Fred Weasley o el otro Fred Weasley [ segunda parte]

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George llevaba más de cuatro horas recorriendo las calles muggles, eligiendo qué comprar para el bebé no nato que tenía fascinada a toda la familia Weasley. Prefería mil veces estar entre desconocidos sin magia que caminar por el Callejón Diagon y sentir el vacío aplastante de saber que su gemelo ya no estaba a su lado.

De pronto, una voz lo detuvo en seco.
-¡Fred!

Al escuchar ese nombre, a George se le congeló la sangre y el corazón le dio un vuelco Dio la vuelta por puro instinto, y ahí estaba ella.

Era ella. La chica a la que Fred jamás pudo llevar a La Madriguera; no porque no quisiera, sino porque los mortífagos los tenían vigilados a todos. Y cuando por fin surgía alguna oportunidad de presentársela a la familia y explicarle que tenía un hermano idéntico, George siempre terminaba surtiendo la tienda o atrapado en el almacén. Pero ella... ella era la persona a la que Fred le escribía cartas sin descanso. La misma a la que le había comprado un anillo con la ilusión de dárselo en cuanto la guerra al fin los abandonara.

Era completamente diferente verla en persona: la enfermera que le había robado el corazón a su hermano.

-Fred... ¿cómo has estado? -suspiró ella con un alivio enorme, sin imaginar que para él cada una de sus palabras era una estocada directa al pecho-. ¿Has estado bien?

George no podía articular palabra. La garganta se le cerró por completo, bloqueada por el dolor insufrible de escuchar el nombre de su hermano en los labios de alguien más, cuando ni él mismo era capaz de pronunciarlo en voz alta. Si le decía la verdad, le destrozaría el mundo en mil pedazos.

Se sentía completamente acorralado por la devoción y la preocupación genuina que brillaban en los ojos de Eliana.

Ella notó su silencio. Bajó sus manos y las dirigió hacia las bolsas de compras que él sostenía.

-¿Cosas de bebé? -preguntó con la voz quebrada, dando un paso atrás-. ¿Es por esto...? ¿Por esto jamás me buscaste en estos dos años? ¿Tuviste una familia? ¿Tú tenías a alguien más cuando...?

Verla sufrir por un malentendido hizo que George reaccionara por puro instinto. No podía permitir que la memoria de su hermano quedara manchada.

-¡No, no! No es mío -dijo de prisa, alzando una mano para enseñarle una nota de papel donde se leía claramente: "Cosas para la bebé de Bill y Fleur"-. Es que no sabía qué comprar y ya ves cómo son los gustos de mi cuñada.

Eliana dejó escapar un suspiro largo y se llevó una mano al pecho. Ambos tenían las pulsaciones muy por encima del promedio. Sin embargo, al dar un paso hacia él para mirarlo de frente, el viento le movió levemente el cabello pelirrojo a George.
Dejó al descubierto la profunda cicatriz donde solía estar su oreja izquierda. Eliana ahogó un grito y se cubrió la boca con ambas manos, horrorizada. Por Merlín, si los muggles a su alrededor creían que él le estaba haciendo algo malo a la chica, terminaría preso.

-Tu oreja. Oh, Fred, ¿quién te hizo esto?

George apretó los dientes, sintiendo que esa mentira lo llevaría directo a los infiernos de Dante. La situación se le estaba yendo completamente por los tobillos.

-La perdí en la guerra... -mentió George, pasando una mano, con un toque de vergüenza, sobre la ausencia de su oreja-. Y no te sientas mal por lo que te voy a decir, pero sufrí un golpe muy fuerte esa noche. Es por eso que no recuerdo casi nada de ti... tengo la memoria borrosa.

 tengo la memoria borrosa

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⏰ Última actualización: Aug 28 ⏰

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