18. Reducido a cenizas

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—¿Hyunjin? —Felix se levantó de su cama rápidamente para llegar a la puerta.

El joven se les quedó mirando, ambos de pie: Changbin, evidentemente incómodo pero al menos totalmente vestido, Felix, con un hoddie que casi le llegaba a las rodillas y calcetines. Era fácil malpensar la situación.

—¿Esto es mío? —preguntó Hyunjin, tocando descuidadamente la tela del hoddie que Felix llevaba puesto. Aferrándose a ese gesto trivial, como si pudiera ocultar lo que era evidente. Sabía que era suyo. Simplemente, no esperaba toparse con Changbin en esa habitación. Su plan era abrir la puerta y reconciliarse con Felix, no encontrarlo a solas con otro.

Felix asintió y un silencio denso se instaló entre los tres. Lo guió suavemente dentro de la habitación y cerró la puerta. Debía explicarse rápidamente, pero sentía que eran tantas las aclaraciones necesarias, que no estaba seguro por cual de todas iniciar. Fue Changbin quien rompió el silencio.

—Cuando llegué estaba vestido así —soltó, acusando al rubio.

—¡Siempre ando así en casa! —replicó Felix—. Sabes que siempre me visto así para descansar.

—O sea... cuando estamos juntos... —respondió Hyunjin seriamente, aún analizando la situación. Sonrió negando con la cabeza al darle una vuelta.

—¿Me vas a plantar una escena de celos? —Felix sintió la necesidad de defenderse crecer en su pecho.

—No, tenemos suficiente con las tuyas —Hyunjin le sonrió suavemente—. Lo gracioso es que las personas tienden a tener celos cuando... —Se mordió el labio, no era a eso a lo que había ido hasta allá.

Changbin comenzó a desplazarse sigilosamente hacia la puerta. Se había pasado después de su práctica para nuevamente acompañar a Felix, simplemente porque lo destrozaba verlo sufrir por sus problemas de comunicación con Hyunjin. Por lo mismo, en ese preciso momento, sentía que su mera presencia complicaba el panorama entre ambos.

—Cuándo qué... —Felix se cruzó de brazos—. ¿Quieres insinuar que me puse celoso de Troye porque quería algo con Binnie?

La marcha de Changbin se congeló y su gesto se contrajo, como si hubiese sido atrapado en una fechoría.

—No lo estoy insinuando, es una realidad —Hyunjin suspiró, un tanto cansado. En honor a la verdad, la presencia de Changbin o que él llamara la atención de su novio no le molestaba en absoluto. Lo que lo enojaba era asumir que Felix había sabido leer correctamente a su mentor.

—¡¿En serio?! ¡¿Vas a usar a Binnie para excusarte por meterte con Troye?! —Las palabras del rubio, nuevamente, punzaban como dagas en el pecho de Hyunjin.

—¡No me metí con Troye! —se defendió acaloradamente— ¿Aunque, sabes? Capaz y él me valora más como artista que tú.

—Sí te valoro, solo fui estúpido porque no confío en ese imbécil —Se sentó en la cama, cruzándose de brazos evidentemente frustrado—. ¡¿Pero sabes qué me da rabia?! Que caí y te mandé envuelto en papel de regalo.

Felix soltó un pequeño bufido que liberó una risita enamorada en Hyunjin. El rubio seguía frustrado, mientras su novio comenzaba a relajarse paulatinamente. Changbin, en cambio, se mantenía rígido, aún intentando disimuladamente acercarse a la puerta.

—¿A dónde vas? —inquirió Hyunjin a Changbin, con una leve sonrisa escapando de sus labios—. ¿Saben qué es curioso? —Esta vez se dirigió a Felix—. Que Troye te enoje tanto y que Binnie no te moleste en nada.

—Porque... tú le gustas a Troye —murmuró el rubio con dificultad.

—Y porque a tí te gusta Binnie —aseguró tranquilamente, sentándose en la cama.

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