Todos dicen que, para alcanzar tus metas y mejorar tu propia realidad, es necesario superar obstáculos. Para Emilia, sin embargo, esas advertencias eran puras fantasías; aunque las escuchó tarde, hizo lo que cualquiera habría hecho al tener la mínima oportunidad de oír, por fin, la palabra que tanto anhelaba de sus padres: un "sí".
Así que tomó un traslador, que la llevó a otro, y luego a otro, cruzando fronteras hasta llegar al Ministerio más cercano, y después al Caldero Chorreante y, finalmente, a una prestigiosa reunión de literatura mágica donde, contra todo pronóstico, conoció al mismísimo Newt Scamander.
Emilia siempre fue una gran admiradora del magizoólogo. Lo admiraba desde que supo que fue él quien ayudó a la Qilin a elegir a su abuela, Vicencia Santos, como Suprema Jefa de la Confederación Internacional de Magos, después de frustrar el complot de Grindelwald.
Casi nadie en la comunidad mágica lo cuenta, pero ese era otro tema.
Ahora, ella disfrutaba de una sólida amistad y una generosa colaboración con Newt.
Jamás pensó llegar tan lejos, menos aún que sus padres la dejaran viajar sola a sus 16 años, a solo un curso de terminar sus estudios. Lo único que no tuvo en cuenta fue su mayor defecto: no saber negarse a las peticiones, especialmente cuando venían de gente tan amable que uno olvidaba hasta qué día vivía.
Por eso, ahora se estaba arreglando para asistir a una cena, un evento donde había más competitividad que en una carrera de chivos.
Entre los invitados, hubo un joven que captó su atención por su inusual cabellera. "¿Qué mujer no querría estudiar al menos un mechón?", pensó con picardía.
Podría venderlo o hacer pelucas para regatearlas como una broma navideña.Seguramente ese era el secreto de Santa Claus, el señor que entregaba regalos a los muggles. Qué suerte la suya; la última vez que sus padres le regalaron algo, fue un viaje para no verla en todo el verano. Aun así, no había queja: estaba más que satisfecha, sobre todo al observar el traje y el porte del joven.
-¡Malfoy, ven! Tenemos que presentarte a alguien -le gritó un conocido al joven de la cabellera rubia, quien sostenía una copa de vino.
Él se giró, y Emilia también, pero solo para beberse su propia copa de un trago. "Malfoy". El apellido no le decía nada, pero su instinto le susurró que no debía de subestimarlo.
Lucius, por el contrario, se detuvo en seco al verla. Era ella: la joven de la que su padre hablaba, la que abogaba por la protección de las criaturas mágicas. Se acercó con paso corto, trazando toda la figura de ella en su mente.
-¿Puedo preguntar quién es usted, mi lady? -inquirió Lucius. Sin dejar de mirarla.
-¿No la conoces? -preguntó otro de sus amigos, sorprendido-. Es la nieta de Vicencia Santos.
Lucius arqueó una ceja, mostrando una sonrisa corta.
-Señorita Santos, es un placer tener su presencia aquí, aun sabiendo que ustedes prefieren seguir huellas de criaturas que valorar estas reuniones donde se construye el futuro de nuestra comunidad...
Emilia lo interrumpió, dando un paso adelante y sosteniéndole la mirada.
-No sabía que se había tomado la molestia de conocerme antes de verme -respondió ella con ironía-. El miedo es el primer instinto que uno desarrolla cuando se siente amenazado. No se preocupe, no vine para quedarme.
Ella le dedicó una sonrisa breve y educada, se dio la vuelta y se alejó, dejando a Lucius estupefacto en medio del salón. No tenía el menor interés en seguir hablando con hombres de cara larga y mentes tercas.
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One shots Harry Potter II
FanfictionSegundo libro dedicado a historias con los personajes de Harry Potter, espero que les guste. Mei 🤍
