Remus Lupin

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Estoy haciendo una historia sobre Remus Lupin. Por si la quieren leer en mi perfil. Se llama : "La canción del Lobo y la chiflada"

 Se llama : "La canción del Lobo y la chiflada"

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Y este es un pedazo de la historia:

—Viéndolo bien, el invernadero es un buen escenario para chismosear sin que nadie te atrape.

—La profesora Sprout no te diría lo mismo, Canuto.

—Aun así, James, los únicos locos que están aquí somos nosotros y ella —dijo Peter, señalando con el dedo.

Todos miraron en la dirección que Peter apuntaba. Incluso Remus, que parecía ausente, la vio. Tenía el pelo anaranjado, como una zanahoria. Algunos decían que era la versión Hufflepuff de Lily, solo que más tranquila y reservada. Aun así, se desenvolvía con una seguridad natural, por eso era prefecta.

—Jamás me imaginé que lo que decían de ella fuera cierto —murmuró Sirius.

—¿A qué te refieres, Sirius?

—A que de verdad parece sostener conversaciones con los animales. No está tan loca como creía.

—Llamar a alguien así no está bien y menos si es una persona que prefiere la compañía de animales —dijo Peter.

—Dicen que los animales sienten la persona que eres, una capacidad extraordinaria de ver la naturaleza misma de lo que está hecha un alma —comentó Remus, con un tono extrañamente pensativo.

—¿Cómo el Killi?

—Así es.

—Pero con las burlas que recibe, pensé que les hablaba como la gente les habla a los bebés.

—¿Sigues con eso, Sirius?

—Si de verdad tuviera un amo, creo que me gustaría ser tratado con la mayor ternura posible.

—No saques tus problemas a relucir aquí, Canuto.

—¡Oigan, alguien viene! —exclamó Peter alarmado, convirtiéndose en una rata en un segundo.
Sirius y James le siguieron. Remus quedó atrapado. El perro lamió su cara y el venado lo observó sin poder evitarlo.

—¡Auch!

—¿Quién anda ahí? —preguntó Agnes, con la varita en mano. Si tenía que enfrentar a quien fuera por proteger al cuervo herido que llevaba en una caja, lo haría.

—Perdón, ¿crees que podrías ayudarme? —dijo Remus, ahogado por el peso del perro.

Agnes apenas si reconoció la voz. Al ver la escena —un perro que lamía a Remus, un venado y una rata en la espalda del venado—, creyó que era una broma.

—Ven, pequeño —Agnes guardó la varita y se inclinó, tratando de llamar la atención del perro. —¿Quieres gusanos?

El perro giró la cabeza, ofendido. Agnes se sorprendió. ¿Estos animales también la entendían?

—¿Qué tal una manzana?

El perro movió la cola y fue hacia ella. Remus sintió que le faltaba el aire, pero se levantó con la ayuda de James, que le ofreció un cuerno.

—Remus, ¿cierto?

—Sí.

—Lily siempre habla de que deberías unirte a nuestro club de lectura. Tiene la esperanza de que aceptes estar en la clase optativa que todos compartimos.

—¿Los prefectos?

—Algunos. Y sobre tus amigos... ¿Te los dejan cuidar? ¿Cómo lograste que convivieran entre sí?

—Bueno, yo no tengo permiso. Solo los alimento y paso tiempo con ellos.

—Entonces eso es un problema. Debemos irnos, podrían encontrarnos —dijo Agnes, tomando la caja del cuervo.

Cuando se dio la vuelta, Remus pensó que se iría. Pero ella le hizo una seña para que la siguiera. Él la siguió, al igual que los demás animales. Agnes sintió la adrenalina de ocultar animales tan enormes como el venado y el perro.

One shots Harry Potter IIHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora