Quería dejar las cavilaciones atrás, pero entre más le colocaba la mínima atención era de esperarse la confusión.
Hace un poco más de dos años que ocurrió su inesperado encuentro.
Ese día, Eliana entró a cubrir un turno extra en la urgencias. Dejó su bolso tras el mostrador, escuchó los pendientes de los pacientes anteriores y entendió de inmediato que el desorden del hospital sería su rutina diaria.
Justo cuando creyó que ya podía recoger sus pertenencias para irse a descansar, las puertas de la entrada se abrieron de golpe y entró un chico hablando sin sentido, con una actitud tan rara que lograba poner nervioso a cualquiera a su alrededor.
-Por favor, ¡solo fue un rasguño! Ustedes los "muggles" exageran todo por no saber usar un simple "episkey". ¡No tienen idea de lo peligroso que es un producto sin terminar! Y no deberían confiscar lo ajeno, ¡eso es propiedad privada de Sortilegios Weasley! -se quejaba el joven pelirrojo, forcejeando y moviéndose de un lado a otro para zafarse de los enfermeros que intentaban sujetarlo a la camilla.
-Enfermera, tome esto y no se la entregue -le gritó uno de sus compañeros, estirando el brazo para darle un pedazo de madera.
Eliana sostuvo el objeto y lo examinó un momento. Parecía más una rama de algún árbol, sin embargo, en las manos del paciente podría ser un arma que le costara un ojo a cualquiera. Era mejor mantenerla lejos de él. Sí, de aquel chico pelirrojo que empezaba a tirarles palabras muy exageradas y nada congruentes.
Gracias a eso y a que empezaron a pasar cosas extrañas a su alrededor, nadie en el pasillo quería atenderlo. Es más, hasta estaban considerando pedir la visita del cura de la iglesia más cercana.
Eliana sentía que todos exageraban, hasta que vio cómo el chico movía apenas los labios mientras miraba fijamente la recepción, y la ventana comenzó a subirse sola poco a poco. Eliana parpadeó despacio y se talló los ojos. "Esto es por no dormir lo suficiente", pensó.
Claramente no dormía bien desde que se la pasaba cubriendo los turnos de los demás.
Sin más opciones, no le quedaba de otra que mantener al paciente postrado en una habitación privada hasta que los doctores vieran qué tenía en realidad.
-¿Sabes qué día es hoy? ¿Cómo te llamas? -le preguntó Eliana mientras cerraba la puerta de la habitación.
Al girarse, vio por la ventana del pasillo a sus compañeros, quienes le hacían señas de buena suerte con las manos antes de alejarse. ¡Qué descarados!, pensó suspirando. Él era su responsabilidad ahora, no la de ellos.
-Fred Weasley -respondió el joven. Apoyó la espalda contra la cama y soltó un quejido, apretando los dientes para disimular el dolor-. Y hoy es el día en que un experimento de vuelo salió mal y caí de una ventana justo sobre varios "muggles" que abrieron espacio cuando me vieron venir. Por eso tengo roto el tobillo y un par de costillas, pero no hay nada que una buena poción de San Mungo no arregle en dos segundos. Así que no hay forma de que me dejen irme a mi casa y esté bien, ¿verdad? Además, no veo por qué tanta la necesidad de venir a ponerme en una habitación así, no es como si fuera a contagiarles la peste de dragón.
-Deje a los profesionales hacer nuestro trabajo y hallar la causa de su actitud, señor Weasley -lo interrumpió ella. Sacó una pequeña linterna y se acercó a la camilla para revisarle las pupilas-. Si ayudas, te mantendremos en observación el menor tiempo posible; si sientes mareos, náuseas o alguna molestia, me avisas de inmediato.
Fred no apartó los ojos de ella ni un solo segundo. A pesar del malestar, una sonrisa de lado se dibujó en sus labios.
-De hecho... lo único bueno que me ha pasado hoy es tenerte a ti. Así que si te acercas un poco más, podría verte mucho mejor.
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One shots Harry Potter II
FanficSegundo libro dedicado a historias con los personajes de Harry Potter, espero que les guste. Mei 🤍
