Neville Longbottom

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Recuerdo el día que conocí a Astrid como si fuera ayer. Estaba sentado en mi despacho de profesor de Herbología en Hogwarts, disfrutando del silencio y la tranquilidad, cuando la vi caminar hacia mí. Tenía el cabello castaño oscuro, cortado hasta los hombros.Sus ojos eran de un verde intenso, y su sonrisa era una obra de arte que parecía iluminar todo a su alrededor. Ahora que lo pienso , era el mismo verde de la maldición.

Se presentó como una investigadora de plantas mágicas que había venido a Hogwarts para estudiar las especies raras que crecían en nuestros jardines. Me pareció una mujer inteligente y apasionada, y me sentí atraído por ella.

Pero ahora, con el beneficio de la retrospección, me doy cuenta de que todo fue una fachada. Astrid no era quien decía ser, y su sonrisa y su personalidad eran solo una máscara para ocultar sus verdaderas intenciones en un juego mucho más grande que yo.

Me pregunto ¿cómo pude ser tan ciego?. Me pregunto ¿cómo pude creer que alguien como Astrid podría estar interesada en alguien como yo?. Pero supongo que eso es lo que hace que la historia sea tan interesante. La forma en que nos engañamos a nosotros mismos, la forma en que creamos nuestras propias ilusiones y nos aferramos a ellas con todas nuestras fuerzas,es lo que nos condena por elegir primero el camino al suponer que al entender.

Y eso es exactamente lo que hice con Astrid. Me aferré a la ilusión de que era alguien especial, alguien que me amaba y me apreciaba. Pero al final, resultó ser solo una ilusión. Una ilusión que me dejó con el corazón roto y la sensación de haber perdido que el haber sido engañado.

A medida que pasabamos  más tiempo juntos, Astrid comenzó a insinuar que estaba interesada en mí de manera romántica. Me sonreía de manera seductora y me tocaba el brazo cuando hablábamos. Me dijo que se sentía muy afortunada de conocerme y que estaba emocionada de pasar más tiempo conmigo.

Al principio, me sentí un poco incómodo con sus dedicatorias. No estaba seguro de cómo reaccionar o si debía tomarla en serio. Pero Astrid era tan encantadora y persuasiva que pronto me encontré sonriendo , y empezando a sentirme atraído por su personalidad y ser.

Una tarde, mientras caminábamos por los jardines de Hogwarts, Astrid se detuvo y me miró a los ojos. "Neville, eres  una persona tan especial para mí . Me encantaría pasar más tiempo contigo, fuera del trabajo".

Me sentí un poco sorprendido por su franqueza, pero también me sentí halagado y emocionado. "Me gustaría eso", le dije, sonriendo. "Me gustaría mucho".

Astrid sonrió y se acercó a mí, su rostro cerca del mío. "Me alegra", me dijo, su voz apenas audible,pues al final fue ella quien me besó primero.

Y en ese momento, me sentí como si estuviera flotando en el aire, como si nada más importara excepto la conexión que sentía con Astrid.

Empecé a salir con ella durante varias semanas, en una de esas veces me dirigí hacia el lugar donde Astrid me había pedido que la recogiera, un pequeño café en el centro de Londres. Llegué un poco temprano, así que decidí esperar fuera un rato. Me apoyé en la pared y miré alrededor, disfrutando del ambiente de la ciudad.

De repente, escuché la voz de Astrid proveniente del interior del café. Me asomé por la ventana y la vi sentada en una mesa, hablando con un hombre que no conocía. Pero entonces, el hombre se giró y vi su rostro. Era Theodore Nott, un antiguo estudiante de Hogwarts que había sido un seguidor de Voldemort.

Me sentí como si hubiera recibido un golpe en el estómago. ¿Qué estaba haciendo Astrid con Nott? Me había dicho que no conocía a nadie en el Reino Unido, que era la primera vez que pisaba el país. Pero ahora, parecía que conocía a Nott muy bien. Sus manos tomadas encima de la mesa y esas miradas que conectaban, me hicieron darme cuenta que no eran las mismas que ella me daba.

