Elara sonrió al recordar cómo había sido su relación con Draco al principio. Era como si fueran dos polos opuestos, siempre en desacuerdo y dispuestos a enfrentarse. No era una broma. El odio y resentimiento que Malfoy sentía hacia su hermano, Harry, se extendía a ella también. Y en más de una ocasión, había sido Elara quien le había hecho bromas a Draco junto con los gemelos Weasley, en señal de venganza.
Pero todo cambió cuando la profesora Umbridge se incorporó a la escuela. Los castigos eran fastidiosos y parecían nunca terminar. Harry y Elara habían sido los que más habían sufrido, ya que por un lado siempre estaban defendiendo a su hermano de las provocaciones de Malfoy y sus amigos. Pero un día, mientras Elara había recibido un castigo de Umbridge, Draco se acercó a ella, pues aunque los demás lo mirarían raro, Malfoy no tenía la intención de ocultar su preocupación.
Tomó con delicadeza la mano de Elara y se la llevó a la enfermería, a pesar de las negativas de su ex enemiga. "No te preocupes, Potter. No te dejaré sola en esto. Le aseguro mientras le acariciaba las mejillas y ella lloraba por la actitud de su serpiente favorita. Ahora, sé buena y déjame curarte".
Fue un momento que Elara nunca olvidaría. Por primera vez, había visto a Draco Malfoy mostrar una preocupación genuina por alguien que no era él mismo. Y aunque en ese momento no lo supo, fue el comienzo de una amistad que cambiaría su vida para siempre.
A medida que pasaba el tiempo, Elara comenzó a ver a Draco de una manera diferente. Ya no era solo el chico malo de la escuela, sino alguien con sentimientos y emociones. Y aunque todavía había momentos en que se peleaban, había una conexión entre ellos que no podían ignorar.
Se buscaban con la mirada. Cuando comenzaron a hablar como seres humanos, Draco y Elara se encontraban en un rincón de la escuela, rodeados de estanterías de libros polvorientos y ventanas empañadas por los efectos que provocaban los Dementores.
El león y la serpiente habían sido castigados por la profesora Minerva, quien sospechaba que ambos se traían algo.
"¿Regresaste con Weasley?", preguntó Draco con una voz baja y tensa, mientras se apoyaba en la pared con una mano.
Elara negó con la cabeza rápidamente, su cabello oscuro cayendo en cascada sobre sus hombros, lo que la hacía más enigmática y hermosa de lo normal.
"No, George se irá de Hogwarts. Él y yo terminamos hace un año y seguimos siendo amigos porque su familia me integró a ella y no puedo alejarla porque..." Elara se detuvo de pronto al darse cuenta de lo que estaba haciendo.
Draco la miró con curiosidad, jamás pensó que ella justificara algo personal. Siempre Elara le había dejado en claro que no le debía explicación alguna.
"Pero hay algo más, ¿verdad?", preguntó Draco.
El rostro de Elara se iluminó con una sonrisa tímida. "Sí, hay algo más. Draco, tengo algo que decirte", su voz temblaba hasta el punto de que su cuerpo parecía no responder.
Draco se acercó a ella y su rostro se inclinó hacia adelante, su aliento cálido rozando la piel de Elara. "¿Qué es?".
Elara se hubiera reído de lo urgente que se mostraba, pero estaba más nerviosa por lo que le diría y respiró profundamente, sin ignorar que los dos comenzaban a tener debilidad por el otro. Su pecho subía y bajaba con el esfuerzo, una prueba de ello.
"Me gustas", le confesó con voz apenas audible, pero llena de sinceridad. "Sé que nos odiábamos antes, pero he descubierto que este año has sido menos insoportable".
Draco se quedó mudo, admirando la sonrisa de Elara, su rostro iluminado por una luz suave y cálida. No sabía si realmente la merecía.
"¿Tú sientes algo por mí?", preguntó Elara, su voz llena de esperanza, su mirada brillando con una luz suave y expectante. "Aparte de odio, quiero decir".
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One shots Harry Potter II
Fiksi PenggemarSegundo libro dedicado a historias con los personajes de Harry Potter, espero que les guste. Mei 🤍
