Harry Potter [ primera parte]

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Si sigues los mismos pasos de los que estuvieron antes que tú, ¿algo cambiaría? Débora Jasper había perdido a sus padres, no solo a uno, y era agotador recibir cartas del Ministerio rogándole que se uniera a la búsqueda de los mortífagos restantes. Ella solo quería ahogarse por completo en la melancolía, en la cerveza de mantequilla y, de vez en cuando, en el licor de los muggles.
"Si sigues siendo débil, lo serás más tarde y, aun así, no te quedará nada para mañana". Eso era lo que su padre le decía cuando era niña, antes de dormir.
Pero el recuerdo de no haber podido luchar antes por los suyos le quemaba igual que el alcohol. Sentía que todo se caía a pedazos, su vida se desmoronaba lentamente, al igual que sus esperanzas de cambiar algo. Si seguía por ese camino, jamás saldría del refugio que había construido detrás de las paredes de su casa.
Pasa por la casa de los tíos de Harry Potter y recuerda a su tía de cara larga y rubia, con ojos tan grandes como para ver las desgracias en el alma de alguien y convertirlas en habladurías por toda la cuadra. Y también lo recuerda a él, a ese niño asustadizo y olvidado, quien se hizo su amigo un día de verano.
Su respuesta la primera vez que la contactaron fue: "Si ya tienen a Harry Potter en su lista de aurores, ¿para qué necesitan a una chica como yo, que no da la talla requerida por el estándar que ha creado el chico que salvó el mundo mágico?". Se hacen los inconscientes cuando una mujer busca respuestas. Se sienta en esa misma banqueta y procura mantenerse con la conciencia despierta; no quiere atacar a nadie, no ahora.
Observa la luna, y es más brillante que su alma. La creencia de ser los únicos en algo es muy equivocada; hubo muchos antes que uno. Se ríe al pensar en eso.
Percy se hace presente a su lado.
"Veo que conoces dónde vivió antes Harry", le dice. Ella asiente.
"Lo conocí justo aquí. El concepto que tienen de él era muy diferente al que yo tenía cuando me fui". Percy asiente con la cabeza, sabe que ella está borracha.
"¿Lo conociste?". Ella sigue asintiendo con los ojos cerrados.
"Yo vivía en esa casa", señala. "Pero me fui, ¿lo recuerdas?". Percy niega.
"Claro, aún no nos conocíamos". Ella agacha la cabeza, asustando al pobre Percy. "Estoy bien", grita. Percy se frota el puente de la nariz y niega con la cabeza.
¿Cómo pudo haberle hecho caso y venir a ese lugar en ese estado? Ella era amiga de sus hermanos mayores y, en teoría, parecía una mujer madura, incluso más que él, a pesar de que él era el mayor en su relación de amistad.
"Vamos, te llevo a casa", intenta levantarla, pero ella se niega.
"Me quiero quedar", insiste. Percy levanta una ceja.
"¿Te quieres quedar aquí?", pregunta. Ella asiente. "¿En este lugar?". Vuelve a asentir. "¿Estás loca?". Ella dice que sí con la cabeza. "¿Estás borracha?". Él se levanta de la banqueta. "El alcohol te volvió loca". Se sacude el polvo que le dejó la sucia banqueta.
"Y mucho", se ríe de repente y sin parar.
Percy niega con la cabeza, decepcionado de que reaccionara así. "Vamos, Débora, te llevaré a casa".
"Ya te dije que no, Percy. Soy una adulta ahora, la que dejó su escuela y familia para viajar por el mundo y defender a quienes lo necesitaban. ¿Y qué gané? Perder a mi familia completa".
"No controlamos nada, Débora. Somos simples cuerpos que vienen aquí a existir como los muggles, pero todos somos responsables de nuestras propias acciones. Es lo único que tenemos para controlar a voluntad. Ahora, tú y yo vamos a ir a La Madriguera", dice Percy.
"¡No!", grita Débora, parándose de la banqueta, con las mejillas sonrojadas y los puños cerrados.
"¿No te agrada mi familia?".
"No es eso. Tu mamá me va a regañar y eso me hará acordarme de la...", no pudo pronunciar las palabras y se tiró a llorar en medio de la calle, mientras susurraba como podía disculpas a los oídos de la gente. "Lo siento", murmuró.
Percy no pudo soportarlo más y la abrazó.
"Percy", pronunció débilmente. Él negó con la cabeza mientras la abrazaba fuerte.
"A veces es bueno apoyarse en alguien. Puedes hacerlo conmigo si quieres...".
Los rayos del sol que traspasaban las cortinas eran un recordatorio que reflejaba el alma destruida de Débora, quien saltó de la cama cuando vio a Percy a su lado, lo que provocó que se cayera al suelo y lo despertara.
"¿Estás bien?", le pregunta. Ella asiente.
Ese día entendió que las decisiones que tomaba cada persona eran auténticas, aunque se trataran de lo mismo.
"¿Qué le falta?", pregunta.
"¿Abono?", Percy hace una mueca rápidamente. "¿Qué?".
"Es solo una planta, Débora".
"¿Y eso qué? Es el primer girasol de mi nuevo departamento, ¿no lo escuchas, Sancho?". Ella finge taparle los oídos a la planta.
"No la estoy amenazando con arrancarla".
"No confía en ti, Percy". Él rueda los ojos.
"Estás alcanzando el nivel de locura que tienen mis hermanos...". Débora camina hasta él, aún con el silencio de polizón, y lo abraza.
"Lo siento mucho, Percy. De verdad que no podría decirte mi más sentido pésame porque eso es muy poco comparado con tu sufrimiento. Lo que sí es que lo lamento mucho". Percy también la envuelve en sus brazos, y ambos permanecen así un buen rato, recordando a los suyos, recordando que un momento efímero puede quitarte todo, incluso las ganas de seguir manteniéndote de pie.
En el Ministerio
"Tal y como lo dijimos y te lo sostengo, te debemos una medalla, así como una oportunidad de ser parte de este Ministerio", le dice la voz. Débora niega con la cabeza.
"Usted me está reteniendo en Inglaterra. ¿Cómo quiere que me quede si me retiene a la fuerza?", lo señala. "Usted no me quiere de vuelta en Rumania".
"Débora...", intenta él. Ella niega con la cabeza.
"Nada de 'Débora'. La ruina y la desesperanza me persiguen. Eso y la desilusión que me ofrece mi propio sistema. ¿Qué espera de mí? ¿Qué quiere de mí?", pregunta desesperada, con las manos en la cara.
"¿Quieres que te sea franco?", le responde.
"Así es, completamente con la verdad". Él suspira.
"Quiero que te quedes mientras buscas a los mortífagos restantes y nos ayudes a volver a meterlos en Azkaban".
"¿No cree que no sería lo más sensato, considerando mi reacción de ahora? En este momento no soy la mejor versión de mí. Tengo ira en mi corazón y las llamas de rencor me piden a gritos que mate al asesino de mis padres, y lo haré aun si eso me manda a Azkaban".
"De hecho, esto es secreto, pero si lo haces, sería mejor. Pero necesito que entres al departamento de aurores".
"¿Quién sería mi pareja?", pregunta.
"¿Por qué preguntas tal cosa?". Ella inclina la cabeza y levanta una ceja, manteniendo sus brazos cruzados.
"Porque no son tantos para dejarme sola. Acechar a los mortífagos restantes sería inútil si tienen información que dar. En resumen, no se fiarán de mí".
"Por esto es que quiero que entiendas la razón de nuestra elección de tenerte con nosotros: eres una mujer decidida que no dudó en venir aquí cuando se le rogó. Así que necesito tu firma aquí". Da un chasquido y le da un espacio para que firme.
"Listo. ¿Quién será la víctima?", pregunta.
Él asiente y grita: "Dejen que entren. Pueden entrar...".

One shots Harry Potter IIHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora