misión.
—Pero yo quiero que ella me lleve.
El capitán suspira y aprieta su mano.
—Mamá les llamará cuando terminan las clases —el capitán intenta animar a su hija—. ¿Les parece que comamos helado después de hablar con su madre?
Raisa deja de llorar y se limpia las lagrimas con las mangas del suéter.
—¿Helado de limón?
—Del sabor que ustedes quieran. ¿Tenemos un trato?
Ryan le extiende ambas manos a sus hijos y ellos chocan las palmas con él, sellando la promesa de comprar helado durante la tarde.
—¿Podemos invitar a los chicos? —pregunta Roman.
—¡Claro!
Suben finalmente a la camioneta, aunque Raisa lo hace a regañadientes. Su cuerpo entero parece arrastrarse mientras Roman salta al asiento trasero con energía renovada. Apenas el capitán enciende el motor, los seguros de las puertas suenan, y revisa por el retrovisor que ambos estén bien abrochados. Toca el botón del estéreo y la voz de Survivor estalla por los parlantes con fuerza.
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En las garras de la Bestia [Christopher Morgan] [Actualizaciones lentas]
FanfictionLa familia Winslow ha sido una de las familias más importantes de la FEMF y Raisa Winslow es la joya de la corona. Después de que Cristopher Morgan haya vuelto de Italia, el consejo decide eliminar su paso en la FEMF y para evitarlo, Alex Morgan de...
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