No sabía qué hacer. Parte de mí quería esconderse y escuchar más, para saber qué estaban hablando. Pero otra parte de mí quería irme del lugar, para no tener que enfrentar la verdad. Pero decidí quedarme y ver a Astrid y Nott , quienes estaban hablando en voz baja, pero podía escuchar algunas palabras. Parecían estar hablando sobre algo relacionado con la magia oscura, y Astrid parecía estar muy interesada en como seguir con el plan.

Me sentí cada vez más incómodo. ¿Qué estaba pasando? ¿Quién era Astrid en realidad? Me di cuenta de que no sabía nada sobre ella, excepto lo que me había dicho.

Durante días decidí fingir que no  había visto nada ese día. Me sacudí el abrigo y salí del invernadero, intentando parecer lo más normal posible. Me dirigí hacia el castillo, pensando en lo que había visto y en lo que significaba.

De repente, escuché una voz detrás de mí. "Neville, ¿qué pasa? Pareces preocupado". Me giré y vi a Harry Potter, mi amigo y compañero de aventuras.

Me encogí de hombros. "Nada, Harry. Solo estaba pensando en algo".

Harry me miró con curiosidad. "¿Tiene algo que ver con Astrid Blackwood ? La he visto contigo varias veces últimamente".

Me sentí un poco incómodo. "No, no es nada malo. Solo...no sé, Harry. Me parece que no la conozco muy bien".

Harry me miró con una expresión seria. "Neville, ¿tienes idea de quién es Astrid en realidad?"

"No, no sé. Me dijo que era una investigadora de plantas mágicas".

Harry suspiró. "Astrid en realidad es la esposa de Theodore Nott, Neville. Se casaron antes de que iniciara la guerra".

Me sentí asqueado y mareado por ser engañado. "¿Qué? ¿Por qué no me lo dijo?"

Harry me puso una mano en el hombro. "Lo siento, Neville. No sabía que no lo sabías. Pero debes tener cuidado. Astrid no es alguien en quien debas confiar".

Me sentí confundido y engañado. No sabía qué hacer ni qué pensar. Debía protegerme a mí mismo y a mis amigos.

Nunca me di cuenta de cómo fui utilizado por Astrid. Me parecía que era una persona amable y genuina, pero en realidad era solo una manipuladora que me utilizó para obtener información y avanzar en sus planes.

Me sentí como un tonto al darme cuenta de que había sido engañado de esa manera. Me pregunté cómo pude ser tan ciego, cómo pude creer que Astrid era alguien en quien podía confiar.

Pero lo peor fue cuando Astrid murió en mis brazos. Habíamos ido al Ministerio de Magia para intentar detenerla, pero ella se había anticipado. Se envenenó antes de que pudiéramos detenerla, y murió en mis brazos.

Recuerdo que me sentí conmocionado, sin saber qué hacer. Harry me decía que lo sentía por mi , pero yo no podía sentir nada más que dolor y arrepentimiento. Por qué el rencor jamás logro entrar a mi corazón.

Nunca pude superar la muerte de Astrid. Me sentí culpable por no haber podido detenerla, por no haber podido salvarla. Y me sentí engañado por haber creído que era alguien en quien podía confiar.

Pero lo que más me duele es que nunca pude entender por qué Astrid hizo lo que hizo. ¿Qué la llevó a convertirse en una persona así? ¿Qué la llevó a utilizar a alguien como yo de esa manera?

Nunca tendría respuestas a esas preguntas. Pero lo que sí sé es que nunca olvidaré a Astrid, y nunca olvidaré la lección que aprendí de ella :

" Nunca debes confiar en alguien sin conocerlo realmente."

One shots Harry Potter IIHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora