La mirada de Felix se desvió a la mesita de noche, donde la pantalla aún mostraba la llamada entrante de Changbin.
—Contesta... —susurró Hyunjin, dejando un beso en el cuello de Felix. Tendió su cuerpo a un costado, abrazando cálidamente a su novio.
—Lo llamo luego —le respondió volviendo a besarlo, sus dedos enredándose en el cabello húmedo de su novio.
—Contesta —insistió, con un tono calmo y cariñoso—. También me preocupa.
¿Preocupación? ¿Acaso era eso? ¿Culpa? No sabía como describir exactamente lo que le producía la situación de Changbin. Su única certeza era un sentimiento lo suficientemente importante, como para no poder simplemente ignorarlo y seguir devorando a Felix en su cama.
La llamada se detuvo. Ambos quedaron estáticos un par de segundos, observando el teléfono con la pantalla apagada. Felix se incorporó y tomó el móvil, titubeante.
—¿Y si le escribo?
Hyunjin asintió en silencio, apoyando su rostro en el hombro del rubio. Observó como su novio le escribía con urgencia a quien otrora había sido su interés amoroso. Sus manos presionaron ligeramente la cintura de Felix en un gesto inconsciente, temiendo por un segundo que todo pudiese llegar a desvanecerse.
Mordió seductoramente el cuello de su amado, ni siquiera lo pensó, fue casi un acto instintivo. Una parte oculta en el fondo de su ser quería reclamarlo.
—Está respondiendo —rió coqueto al sentir la boca saboreando su piel, volteándose ligeramente hacia su novio—. Podríamos ir a verlo.
—Después de que seas mío —Hyunjin murmuró con la voz un poco más grave y aterciopelada de lo usual.
—Siempre soy tuyo —jadeó, sabiendo a que se refería, pero hipnotizado por la brutal erección rozando sus glúteos: húmeda, gruesa, firme.
Hyunjin tomó el delicado cuerpo de su novio y lo posicionó totalmente bajo el suyo. Su mirada depredadora se clavó en los almendrados ojos del rubio.
—Tú partiste, trayéndolo del trabajo —se defendió Felix, aunque ni siquiera había sido explícitamente acusado. No hacía falta ser demasiado deductivo para notar que el coreano se estaba comportando tal cual él lo había hecho alguna vez.
—¿Celoso?
—¿Tú? —rió con descaro. Su mano estimulando la erección de su novio, que goteaba expectante rozando su ano.
Hyunjin sonrió negando con la cabeza. Ondeó su pelvis para deslizar su extensión resbaladiza entre la mano y los glúteos de Felix, gimiendo suavemente. Claro que estaba celoso, pero el magnetismo de su amado aminoraba toda tensión.
Bajó por su pecho hasta llegar a sus rosados pezones, rígidos, prestos a ser lamidos y succionados, necesitados de ser mordidos suavemente como tan sólo él sabía hacerlo. Delineó con la lengua los abdominales marcados, sacando graves gemidos.
—Sí, estaría bueno ir a verlo —murmuró, sin despegar los labios de la piel de Felix, sin poder explicarse exactamente porqué mencionar a otro lo excitaba aún más. Una conversación casual durante el sexo debería ser algo poco estimulante, pero cuando se trataba de Changbin las cosas cambiaban.
—Y si lo quieres traer más seguido en tu auto también —respondió, retorciéndose bajo el aliento de su novio que descendía más allá de su ombligo—... También estaría bueno.
—¿Seguro?
El rubio sólo podía afirmar con la cabeza, gimiendo mientras su novio atendía con dedicación su erección, saboreando sus líquidos como si fueran caramelo. Estaba totalmente impedido de articular palabra.
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EGOÍSMO
FanfictionNadie mira a Felix como lo hace Hyunjin. Nadie mira a Hyunjin como lo hace Changbin. Nadie mira a Changbin como lo hace Felix. Si me preguntan si es un poliamor o un triángulo amoroso... Un poco de esto y un poco de esto otro. Alguna vez leí que cua...
