Thesus Scamander [ Cuarta parte ]

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Dedicado a cerezored , espero que les guste esta historia corta, que casi termina. Si gustan de que continúe algún one shot me avisan.

Presente después del capítulo 2 :

Al principio, Triana creyó en él.
En Rosier. En ese apuesto evaluador de voz tranquila y ojos que parecían guardar memorias que no eran solo suyas. Había algo en su presencia que la desconcertaba: una familiaridad que dolía sin explicación.

Tal vez por eso, cuando lo vio aparecer en el bar aquella noche, pensó que simplemente la estaba cuidando. Que su instinto lo había llevado hasta ella.
No pensó mal. No aún.

Pero todo cambió cuando recibió la carta del Ministerio.
Fría. Formal. Directa como una orden sin cuestionar.

"Se ha iniciado una investigación oficial sobre el incidente. Su protección ha sido asignada al auror Thesus Scamander."

Y entonces lo entendió todo. Sus presentaciones la hicieron sentir asqueada.

No se llamaba Rosier.
No era un simple observador.
La había engañado desde el principio.

Y no con palabras... sino con gestos, con silencios, con esa manera de mirarla como si no la conociera, cuando en realidad, sabía perfectamente quién era ella.

La traición no siempre se anuncia. A veces se filtra despacio, como veneno. Uno que hubiera estado dispuesta a beberlo , de haberle dicho la verdad.
Y cuando por fin te das cuenta... ya te has quemado por dentro.

Triana quiso creer que había una explicación. Que él obedecía órdenes. Que no había tenido opción.
Pero mientras más pensaba, más se convencía de que lo había permitido. Que la había manipulado. Que la había estudiado como si fuera un peligro.

Y eso dolía.
Porque por un segundo... ella había confiado en él.

Desde entonces, todo cambió. Su tono. Su forma de mirar. La barrera invisible que ahora levantaba cada vez que él se acercaba. La línea entre cuestionar o creer ya se había trazado.

Ya no era la misma.
Ahora era solo Triana.
Y él... un recordatorio de que incluso los sueños pueden mentir.

Por eso la conversación fue áspera. Llena de espinas.

Porque, tal vez, sí lo había soñado.
Pero en la vida real, no sabía si debía abrirle la puerta...
...o cerrársela para siempre.

[ ......]

La música del salón no lograba ahogar los susurros. Triana estaba impecable, como siempre, pero su rostro no tenía luz. El compromiso aún no se anunciaba, pero el rumor era una verdad disfrazada de cortesía: la hija estrella de los españoles estaba por comprometerse con un joven mago inglés, sangre pura, linaje conveniente. Un matrimonio para calmar al Ministerio, para frenar los escándalos.

Thesus la observaba desde la distancia, con los puños cerrados y el corazón asfixiado en un laberinto. Sabía que no tenía derecho... pero no podía quedarse en silencio.

Caminó hasta ella, y cuando Triana lo vio acercarse, la tensión le recorrió el cuello y la espalda.

-¿Podemos hablar? -dijo él, sin rodeos.

Ella lo pensó unos segundos, luego lo condujo por un pasillo silencioso, lejos de los aplausos y las máscaras sociales.

-Si viniste a felicitarme, llegas tarde -dijo sin mirarlo.

-No vine a eso. Vine a detenerte.

-¿Perdón?

-Triana... estás a un paso de entregarte a una vida que no es tuya. El Ministerio casi tiene el caso resuelto. Ella -la mujer que te amenazó en el bar- está siendo rastreada. Tú no deberías cargar con nada.

-¿Y cuánto tiempo más, Thesus? ¿Cuántas reuniones a puertas cerradas? ¿Cuántas monedas de oro a cambio de silencio? Ya me cansé de ser la excepción peligrosa.

-Eres más que eso. No dejes que te definan por miedo. No lo hagas. No te cases con ese hombre solo para que hablen bien de ti.

-¿Y qué quieres que haga? -alzó la voz-. ¿Qué abrace una herencia que el mismo mundo mágico rechaza? ¿Que me quede esperando mientras juegan a decidir si soy una amenaza o una víctima?

Thesus dio un paso al frente. Y luego otro. Hasta que sin pensarlo... se arrodilló.

-Si necesitas a alguien de sangre pura, aquí estoy. No te cases con él. Úsame a mí si eso calma a los tuyos, al Ministerio... pero no lo hagas con alguien que no amas.

Triana se quedó helada. No por sus palabras. Sino por lo que significaban.

La cachetada fue rápida, seca. Pero no por odio.

-¿Me estás ofreciendo tu apellido como si fuera un escudo? ¿Como si yo estuviera buscando eso? -le temblaba la voz,le había dolido pegarle-. Levántate. No voy a permitir que nadie crea que somos una pareja peleando en medio de una fiesta. No lo somos.

-Triana...

-¡Levántate, Thesus!

Él obedeció. Pero el dolor no estaba en su mejilla, sino en el pecho.

-Yo también puedo protegerte -murmuró.

Ella soltó una carcajada, cansada. Dolida.

-¿Tú? ¿Cómo? Si ni siquiera puedes decir la verdad en voz alta. Tus superiores siguen exprimiendo a mi familia, y tú solo bajas la cabeza. ¿Así vas a protegerme?

Lo miró por última vez. No con desprecio, sino con un amor herido. Inconfesable.

-Yo también te soñé. Pero ya no sé si quiero seguir viviendo en sueños.

Y se fue.
Dejando atrás a Thesus, a su oferta, y a la última ilusión que aún le quedaba.

One shots Harry Potter IIHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora